Análisis

Paco Carrillo

El género dentro, por el calor

El hervidero político explotará como una traca apenas pasen unos días de septiembre

Este era el cartel que, llegados los inclementes meses de verano, colgaban en Madrid los restaurantes modestos. Tenían una especie de escaparate-fresquera que aprovechaba el aire de la calle a través de una rejilla de tela metálica en la parte inferior. Nada de cámara frigorífica ni climatización que, entonces, sólo reinaban en los cines del centro.

Pero a lo que voy, en aquél tiempo -principio de los sesenta-, casi todo estaba dentro por el calor. Madrid de mustiaba, en muchas calles de barrios añejos, al caer la noche, algunos vecinos sacaban sus sillas a los portales y ocupaban las aceras con el botijo y hacían tertulias hasta la madrugada sin molestar a nadie. Quien más y quien menos soñaba con su turno en las residencias de Educación y Descanso, su oportunidad de volver al pueblo e invitar a los amigos. Otros en el umbral de la case media consolidada, agarraban a la familia y se iban quince días de realquilados a Alicante.

Cerraban muchas tiendas, puestos en los mercados, abría la piscina sindical -el charco del pobre-, las Administraciones languidecían aún más, entraba en funciones el Ministro de Jornada, Franco en Galicia pescando cachalotes y los guardias de tráfico en sus templetes se guarecían bajo sombrillas en el centro de las calles. Pese a todo, meses idílicos donde no pasaba nada que no pasara durante los restantes meses del año; todo estaba bajo control atado y bien atado. El género dentro, por el calor.

Bien mirado no han cambiado mucho las cosas sobre todo este verano donde no es el calor climatológico el que hace subir la temperatura, sino el hervidero político que se está viviendo y que explotará como una traca apenas pasen los primeros días de septiembre. Pero, bueno, ya llegará. Ahora prefiero aparcar la basura y comentar otros temas más mundanos, más al estilo 'sálvame' que son los únicos que no descansan y que por desgracia generan más enfrentamientos y tensiones personales que entre los actuantes en el hemicirco.

Juro por lo más sagrado que jamás he visto ninguno de esos programas informativos sobre la mezquindad humana; pero por desgracia, leo la prensa; es decir, lo poco que sé lo capto a través de los intermediarios, nueva especie de alcahuetas se trate de lo que se trate. ¿Cómo, si no, estaría al tanto de la traición de 'la Borrego' a su madre y a su hermana? Ni esto, ni el ingreso de Camilo Sesto, ni de los progresos intelectuales de Paz Padilla, Kiko Hernández, Belén Esteban y demás ralea. ¿Cómo no alegrarse de que Jorge Javier haya alcanzado su peso ideal, maquillaje aparte? El peligro está en que todo esto se convierta en la inteligencia artificial que, so pretexto de progreso, van a terminar convirtiéndonos en cachos de carne con ojos.

Hay otros mundos al margen de los Pedros y Pablos. Por eso, durante este mes, voy a pasar de ellos en la misma medida que ellos pasan de nosotros aunque, eso sí, no porque sean inaguantables todos los días del año, sino para llevar a la práctica lo que rezaba en los restaurantes económicos en el Madrid de los sesenta. El género dentro, por el calor.

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