La bolsa alemana como oportunidad de crecimiento
Una batalla ganada
Quienes, en varias ocasiones, hemos señalado con dolor la injusticia y la mendacidad de las medidas tomadas en su día por los cabildos municipales de Jerez y Cádiz, de borrar de la memoria de los ciudadanos y de sus descendientes (curiosamente apoyándose en una ley de Memoria Histórica) la existencia misma de José María Pemán, no podemos menos que congratularnos con la reciente decisión del TSJA de este mismo mes. Por ella, como es sabido, se anula la decisión del ayuntamiento gaditano de 2021 y se repone en su dignidad de Hijo Predilecto de la ciudad de Cádiz, que en su día le fuera otorgada, al insigne escritor y gaditano de pro.
Ciertamente, la Justicia suele argumentar, no con ideas genéricas y abstractas, sino con argumentos técnico–jurídicos que solo sus miembros conocen bien. En cualquier caso, el resultado es el mismo: reposición al escritor del título concedido y posteriormente derogado; aunque sería necesario anular también otras medidas más alevosas igualmente aprobadas contra él, como la de retirar la placa de la casa dónde nació Pemán recordándolo; quitar el busto que tanto merecía como afamado autor de teatro, de la entrada del Villamarta, o, peor aún, la de borrar su nombre de las calles, libros de texto, antologías, etc. como si de un apestado se tratara. Difícilmente podrá verse, fuera de los regímenes totalitarios, un ensañamiento y una purga tan estricta de una persona como Pemán, abierta en vida al pueblo gaditano, querida por este y con un plantel de obras periodísticas y literarias en general tan rico como exhaustivo.
Por eso, como decía, debemos congratularnos de la resolución del Tribunal, tanto quienes mal conviven con las injusticias, como quienes admiran su legado o, simplemente, reconocen la persona brillante y popular a la vez que fue, entregada durante muchos años a la causa de la Monarquía, que posibilitó su instauración en la vertiente constitucional en España. Gracias a ello, quienes desde la plataforma política le atacan, le deben, al menos en parte, el poder hacerlo sin represalias.
Además, la decisión del Tribunal llega, precisamente, cuando acaba de fallecer el último vástago del matrimonio de José María Pemán y su esposa Carmen, quien llevara el mismo nombre de su padre, el hijo varón más pequeño de una extensa familia nueve. Paradojas de la vida, aunque confío que haya podido conocer la sentencia antes de su deceso.
Ahora solo falta que se aplique la ley, tarea no fácil en un país donde se acata pero no siempre se cumple. Y ojalá pudiera extenderse en los próximos años a otros despropósitos cometidos contra el literato. Asimismo, hago votos para que quienes nos gobiernan en el Ayuntamiento, den un paso firme en este sentido, ahora que la ley les apoya y que sus encogimientos a este respecto pueden ser plenamente liberados.
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