La esquina del Gordo

Queso en spray

Vivir, lo que se dice vivir, se ha vuelto cada vez más incómodo y hasta peligroso

Comprendo que no todos estemos al tanto de la última frikada. También comprendo que si usted es amante de los quesos se pirre por un Idiazábal, un Cabrales, un Payoyo, un manchego viejo o, incluso, un Camembert, un Fromages de Chèvres o un Cancoillotte a pesar de ser franceses, ¿pero del queso en spray? Pues así es como lo prefiere el tocayo del Pato Donald, Patoso Donald, ese americano zafio e insolente, singular por la laca que usa y el tiempo que emplean en peinarlo: ¡Queso en spray, como si fuera un desodorante o un linimento muscular!

No es que la noticia sea trascendente de por sí, pero hay aberraciones al margen de la política que se perciben mejor cuando las ponen en circulación los 'influencers', profesión ejercida por los/as que hozan en pesebres -televisivos sobre todo- y en cualesquiera otros medios de comunicación de masas sin desasnar. Basta que estas/os putiplistas dijeran que el choped pork, la sobrasada o el jamón serrano debiera envasarse en spray, para que se apuntaran los babeantes que siempre están a la que salta, por ejemplo a admitir como natural envasarlos como pomadas como ya han hecho los progresistas. Ya verán cómo aparecen en el mercado la fabada, la paella y el cocido maragato en formato supositorio, que será el origen de otra revolución dietista mucho más agresiva que la que es desde un tiempo para acá hacen los chefs que nos acosan y nos dominan.

Reconocer de una vez por todas que ahora son los cocineros, so pretexto de descubrir nuevos sabores, los que tiranizan nuestros placeres gastronómicos y que confabulados con ellos andan los endocrinos, los nutricionistas y un largo etcétera, está resultando que comer un par de huevos con patatas fritas y dos buenas mantas de jamón-jamón es un atentado de lesa humanidad; que lo ideal es sentarse en la mesa para ¿comer? una dosis deconstruida de brócoli al vapor a la esencia del eneldo, ideal tanto para el tránsito intestinal, como para el cutis, como para la paz espiritual acosada siempre por lo que se lee en los medios, incluidas las dietas alimenticias.

No obstante, y a pesar de que uno ya esté en guardia con casi todo, lo del queso en spray ha sido un puntazo; pero claro, siempre existen dudas: ¿sería igual si en vez de spray vinieran en rolón? Ya sé que en spray tiene más ventajas: no se necesita pan para untar, basta con usarlo como se usan los que sirven para los dolores de garganta, porque eso del pan… ¡para qué hablar de sus contraindicaciones!

¿Pero sabe qué le digo? Que vivir, lo que se dice vivir, se ha vuelto cada vez más incómodo y, en la mayoría de los casos, hasta peligroso. No saber lo que va a pasar mañana ya es una inquietud y un riesgo. Estamos en precario y a expensas de un golferío que solo se siente feliz cuando cada uno de nosotros se convierte, sumisamente, en borrego integral.

¡Y que vivan las caenas!

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