Arte
El cartapacio de Antonio Raphael Mengs
Actual director de la Camerata Vocal e Instrumental del Gran Teatro Falla, el gaditano José Luis López Aranda recuerda sus primeros años en el Conservatorio, adonde llegaba de la mano de su abuela para recibir clases de solfeo de Carmen García. "Yo iba en los primeros años, sobre todo, para divertirme con mi amigo Juanito". Pero sigue azuzando su memoria y rescata de ella el palomar de la azotea del Tinte, su primera audición pública, los conserjes Ramón y Paco o los profesores: "Rafael Prieto, que nunca me dio clases pero a quien tengo un gran cariño, o la profesora que me abrió las puertas para volar, Itzíar Elorza". También deja caer la historia del 'fantasma' que a veces aparecía por la primera planta, en la zona de despachos, enfrente de la mansión de Lord Byron...
Ahora, en el rol de profesor, José Luis López Aranda, recuerda los exiguos claustros en el Callejón del Tinte, con apenas quince docentes. Y, quizás, otro tipo de alumnado: "Hoy echo en falta alumnos vocacionales, más decididos a luchar y trabajar por ser buenos músicos. Hay demasiadas distracciones actualmente. En esto creo que no se ha avanzado apenas. Esta es una carrera de fondo en la que de poco te vale que toques bien un instrumento y conozcas la teoría; hay mucho más detrás de un buen músico". López Aranda bendice al próximo traslado: "Por fin nos tratan como corresponde, nos dan nuestro sitio y nos hacen sentir importantes". Pero también reclama otro cambio, en el que se incluye como docente: "Valorar y apostar por la música no se consigue cambiando de fachada, sino de mentalidad. El curso que viene va a ser el primero donde no ingresen en grado medio todos los alumnos que han superado la prueba de acceso. Esto es inaudito, no puede ser tolerado y merece ser rechazado".
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