Arte
El cartapacio de Antonio Raphael Mengs
Huele a estreno en el Museo del Títere. Todavía las maderas desprenden ese perfume característico de lo nuevo, del vacío que se llena poco a poco. La casa está lista, inaugurada el 8 de agosto del pasado año, pero es ahora cuando algunos de sus inquilinos definitivos comienzan a tomar su lugar en las salas. Huele a estreno, a la previa de una puesta de largo. Piezas aún en cajas, madejas que comienzan a desliarse, muñecos colocados en sus peanas, teatrillos a medio montar. Actividad. Actividad frenética de los técnicos y montadores que tienen una fecha marcada en rojo en el calendario. La del próximo 29 de mayo. Día en el que abre sus puertas la exposición Títeres del mundo, una muestra donde los gaditanos podrán ver la colección de títeres de Ismael Peña, adquirida ya por el Ayuntamiento de Cádiz para este centro cultural cuyo espacio compartirá en el futuro con los títeres de La Tía Norica. Los inquilinos ya están en casa.
Más de 300 piezas, entre títeres, teatros y atrezzos, serán exhibidas de los 500 elementos que componen la serie que compró el Consistorio en 2008 por 180.000 euros. "Nuestra idea es ir cambiando las piezas poco a poco para que los ciudadanos puedan ver la colección completa", explica el concejal de Cultura, Antonio Castillo, que nos abre las puertas del Museo del Títere unos días antes de la inauguración de la muestra, que tendrá lugar el próximo miércoles a partir de las siete y media de la tarde.
Mientras que en el exterior del recinto los operarios comienzan a montar el gran cartel anunciador, dentro de las bóvedas de Santa Elena accedemos a la primera planta a través de una escalera decorada para la ocasión. El diseñador Raúl Gómez, autor también de la imagen corporativa de este museo, ha creado unos vinilos con las siluetas de los muñecos que van pegados en los mismos cristales de las escaleras y en los ventanales del centro como adelanto de lo que el visitante podrá encontrar en el nivel superior de la estancia.
Esta primera planta será el hogar definitivo de esta gran variedad de títeres procedentes de cuatro continentes: África (Burkina Faso, Mali, Ghana); América (México, Chile); Asia (Birmania, China, India, Indonesia, Japón, Nepal, Vietnam) y Europa (Alemania, Austria, Checoslovaquia, Francia, Gran Bretaña, Italia, Rusia, Suecia, Turquí y España).
Esta mezcla de procedencias también se refleja en las distintas técnicas utilizadas y en los materiales de construcción. Desde los más primitivos a los más sofisticados, resultando una exótica propuesta que es difícil que deje indiferente al espectador. Títeres de peana, de hilos, de dedos, muppets, de guante, perchas, entre otras técnicas, nos sorprenden en cada rincón del museo. Títeres construidos con maderas tropicales, pieles de asno, asta de búfalos, cristal, porcelana, peluche, papel maché, maderas nobles, entre la variedad de materiales, haciéndolos únicos, delicados, distinguidos o curiosos.
Algunas valiosas piezas ya están colocadas en su lugar, como la colección de títeres austriacos de mediados del siglo XIX, totalmente tallados en madera y con su sistema de movimiento a la vista, que cuelgan de uno de los paneles. A su espalda, también se pueden contemplar ya diversos títeres de mediados del siglo XX.
El concejal también nos llama la atención sobre algunos de los hermosos Wayang Kulit, fechados en 1920, y sobre los primitivos títeres africanos. Además, Castillo nos muestra una de las más curiosas piezas, unas pantallas de sombras traslúcidas con dos escenas de acción. "Si en las sombras chinas sólo se pueden ver las siluetas, aquí podemos apreciar los colores, los detalles de la escena a través de unas lámparas colocadas en el interior de la pantalla", detalla.
Un puppi siciliano de 1935 que encarna a un guerrero sarraceno es otra de las piezas más llamativas de Títeres del mundo, junto con el grupo escultórico perteneciente al Retablo de Maese Pedro estrenado en Nueva York dentro del Primer Festival de Música de América y España, celebrado en 1963. Pero, además, la exposición acoge a varios títeres exhibidos en cine, televisión y teatro como Céfiro, títere marote de La Chacona creado para la zarzuela Viento es la dicha del amor, Soldado Músico y Tamborilero, creados para la serie La mansión de los Plaff, varias piezas donadas por la escritora Gloria Fuertes y quince títeres pertenecientes al Jardín de Venus.
En la puesta a punto de muchas de ellas trabajan a destajo técnicos como Eduardo Bablé y la sastra Carolina Bablé. A Eduardo lo encontramos desenredando madejas, colocando y documentando cada pieza mientras que Carolina da puntadas aquí y allá a los trajes de las piezas, peinando y adecentando los títeres que tienen que lucir lo más hermosos posible para su puesta de largo en Cádiz.
Piezas que Ismael Peña, que "estará en la inauguración", adelanta el concejal, atesoró procedentes del Pollockis Toy Museum de Londres, del Instituto del Teatro de Barcelona y del Museo de Lorca, entre otros centros y colecciones privadas. "El Museo del Títere y esta colección ha sido una de las grandes ilusiones del área de Cultura del Ayuntamiento", se congratula el edil que con Títeres del mundo ve cumplida "la primera fase de los planes que tenemos para el Museo del Títere". Así, Castillo recuerda que la planta baja del centro está destinada a los títeres de la compañía La Tía Norica. "Ahora mismo están trabajando en el Teatro Cómico pero estamos a punto de firmar un convenio de colaboración. Después de eso pues podrán ya llegar a su nueva casa", aclara el edil de Cultura que, "para la última fase del museo" reserva la implantación de un centro de documentación sobre la colección de Ismael Peña y sobre La Tía Norica también en la planta baja.
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