Feria del Libro 2019 El compromiso de poner en solfa la vida

  • Cristina Morales visita el Baluarte de la Candelaria para encontrarse con sus seguidores alrededor de ‘Lectura fácil’, la rompedora novela con la que ganó el Herralde

Cristina Morales, ayer en el Feria del Libro de Cádiz junto a Alejandro Luque (izquierda) y Salvador García. Cristina Morales, ayer en el Feria del Libro de Cádiz junto a Alejandro Luque (izquierda) y Salvador García.

Cristina Morales, ayer en el Feria del Libro de Cádiz junto a Alejandro Luque (izquierda) y Salvador García. / Jesús Marín

A Cristina Morales le encantó, y mucho, la apertura del acto que protagonizó ayer en el Baluarte de la Candelaria, en la Feria del Libro de Cádiz. Una mujer miembro de la Asociación de Personas Lectoras se encargó de leer un fragmento de su novela Lectura fácil, un delirante párrafo de la declaración judicial de una de las protagonistas en el que se condensa muchas de las cosas en las que literariamente se ha convertido la escritora granadina ganadora, precisamente con esta obra, del último Premio Herralde. Una novela comprometida capaz de denunciar, de poner en solfa tantas cosas que se dan por correctas y lógicas en la cotidianidad de la sociedad en que vivimos, y que Cristina Morales derrumba a partir de las vivencias de cuatro chicas discapacitadas.

La presencia de la escritora granadina en Cádiz fue posible gracias a la Fundación Carlos Edmundo de Ory, cuyo coordinador de actividades,Salvador García, abrió la presentación que dirigió con sus preguntas el periodista gaditano Alejandro Luque y que continuó con las intervenciones del público.

Ni amo. Ni Dios. Ni marido, Ni partido. Ni de fútbol. El subtítulo de Lectura fácil dice muchas cosas de las que esconde esta novela que convenció al jurado del Premio Herralde y en la que Cristina Morales arremete, por ejemplo, contra el poder, el machismo, lo políticamente correcto y la supuesta bondad de muchas acciones humanas. “No escribo para hacer amigos”, confesó la autora haciendo suya una declaración de Elena Busquets.

Alejandro Luque, que reveló que había descubierto a Cristina Morales con Malas palabras –la obra que dedicó a Santa Teresa de Jesús–, calificó Lectura fácil como un libro “sorprendente, rompedor, necesario y divertidísimo: uno de los libros del año”.

Reconoció la joven escritora granadina que esta novela le ha permitido llegar a más lectores, y que el contacto con ellos, el intercambio de ideas, los comentarios directos le han permitido aprender mucho e incluso, dijo con humor, escuchar “barbaridades”, como la de una mujer que le dijo que la lectura de esta novela le había cambiado la forma de ver el mundo. Y esto me sobrepasa”.

Esta respuesta en cierto modo cómplice del lector puede contrastar con la impresión de que lo que escribe Morales, como recordó Luque, está llamado más a “sacudir al lector, a interpelarlo”, y fue entonces cuando la escritora recurrió a Busquets para resaltar que en su literatura, más allá incluso del logro estético, no busca precisamente hacer amigos, sino, efectivamente, confrontar al lector con una realidad a la que Cristina Morales colorea de crítica huyendo de la dulcificación y el paternalismo.

Contó la novelista andaluza que la simiente de Lectura fácil fue originariamente la de una historia de un personaje que no tuviera discapacidad, pero fue su condición de bailarina, que comparte con una de las protagonistas de su relato, la que giró su narración cuando ella misma se vio bailando en una casa okupa: “Experimenté una gran libertad y decidí que quería escribir sobre esa libertad”.

La libertad que reclaman sus protagonistas, la que la escritora usó para resistir la censura de una editorial que condicionó la publicación de la novela a retirar el crítico fanzine que se intercala en sus páginas; y la libertad que Cristina Morales no encontró cuando quiso ahondar en la gestión de los pisos tutelados que aparecen en la novela –“un mundo opaco”, dijo– o en un congreso de lectura fácil en el que sólo encontró obstáculos. “El discurso de la integración es una patraña”, resumió la escritora.

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