De la camiseta sudada de Willis al Cristasol de Ridley

CLEANER RESCATE VERTICAL | CRÍTICA

El actor Clive Owen forma parte del reparto. / D. S.

La ficha

** 'Cleaner: Rescate vertical'. Thriller. Reino Unido. 2025. 95 min. Dirección: Martin Campbell. Guion: Simon Uttley, Matthew Orton, Paul Andrew Williams. Música: Tom Hodge. Fotografía: Eigil Hansen. Intérpretes: Daisy Ridley, Taz Skylar, Clive Owen, Ray Fearon, Rufus Jones

Película de rescate con mechas de cine de catástrofes y un toque (bastante tosco) de actualización política. Desde que el terrorismo moderno secuestró aviones, barcos y todo lugar en el que hubiera un número considerable de rehenes, el cine se ocupó de ello recreando hechos reales o inventando ficciones. En 7 días en Entebbe o Munich se trataba de hechos reales suficientemente conocidos. En las ficcionales Speed se rescataba a los pasajeros de un autobús, en Asalto al tren Pelham 123 a los de un metro neoyorquino (en este caso no eran terroristas, sino delincuentes comunes), en El enigma se llama Juggernaut a los de un trasatlántico, en 97 minutos o Sin escalas a los de un avión…

En La jungla de cristal eran los invitados a una fiesta de Navidad los apresados por los malos en un rascacielos. Como es sabido, los salva Bruce Willis en camiseta sudada. Ahora los secuestrados en otro rascacielos son los poderosos y ricos asistentes a la gala de una empresa energética, los secuestradores unos activistas climáticos con un líder no muy centrado y su liberadora una limpiacristales (en higiene, por lo menos, se ha ganado) que, como siempre pasa, antes fue algo más que ahora le ayudará a enfrentarse al desafío.

Cruce entre La jungla de cristal y El rascacielos, este entretenimiento vuelve a contar lo tantas veces contado porque sabe que funciona. No hay truco. No hay secreto. El veterano y buen artesano que es Martin Campbell, cinco décadas de oficio a cuestas tocando todos los géneros (Ley criminal, La máscara del Zorro, La memoria de un asesino o Al límite más los 007 Goldeneye y Casino Royale, sus dos mejores películas) parece haberse complacido en fundir aquí el vértigo y la liberación de rehenes de sus anteriores Límite vertical y Ángeles del desierto pasando de la montaña a un rascacielos y de los secuestrados por talibanes a los que lo son por eco-terroristas. Con una Daisy Ridley entregada, todas las peleas y explosiones necesarias y el regusto de sentir vértigo sin moverse de la butaca, cumple con modestia su objetivo.   

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