“Yo no sería el autor de un libro sobre tópicos gaditanos en clave seria”
Juan Bouza | Escritor
El autor gaditano publica con Q-Book su segunda novela, titulada ‘Invashion. De Sevilla a Cadi yo vengo andando’ y en la que ofrece una disparatada historia en torno a las dos ciudades. Se presenta mañana jueves en el ECCO
Así fue su primera novela
Invashión. De Sevilla a Cadi yo vengo andando es el título de la nueva novela del gaditano Juan Bouza. Protagonizada por Juan Vurbinka, el mismo personaje que lideró su primera y disparatada novela, Independenshia, Bouza vuelve a echar mano del humor y del absurdo para ridiculizar los tópicos y plantear el intento de Sevilla de conquistar Cádiz. El libro se presenta mañana jueves 15 de diciembre, a las 19.30 horas, en el Espacio de Cultura Contemporánea (ECCO), con la presencia del autor, de Pepe Pettenghi y del editor de Q-Book, Juan José Sandoval.
–Vuelve a las librerías y lo hace, de nuevo, con Juan Vurbinka. Aparentemente solucionada la sublevación en Cádiz, ahora plantea un conflicto ‘internacional’: Sevilla se quiere anexionar Cádiz... ¿Cómo surge la idea?
–La idea surgió prácticamente desde el mismo momento en que terminé Independenshia. Si allí la idea fuerza era ese tópico absurdo, pero que se da, de la diferenciación que hacemos entre el Cádiz del casco antiguo y el de Puertatierra, pues siguiendo el hilo se me ocurrió sacar otro tópico también absurdo, pero que aunque parezca increíble aún se da en algunas personas: el de la presunta rivalidad entre Cádiz y Sevilla; cosa que posiblemente tendría su mayor intensidad hace años, con esto de la futbolización de la vida o la presunta centralidad y capitalidad de Sevilla no asumida por las ciudades aledañas.
Todo esto tomado con todo el cachondeo y la caricatura posible, pues el libro es eso: una desaforada caricatura de ese tópico y de otros desmontajes como puedan ser los reality shows de televisión, el Carnaval, la Semana Santa… en definitiva, como buen gaditano, acudo a la exageración y al estrambote para intentar arrancar una sonrisa en estos tiempos que corren.
–¿Es imposible acercarse a estas cuestiones sin que las tomemos a risa?
–Sí, por supuesto; es más, no creo que fuera capaz de hacerlo sin tirar de humor, sin estirar las situaciones para convertirlas en grotescas y absurdas. Si quisiéramos hacer un libro sobre tópicos gaditanos en clave seria, yo no sería su autor, eso se lo dejo a antropólogos de Cadi Cadi o de Puertatierra. No obstante, hay mucha gente que se sorprende de que precisamente yo me ponga el mundo por montera y escriba, o perpetre como dice mi editor Juan José Sandoval, un libro de humor viniendo de donde vengo. Yo siempre contesto que precisamente por eso: ¿cómo no tomarme a broma, y broma descacharrante casi todo, después de todo lo vivido? Hay algunos que llaman a eso reinventarse, igual es eso y después del libro me atrevo a cantar ópera. Así que ya te digo, reír y reírse de todo y de todos, por supuesto de mí mismo el primero.
–Cádiz y Sevilla; Sevilla y Cádiz: cuando se ha puesto a pensar en él para la novela, ¿piensa que de verdad hay ese conflicto o es una invención ciudadana? ¿Es un tópico aceptado como tantos otros?
–El conflicto, si es que existió, fue hace tiempo. En Cádiz y en Sevilla no estamos libres de ese catetismo chovinista: el de quien no acepta que haya otro más grande y más popular que tú, y el de quien desde su superioridad humilla al supuestamente inferior. Eso, desde luego, no es cosa solo de territorios, la envidia, el ego, la vanidad, el etnocentrismo… son cuestiones psicológicas pero sobre todo culturales. Yo lo que hago es ridiculizar todo eso y a partes iguales, metiendo por medio otras instituciones o personas manifiestamente maltratables. La novela es una mirada irónica, cínica, a todo eso, pero insisto en que su fundamento es la risa, y por supuesto nada tiene que ver o influye lo de la invasión de Ucrania, que la de Cádiz por Sevilla se originó en mi mente y en mi bolígrafo antes.
En cualquier caso, vivimos con tópicos, con costumbres, con eso que se llama sesgo de confirmación y lo mejor es tomárselo a broma, ya saben: los catalanes encogíos, los madrileños chulos, los gaditanos mariquitas, los sevillanos pijo-horteras, los de Paterna de Rivera, que es un pueblo que es protagonista en el libro, son catetos de pueblo… y así todo.
Yo, a estas alturas, a mi edad y con lo que uno lleva, solo queda declarar mi amor a Cádiz, a Sevilla, a Paterna; así que con todos nuestros tópicos vamos p’alante.
–¿Hay, como en el primer libro, personajes reales; esos cameos tan cinematográficos?
–Sí, sí. No podría escribir sin meter a gente real, al fin y al cabo yo no soy escritor, soy un aficionado, y me es más fácil coger a gente de la vida real y hacerle una caricatura-destrozo que imaginarme un personaje, darle vida… eso se lo dejo, de momento, a los literatos. Me encanta mezclar de todo: la música, personajes célebres, amigos y amigas, familia, cine por supuesto, citas literarias… todo eso es lo que me hace disfrutar al escribirlo. Reírme, porque si algo no me hace gracia ni siquiera pienso en la reacción de los demás, simplemente lo quito y punto; y teniendo en cuenta el éxito de Independenshia, pues parece que a la gente le gusta, y para leer este libro no hay que ser doctor en nada, ni siquiera un ávido lector, solo alguien que quiere pasar un rato divertido. Afortunadamente, Q-Book, que es la editorial, y Juan José Sánchez Sandoval, que es el editor, entienden perfectamente esto y con valentía han apostado por este producto, y lo hacen implicándose, por ejemplo, en la espléndida portada que él ha diseñado, que nada más verla y leerla dan ganas de comprar y leer el libro porque ahí viene condensado de qué va la cosa.
–¿Pensó alguna vez que su primera novela daría para una segunda?
–Cuando vimos la aceptación que tuvo la primera pues, evidentemente, sí que pensamos en sacar algo más, sobre todo porque mucha gente me pedía que siguiera la estela del personaje principal, Juan Vurbinka, que, insospechadamente, a la gente le gusta; ¡y mira que le pasan cosas tan chungas! Así que me puse inmediatamente manos a la obra, a mí por imaginación no queda, por lo que Invashión, esta aventura de Vurbinka, es deudora de tanta gente que leyó la anterior.
–¿Hay en su mente, o en su cajón, más proyectos literarios?
–Tengo muchos proyectos, como sueños, como diría Clint Eastwood en Los Puentes de Madison, tuve muchos sueños, ninguno se cumplió, pero fue bueno tenerlos. Siempre tengo cosas en la mente y no me pongo tarea más allá de que me gusta escribir y seguramente busque el momento para culminar alguna que otra cosa que viene de tiempo atrás pero que no es humorística. No quiero que me encasillen como a las actrices de desnudo (ríe). Por supuesto todo eso ya se verá con Q-Book y Juan José, que al final es la editorial y también mi amigo.
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