Arte
El cartapacio de Antonio Raphael Mengs
España, 2010. Marco Potyomkin.
El baobab en África es mucho más que un árbol. Se trata, por un lado, de un símbolo abstracto de la eternidad. Por otro, de un espacio concreto para la concordia ya que bajo su copa protectora se toman decisiones importantes para la comunidad y se resuelven conflictos colectivos o particulares. No es extraño, entonces, que se tome como referente de este trabajo audiovisual, concebido como documental de denuncia, pero cargado de poesía, y dentro de una propuesta estética muy particular. Centrado en la inmigración subsahariana -aunque toca de pasada otros itinerarios que merecerían su propio film- ha querido desembarazarse de los tópicos comúnmente asociados al continente africano, es decir, la música y el color. Por ello, en el apartado técnico, se ha optado por una estructura de foto fija en blanco y negro de gran calidad o de dibujos, lo que nos devuelve a los primeros pasos de la protohistoria del cine. No ha renunciado, sin embargo, a dos elementos muy importantes de la cultura de este ámbito, esto es, el relato oral y la música, que dotan de sentido y dinamismo a todo el montaje. Desde el mito y la fábula, pasando por la anécdota o el testimonio hasta la entrevista radiofónica, se recorre desde la raíz hasta la rama más alta, un periplo de dolor y explotación que desgarra el alma. Sin embargo, en medio de la desolación más absoluta surge un destello de esperanza. Pues mientras los gobiernos construyen muros y alambradas cada vez más altos e inaccesibles, los ciudadanos anónimos crean lugares sustentados con palabras de acogida y baobabs de piedra donde cobijarse.
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