Semana Universitaria del Libro de la UCA | Exposición Juan José Téllez Las huellas de los ratos libres de un ‘vividor’

  • La Sala de los Libros del edificio Andrés Segovia acoge una exposición sobre la vida y la obra del escritor y periodista Juan José Téllez

Juan José Téllez explica el contenido de la exposición flanqueado por Felipe Benítez Reyes y la vicerrectora de Extensión Universitaria, Teresa García Valderrama, entre otros. Juan José Téllez explica el contenido de la exposición flanqueado por Felipe Benítez Reyes y la vicerrectora de Extensión Universitaria, Teresa García Valderrama, entre otros.

Juan José Téllez explica el contenido de la exposición flanqueado por Felipe Benítez Reyes y la vicerrectora de Extensión Universitaria, Teresa García Valderrama, entre otros. / Jesús Marín

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Nuestras pertenencias nos explican. Son las huellas palpables de nuestros intereses, nuestros éxitos y, por qué no, nuestros fracasos. Nuestras cosas, las que con más o menos afán nostálgico nos encargamos de preservar de los efectos del paso del tiempo (y de las leyes marciales de Marie Kondo), incluso la falta de ellas, hablan de cómo nos trató la vida y de cómo nosotros tratamos a la vida. Sin embargo, las buenas vidas, las vidas que pronto aprendieron a vivir, rompen las costuras de los objetos. Y, por eso, los libros, las cartas, los pases de prensa, las fotografías, los dibujos y carteles que componen la exposición Juan José Téllez desde el borde de la duda han manchado el suelo y las paredes del edificio Andrés Segovia de un líquido invisible pero altamente peligroso, ¡contagia!, que no es otro que la pura alegría del vivir de su protagonista.

“Mi trayectoria ha transitado por diferentes trincheras, del periodismo a la poesía pasando por el ensayo pero, y sobre todo, he compartido todo esto con la vida misma, realmente, de lo que más he ejercido es de vividor. Aquí, simplemente, está recogido lo que he hecho en mis ratos libres. Haber sabido vivir la vida es de la faceta que más orgulloso me siento, lo de escribir es sólo una un rincón de la experiencia vital”, dice el escritor y el periodista algecireño homenajeado en la VII Semana del Libro de la Universidad de Cádiz que, entre diferentes actividades, organiza esta exposición que se puede visitar en el edificio de la calle Doctor Marañón.

Una muestra rotulada con uno de los versos, desde el borde de la duda, del primer libro de poemas de Téllez, Crónicas urbanas, que este año alcanza su 40 aniversario, y que sirve para abrazar una coqueta colección de objetos y textos que pueden dar al visitante una idea aproximada de los viajes, amigos y producción periodística y literaria que han cosido una carrera cimentada en el compromiso con la realidad y la palabra.

“Nací en una familia analfabeta, por cierto, cuando éramos analfabetos leíamos más, pertenezco a un linaje que no podía usar la palabra y creo que eso explica muchas de las cosas que hay aquí, de mi devoción por la palabra y mi devoción por las raíces, es así, yo voy cargado con mis fantasmas y dialogo con ellos y espero que ellos estén orgullosos de mí”, explicaba el exdirector del Centro Andaluz de las Letras que también dejó brillantes momentos de guasa en la inauguración de la exposición:

“Tenemos muchas más cosas que hacer en la UCA por Juanjo y por Felipe (Benítez Reyes, presente también en el acto) y otros escritores gaditanos porque parte de su tiempo lo han dedicado a escribir, que no es poco”, dejaba caer Ricardo Chamorro, director de la Biblioteca y Archivo de la UCA, invitación que Téllez, a las primeras de cambio, recogió con arte para, provocando la carcajada del público, pedir, “ahora que las universidades parecen que los regalan”, un par de títulos académicos “de lo que sea” para él y para el autor de El azar y viceversa que no finalizaron sus carreras en la UCA.

La muestra se rotula con un verso de su libro 'Crónicas urbanas' que cumple este año su 40 aniversario

Sí presume el protagonista del día, con cierta socarronería, del título “del que más orgulloso” se siente, el de Caballero de la Orden de Manzanilla de Sanlúcar, que es uno de los documentos exhibidos al comienzo del recorrido por la exposición, justo arriba de la fotografía del equipo fundacional del periódico Europa Sur (con Téllez, Ildefonso Sena, Óscar Lobato...) del que, además, el periodista fue director durante cuatro años.

Cartas del inolvidable miembro de la comunidad universitaria Eloy Gómez Rube, del infalible Benítez Reyes, de Fernando Quiñones, el libreto de Carnaval de su coro ‘Lo que el viento no se llevó’, un ejemplar de la revista Jaramago, pases de prensa de eventos nacionales e internacionales, un folleto de la tertulia de Montesinos, en Madrid de mayo del 81... “El 23 de febrero hubo tertulia y había varios escritores allí reunidos cuando dieron el golpe de Estado, claro, y estaban todos preocupados. Estaba Luis Rosales allí y dijo, lo único que puedo hacer es invitaros a venir a casa y os escondéis allí. Y respondieron todos: ¡no, Luis, en tu casa no!”, rememoraba el literato cuajando de anécdotas el recorrido y, con ellas, dándole sentido a los objetos hasta desbordarlos de sus propios márgenes físicos para que el espectador se asome a la vida, a su vida.

Sus libros (Main Street, Profundo sur, Moros en la costa, Gibraltar en el tiempos de los espías, Ciudades y sextetos, las biografías sobre Paco de Lucía, Chano Lobato, Carlos Cano, María Zambrano...) Y las fotos con los amigos (Quiñones, Javier Egea, Luis García Montero, Rafael Alberti, Sabina, Paco de Lucía, Vázquez de Sola, García Márquez, la foto su banda, la Al-Habibi Banda, Antonio Romera Chipi, con Manuel Ruiz Torres, en 1980 en Algeciras...)... y los viajes (Venecia, Perú, Tailandia, Egipto, Líbano, México, en el Cádiz (Ohio) en el casa natal de Clark Gable...)

Su primer reportaje, que fue para Cádiz Gráfico en el año 76, sus pasaportes, la beca que llevaba en el coro de Santo Domingo “cuando le cantamos a Machín la Salve marinera”... Vida y obra se entrecruzan en la muestra, se hacen guiños en las esquinas, se tiran besos, de cerca, siempre de cerca... Porque el de Téllez es el oficio de vivir la vida, y contarla como sólo él sabe.

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