Jeffrey Archer: “Incluir a Lady Di en mis novelas ahora ya no resulta ofensivo”

Negro sobre negro

Amigo personal de la Princesa Diana durante 20 años, el escritor inglés publica en España ‘Línea de sucesión’, una adictiva novela donde está en juego la seguridad de la Corona británica

Jeffrey Archer, en una imagen promocional. / Toby Madden

Jeffrey Archer tiene una vida de película. Vicepresidente del Partido Conservador británico, candidato a la Alcaldía de Londres, coleccionista de arte... Pero antes de todo esto, mucho antes, había decidido escribir un best-seller. Y lo hizo tan bien, que ha vendido más de 300 millones de libros. Miembro de la Cámara de los Lores, divide su tiempo entre Londres, Cambridge y Mallorca, donde inicia todas sus obras. La última es Línea de Sucesión (HarperCollins Ibérica). La pasada semana, vía Zoom, nos concedió una entrevista en la que desplegó todo su encanto.

–En su anterior novela publicada en España (Por encima de mi cadáver) situaba la trama en un crucero de lujo lleno de intrigas, casi en un homenaje a los clásicos de la novela negra. Pero en Línea de sucesión va más allá y propone una caza contrarreloj para proteger a la Corona británica y a la Princesa Diana. ¿Llegó a conocerla personalmente? ¿Qué le ha decidido a convertirla en un personaje de su historia?

–Fuimos amigos durante 20 años. Tuve el gran privilegio de conocerla bien ya que, como subastador amateur que fui, realmente subastador para actos caritativos, me convertí en su subastador en sus actos benéficos. Y como he dicho nos hicimos amigos durante muchos años. De hecho, yo estaba con ella el día que se anunció su divorcio. Le preguntó al primer ministro si yo podía pasar el día con ella. Incluirla como personaje en una de mis novelas hubiera sido ofensivo hace 20 años pero no ahora. Yo tenía esta historia, y el lector tendrá que decidir mientras lee la novela qué me he imaginado yo y qué me contó en su momento la princesa Diana.

–A lo largo de su larga carrera ha vendido más de 300 millones de libros. ¿Siente algo de vértigo al saber que cada nueva novela será leída por tantas personas?

–Es muy halagador, muy emocionante y soy muy afortunado. La ironía es que mis libros llegan a ser número uno en Reino Unido, EEUU, Alemania, Italia o Francia, pero nunca en España. Me encantaría llegar igual a los lectores españoles. ¡Vivo en España! ¡Tengo una casa en Mallorca! ¡Escribo mis libros en España! ¡Incluso colecciono artistas españoles! ¡¡¡Quiero ser número 1 en España!!!

–Jajaja... Un buen día se arruinó y decidió escribir un best-seller que solucionara sus problemas económicos. Así dicho suena sencillo, pero imagino que el proceso no lo sería tanto. ¿Cómo fueron sus inicios en la literatura?

–Tienes toda la razón, cien por cien, no es tan fácil. Afortunadamente no me arruiné, estaba a punto de hacerlo y lo evité. Pero tienes razón, mi primera novela, Ni un centavo más, ni un centavo menos, solo vendió 3.000 unidades. Con Caín y Abel sin embargo vendí más de un millón de ejemplares en todo el mundo ¡la primera semana! Y ahora está en Inglaterra en su 132º edición. Este fue el momento de ruptura un tiempo después de la primera novela. Así que tienes razón, el principio no fue fácil y la gente piensa que me convertí en un superventas de un día para otro. Que tuve éxito desde el primer día, pero no fue así. No fue hasta que empecé la serie de Kane y Abel con Breaktrough.

"Me hubiera gustado ser Primer Ministro. Pero más de 300 millones de libros vendidos me consuelan bastante”

–Muchos de sus personajes, incluso los secundarios, son carismáticos y complejos. ¿Cómo los desarrolla y qué aspectos considera más importantes al crearlos?

–Tengo el privilegio de haber conocido a muchas personas interesantes a lo largo de mida, y haberlos observado. Ya sean Margaret Thatcher, ya sea Lady Di, o incluso Frank Sinatra y un largo etc. He tenido una vida privilegiada y me encanta observar. Cuando observo algo, por ejemplo, tú que me estás mirando llevas una parte de arriba azul de una famosa compañía que no es española. Detrás de ti tienes libros muy interesantes que revelan parte importante de tu personalidad… siempre estoy mirando, nunca paro de observar, y de ahí salen las historias. El puzzle se monta de ahí y de cualquier observación, de cualquier detalle puedo coger una pieza por pequeña que sea y eso hace que todo parezca más realista.

–Su amor por la pintura se percibe en algunos de sus títulos más emblemáticos. Tengo entendido que posee una impresionante colección de arte. ¿La de marchante de arte también es una profesión de riesgo?

–Soy un chiflado, me encanta el arte. En cualquier viaje lo primero que hago es visitar las galerías y los museos. En mi propia casa tengo esculturas clásicas y modernas, pinturas de Picasso y de otros muchos pintores. Deberías sentir pena por mi ya que cada vez que me envían un pago me lo gasto en alguna obra de arte. (Risas)

–Además de escritor llegó a ser vicepresidente del Partido Conservador con Thatcher. ¿Echa de menos la política?

–Bueno, sigo siendo miembro de la Cámara de los Lores. En cualquier caso serví a Margaret Thatcher durante once años y a John Major durante siete. Ahora tengo 83, así que ahora soy un observador fundamentalmente. Me encanta la política. Me fascinó el resultado de las elecciones turcas, sigo a Biden y a Trump con fascinación, me encanta la política británica. Ahora soy un mero observador y esto entra en mis libros. Pero ahora tanto Margaret Thatcher como John Major son historia… y lo mismo soy yo (dice con voz de ultratumba).

–¿Le hubiera gustado ser primer ministro?

–Sí (pausa larga y risas). Pero más de 300 millones de libros vendidos me consuelan bastante.

–Thatcher cayó por el famoso Comité 1922, que también se llevó por delante a Boris Johnson o Liz Truss. ¿Ve paralelismos entre esto y el caos en el que parece haberse sumido ahora el Partido Conservador?

–No puedo hablar con mucha autoridad sobre las elecciones españolas, pero por lo visto en los últimos comicios las tornas se han vuelto bastante contra el actual presidente, lo que veo interesante. El punto es algo muy claro: en los tiempos en los que trabajé con Thatcher y Major tuvimos más de 17 años, y se aburrieron de nosotros. El actual gobierno lleva 14 y vuelven a estar cansados de nosotros. Hay un momento en la política en el que el tiempo es lo que juega más en tu contra. Puede haber situaciones como las de China, o las de Rusia donde el primer ministro o el presidente se nombra a sí mismo de por vida. Esto no es bueno de ninguna manera. Ocho años máximo, sinceramente, como ocurre con los presidentes de EEUU, me parece lo mejor, dos gobiernos de cuatro años es lo máximo. Es muy saludable. Mi mujer actualmente es la directora del Museo de ciencias de Gran Bretaña y son dos periodos de cuatro años los máximos que puede ejercer el puesto. En los primero cuatro años si los miembros con derecho a voto se cansan de ella te pueden echar pero también pueden querer que sigas y darte de nuevos su confianza, pero después de ocho años se tendrá que ir sí o sí. Esa es la regla, y es una buena regla.

"Me encanta pasar parte del año en Mallorca. Es un privilegio tener casa en Londres, en Cambridge y en España”

–¿Cree que con líderes como la Dama de Hierro o su amigo John Major, con Helmut Kohl, Mitterrand o Gorbachov se habría evitado una nueva guerra en suelo europeo?

–Lo de Ucrania es muy preocupante, realmente preocupante. Mucho más ahora con el señor Trump diciendo que parara la guerra el primer día de su mandato presidencial si gana. Lo que quiere decir que claramente se pondrá del lado de Putin y eso es muy preocupante. En Gran Bretaña apoyamos de forma incondicional a Zelensky, al que escuché en directo como miembro de la Cámara de los Lores en Westminster. Y creo que como inglés que soy esta guerra es nuestra guerra. Una guerra en la que los ucranianos están dando sus vidas mientras nosotros no tenemos que combatir. Hemos combatido ya en dos guerras mundiales y no queremos hacerlo en una tercera. Y Putín, después de veinte años en el poder, se ha vuelto simplemente loco. ¿Es que no es consciente de la cantidad de gente que está muriendo todos los días por su culpa? ¿de verdad se cree que toda Rusia le apoya? Es una gran preocupación para Gran Bretaña, es una gran preocupación para Europa y para la OTAN. Solo puedo esperar y rezar que se resolverá rápido y justamente, pero tengo la sensación que esta será una guerra muy larga sin ganadores.

–John Le Carré era un declarado europeísta. ¿Qué piensa del Bréxit? ¿Le han influido en su carrera maestros de las novelas de espías como su compatriota?

–Le Carré empezó su carrera algo antes que yo como sabes y murió el año pasado y creo que éramos parte de los únicos tres autores que hemos seguido siendo número uno durante los últimos cuarenta años. Era un escritor brillante. Era el maestro del espionaje. Yo voté por quedarnos en la UE. Mi mujer votó a favor del Bréxit. Gran Bretaña estaba realmente dividida y el resultado fue 51% contra el 49%. Para mí fue muy triste perder, pero soy un demócrata y por tanto me toca acatarlo.

–¿Cuál ha sido el mayor desafío al que se ha enfrentado como escritor a lo largo de su carrera y cómo lo superó?

–No soy un escritor. Soy un contador de historias. El problema para muchas personas es pensar en su siguiente historia, en su siguiente libro. Yo nunca he tenido problemas de bloqueo. Mi casa en Mallorca se llama Writters block pero nunca ha sido un problema. Las historias simplemente aparecen. He tenido suerte. Te recuerdo una gran cita de Mark Twain: “Yo soy agua. Los grandes escritores son vino. Pero todo el mundo bebe agua”.

–Es un hombre de costumbres. Vive seis meses en su casa de Mallorca, en la que inicia todos sus libros, y el resto del año en Londres, se levanta de madrugada para estar trabajando a las seis de la mañana y lo hace en periodos de dos horas con otros tantos de descanso, cuando lo hace lleva su reloj de pulsera con una esfera que imita el de las estaciones de ferrocarriles suizas y que sólo luce en España. ¿Le ayuda esa rutina tan meticulosa a mantenerse en forma?

–Bueno, sí. Ahora en cuanto acabe contigo me voy al gimnasio y mi entrenador me llevará por los ejercicios que me tocan por ejemplo. Pero lo has contado como si tuviera hábitos, y no es así, lo que tengo es disciplina. Porque tienes que levantarte y hacerlo todos los días. Si trabajas de seis a ocho todos los días harás 700 horas al año de trabajo, mientras que otras personas están durmiendo o simplemente yendo a trabajar. Cuando estoy en España hago los siguiente turnos de escritura: seis a ocho, diez a doce, dos a cuatro, seis a ocho y a la cama a las nueve y media para levantarme de nuevo al día siguiente a las cinco y media, así que el primer borrador lo tengo en cuarenta días, unas 300 horas. El libro que tienes en las manos es la decimocuarta versión después de 1.000 horas.

"No soy escritor sino contador de historias. Quizá por eso nunca he sufrido problemas de bloqueo”

–Lleva muchos años viviendo en España. ¿Qué es lo que más le gusta de nuestro país?

–Enero, febrero y marzo puedo salir a pasear en Mallorca ya que el tiempo está entre los 16 y los 18 grados centígrados, mientras que en Cambridge, donde estoy ahora, estaría a menos cuatro grados. Es un privilegio. Además me gusta la gente, acogedora y amigable, me hacen sentir bienvenido. Es mi segunda casa. Incluso más para mis hijos que para mí. Están deseando que me vaya para ir ellos ya que no tienen permitida la entrada mientras estoy escribiendo. Así que se cogen el primer avión después del mío de regreso. Aman Mallorca, aman España. Es un privilegio. Muy pocos autores pueden tener una casa en Londres, en Cambridge y en Mallorca.

–¿Qué le gusta leer? ¿Tiene algún autor preferido?

–El mejor libro que he leído en los últimos tres años desde el punto de vista de un contador de historias es Un caballero en Moscú de Amor Towles. Mi héroe es Stefan Zweig, el escritor austriaco. Es quien quisiera ser cuando sea mayor. Es un maravilloso autor. Su obras son obras maestras. Y sobre todo me encanta que alguien me diga ¿Has leído a X? sigo aprendiendo. He descubierto un escritor esta semana que lleva veinte años descatalogado por ejemplo. Hay tanto buenos libros ahí fuera. En cualquier caso me reafirmo que Stephan Zweig es definitivamente un genio. Es la combinación de un gran escritor con un gran contador de historias. Algo que es muy difícil encontrar.

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