Música

Royal Hideaway Sessions (Chiclana): El incalculable valor de la cercanía

El músico brasileño Toquinho con la cantante Camilla Faustino.

El músico brasileño Toquinho con la cantante Camilla Faustino.

En ese breve espacio que separa las canciones de los sentimientos que generan, ahí es donde Royal Hideaway Sessions hila muy fino y con notable éxito desde hace ya siete ediciones en Chiclana. La de 2023, la octava, no desmerece el bagaje anterior, la experiencia acumulada, la sensación de estar “como en familia”, explica Ignacio de Corral, impulsor junto a Francisco Muñoz de un milagro sonoro dentro de la oferta veraniega de espectáculos en la provincia de Cádiz.

Así es como la cercanía con el público y la tierra que parió a esta iniciativa confluyen para desarrollar una reconocible identidad , alejada a conciencia de los grandes formatos de la temporada estival, que se hace visible en el coqueto auditorio del Hotel Royal Hideaway Sancti Petri, punto de encuentro para las melodías más exquisitas y sin fecha de caducidad. Este año, en concreto, el cartel combina a veteranos como el maestro Toquinho –que actuará a cuarteto junto a la cantante Camilla Faustino– o el singular dúo onubense Antílopez, con la talentosa juventud de la mexicana Silvana Estrada –ganadora de un Grammy Latino como Mejor Nueva Artista– y Valeria Castro, una estimulante promesa que cruzará el Atlántico desde la isla de La Palma para hacerse realidad en suelo gaditano.

La cantautora mexicana Silvana Estrada. La cantautora mexicana Silvana Estrada.

La cantautora mexicana Silvana Estrada. / Abbey Drucker

“Es un cartel bastante redondito y muy apetecible. Buscamos este año el hilo conductor de la música de autor. Para nosotros es un sueño poder traer a una figura como Toquinho, en la que será seguramente su última gira por Europa. Va a ser una locura, es una leyenda viva”, explica entusiasmado Ignacio de Corral sobre el que es, sin duda, el principal reclamo, por trayectoria e impronta, de esta edición.

El público que se acerque a disfrutar de cualquiera de esas cuatro propuestas comprobará in situ por qué la mencionada proximidad, santo y seña de Royal Hideaway Sessions, tiene un valor incalculable. Explica De Corral que “hemos intentado coger un nicho. La gente que viene aparca en la puerta y en un momentito ya está sentada, con el artista a veinte metros, que está ahí antes y después del concierto. Eso le da valor añadido”.

"El que compra una entrada no distingue. Al final sí competimos directa o indirectamente con los grandes”

Una audiencia que, como el propio evento, ha ido adaptándose al calor de los tiempos, pero sin perder ni un ápice de su esencia, liberar la pasión por la música en las distancias cortas. Cuenta De Corral que “la idea inicial cuando empezamos era hacer una cosa de flamenco-jazz –la cita nació con Chano Domínguez– dirigida a un público turístico extranjero, pero nos dimos cuenta de que los extranjeros no vienen a Chiclana en agosto”, cuando “el 90 por ciento del turismo en la provincia es nacional –estima–”. Así, “nuestro público viene de la provincia de Cádiz o de Sevilla. Eso nos ha obligado a ir variando el ciclo. Hemos hecho desde dos hasta siete conciertos”, especifica.

Cantidad y, sobre todo, calidad a la que beneficia el marco incomparable del Hotel Royal Hideaway Sancti Petri. Ignacio de Corral no quiere, por consiguiente, dejar de agradecerles el ser garantes de dicho espíritu, que “hayan apostado por nosotros sin ninguna necesidad, dejándonos el anfiteatro, la infraestructura. La música en directo desgraciadamente no es rentable y ellos han sabido ver el valor que esto supone. No creo que haya un hotel en España que tenga una programación así”, admite.

El dúo onubense Antílopez. El dúo onubense Antílopez.

El dúo onubense Antílopez. / Antílopez

Sobrevivir ante la abundancia

Esa cercanía, física y sentimental, es clave en la permanencia de Royal Hideaway Sessions ante un panorama repleto de grandes nombres que se han ido afianzando desde hace años en nuestro entorno. “Nosotros empezamos en 2016 y en Chiclana no había nada. En la provincia empezaba el Tío Pepe, el NSM y para de contar, no había más música en directo. La programación de este verano 2023 en la provincia para mí pierde valor, ya no sabes quién toca, ni te enteras de si viene Sting o Tom Jones, hay una saturación de oferta y las propuestas son las mismas siempre”, comenta. Incide sobre semejante panorama De Corral afirmando que “somos muy pequeñitos en comparación con los presupuestos de un Concert Music Festival o un Tío Pepe, por ejemplo, apoyados además por administraciones y grandes marcas con un poder de comunicación que nosotros no tenemos”.

Se mantiene, no obstante, este íntimo ciclo de recitales a base de seguir creando marca diferenciadora, aunque el camino se antoje arduo. De Corral analiza cómo influye la situación actual en su propuesta. “Sobrevivimos a duras penas –lamenta–, nos cuesta mucho muchísimo, tanto en Jazz Vejer –su otro vástago festivalero– como en Royal Hideaway el apoyo que tenemos no es tan grande. El que compra una entrada no distingue, quiere ver a un artista. Al final sí competimos a distintos niveles y nos influye directa o indirectamente”.

"Para nosotros son importantes estas propuestas que todavía tienen alma y eso el público lo valora”

De Corral detalla esa lucha contra gigantes al explicar que “a lo mejor quieres ir a Concert Music Festival y la entrada te cuesta 120 euros, y como el presupuesto es limitado me dejas de ver a mí. O si tu hijo quiere ir a Bahía Sound, te sacrificas y no vas a ver a Toquinho. Si hay mucho, la gente lo valora menos y se acostumbra”, asegura. También “esto nos afecta a nivel de proveedores, cada día es más complicado encontrar escenarios, equipos de sonido, porque están comprometidos; los grandes se van con los grandes. Nosotros no necesitamos grandes equipos, sino buenos micrófonos y técnicos”, reconoce.

Añade, además, otro perturbador elemento en el tablero de juego: los precios de las entradas. “Son desorbitados. Es verdad que todo está más caro, a nosotros los costes de producción nos han subido un 40 por ciento –concreta–. Y nos ha obligado a elevar un poco las entradas. Hoy vender una entrada es muchísimo más difícil”, confiesa.

La artista canaria Valeria Castro. La artista canaria Valeria Castro.

La artista canaria Valeria Castro. / Alba Yruela

Amplía esta foto fija al decir que “las ayudas públicas están muy mal conformadas, están todos los grandes festivales en el listado de concesiones de subvenciones”. Al respecto, no entiende que “aún tengamos que estar ayudando a Mad Cool o Sónar. Si todavía fueran festivales con un tinte más cultural... pero son comerciales. Y también el escándalo de Andalucía Big Festival, al que se le dieron 4 millones de euros de subvención pública sin ninguna exigencia, por ejemplo que el 80 por ciento de los grupos fueran andaluces. De esta manera, por lo menos, mueves el tejido cultural andaluz”, critica.

"Orgullosos", a pesar de todo

Aun siendo Jazz Vejer y Royal Hideaway propuestas arriesgadas, Ignacio de Corral se muestra “orgulloso de lo conseguido, de los nombres que hemos traído, y que las oficinas de esos artistas hayan confiado en nosotros. Somos gente honesta con nuestra forma de entender el negocio –declara–. No es nuestra idea pegar un pelotazo, queremos dejar una impronta. No me veo haciendo cosas de reguetón o trap, porque lo haría única y exclusivamente por dinero. Una de las claves es seguir siendo público. Sigo yendo a mis conciertos y me sigo emocionando y veo a la gente emocionada”, confiesa.

A Royal Hideaway Sessions le quedan aún muchos artistas con los que seguir labrando su sólido caminar. De Corral cita a Eliane Elias, Robert Glasper, Cory Henry, John Scofield, Pat Metheny... “A nosotros nos flipa que la gente todavía tenga esa curiosidad por la música y se fíe de los gustos de un programador. Nos tiene que entender todo el mundo. No se trata de ir a lo más comercial, sino de ser accesible; el que entienda que lo entienda y el que no, que venga a disfrutar y saborear la música. Para nosotros son importantes estas propuestas que todavía tienen alma y el público lo valora. Queremos hacerlo bien, por el amor a nuestra tierra y por la música, poner en valor Cádiz y las cosas que se hacen aquí”, concluye.

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