El riesgo del consumo temprano y la falsa sensación de seguridad
Hasta el 30% de los casos de esquizofrenia podrían haberse evitado sin el cannabis
Uno de los trabajos más citados sobre los peligros de la marihuana fue publicado en The Lancet Psychiatry en 2019 por un equipo liderado por la investigadora italiana Marta di Forti. El estudio, realizado en once países europeos y en Brasil, concluyó que el consumo diario de cannabis de alta potencia multiplica por cinco el riesgo de desarrollar un primer episodio psicótico en comparación con quienes no consumen. En ciudades donde estas variedades son más accesibles, la incidencia de psicosis era notablemente mayor.
Desde entonces, la evidencia no ha hecho sino reforzarse. Estudios poblacionales, revisiones sistemáticas y análisis de cohortes han señalado una relación consistente entre el uso frecuente de cannabis rico en THC y la aparición de trastornos psicóticos, especialmente cuando el consumo comienza en la adolescencia, una etapa clave del desarrollo cerebral.
Uno de los análisis más contundentes llegó desde Dinamarca. En 2023, investigadores del registro nacional de salud estimaron que hasta el 30 % de los casos de esquizofrenia diagnosticados en hombres jóvenes podrían haberse evitado sin el consumo problemático de cannabis. No se trataba de consumidores ocasionales, sino de un uso frecuente y sostenido.
La esquizofrenia tiene un componente genético importante, pero no determinante. En ese terreno de predisposición actúan factores ambientales como el estrés, el consumo de drogas o determinadas experiencias vitales. El THC, según múltiples estudios, altera la dopamina cerebral, un neurotransmisor clave en los mecanismos de la psicosis.
Además, investigaciones recientes han demostrado que el aumento del riesgo asociado al cannabis no depende únicamente de la genética. Es decir, incluso personas sin antecedentes familiares pueden ver incrementada su probabilidad de sufrir un episodio psicótico si consumen cannabis potente de forma habitual.
Un debate pendiente
La relación entre cannabis y salud mental plantea interrogantes incómodos en un contexto de creciente normalización social y debates sobre legalización. Para los expertos, el debate no puede obviar la evidencia científica ni minimizar los riesgos, especialmente entre adolescentes y jóvenes adultos.
Informar con rigor, sin alarmismo pero sin complacencia, es clave. El consumo de marihuana de alta potencia no es inocuo y puede tener consecuencias graves en personas vulnerables. Reconocerlo no es demonizar, sino asumir que la ciencia, una vez más, va por delante del relato social.
Porque el problema no es solo si el cannabis es legal o ilegal. El verdadero riesgo está en su potencia, su uso temprano y la falsa sensación de seguridad que lo rodea.
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