Ocho años de cárcel por embestir a una patrullera de Vigilancia Aduanera en una huida que acabó con un narco muerto

El TSJA confirma la condena al piloto que arrojó 100 kilos de hachís al mar, atacó a una patrullera del SVA y mordió a un agente tras hundirse su embarcación en una persecución de alto riesgo

La Guardia Civil detiene en Cádiz a casi 500 personas buscadas por la Justicia en 2025

Embarcación precintada en Barbate tras la persecución. / Román Ríos (Efe)

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha confirmado íntegramente la condena impuesta por la Audiencia Provincial de Cádiz al piloto de una embarcación dedicada al narcotráfico que protagonizó una violenta huida en las costas de los Caños de Meca, perteneciente al municipio de Barbate, en junio de 2024, una persecución de alto riesgo que terminó con la lancha hundida, el patrón rescatado del mar tras agredir a un agente y, en el marco de la misma operación, con el fallecimiento de otro supuesto narco durante el traslado a puerto.

La Sala desestima el recurso presentado por la defensa y ratifica las penas de cuatro años de prisión por un delito contra la salud pública, otros cuatro años por atentado contra agentes de la autoridad, además de una multa por un delito leve de lesiones, al considerar acreditado que el acusado acometió de forma consciente contra la patrullera del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) durante su huida, pese a alegar que solo pretendía escapar.

Persecución guiada por helicóptero y sacos al mar

Los hechos se remontan al 8 de junio de 2024, sobre las 21:05, cuando el acusado, R.A.V.R., con antecedentes por narcotráfico, patroneaba una embarcación deportiva junto a otro individuo frente a la costa de Cádiz. La lancha había sido detectada previamente por el helicóptero Argos K del SVA, que guió hasta ella al patrullero Fénix II.

Al percatarse de la presencia policial, los ocupantes comenzaron a arrojar al mar varios sacos azules con droga y pusieron rumbo a tierra a gran velocidad, desatendiendo las señales luminosas y acústicas de “pare la embarcación”. La persecución se prolongó durante unos 20 o 25 minutos.

Maniobras de acometimiento y colisiones

Según la sentencia, el acusado realizó bruscos cambios de rumbo y velocidad para impedir que la patrullera le diera alcance, obligando a los agentes a efectuar maniobras evasivas para evitar una colisión. No se trató solo de intentos de huida: el fallo considera probado que llevó a cabo maniobras de acometimiento directo contra el patrullero.

En una de ellas, consiguió colocarse tras la trayectoria del Fénix II, imprimió velocidad y colisionó contra el motor de babor, provocando que la patrullera quedara momentáneamente sin gobierno al pararse ambos motores. Más tarde, en otra maniobra extremadamente arriesgada, realizó un giro brusco a estribor mientras reducía la velocidad, lo que hizo inevitable un nuevo impacto contra la aleta de babor de la lancha, que salió despedida por estribor.

Al agua, mordisco al agente y droga recuperada

Tras el choque, el acusado se lanzó al mar e intentó nadar para alejarse, aunque comenzó a hundirse y a pedir auxilio. Dos funcionarios del SVA lograron engancharlo para sacarlo del agua y fue entonces cuando mordió con fuerza el dedo meñique de uno de ellos, causándole una herida que tardó cinco días en sanar.

Del mar solo pudieron recuperarse cuatro sacos de hachís, con un peso total de 100,9 kilos, un alto grado de pureza y un valor estimado en el mercado ilícito de 193.486 euros. La conducta del acusado, subraya la resolución, puso en grave riesgo la integridad física de los cuatro agentes de la patrullera, así como la de su acompañante y la suya propia.

El TSJA avala el delito de atentado

La defensa recurrió la sentencia al entender que no existía voluntad de atacar a los agentes y que las colisiones se produjeron en el contexto de una huida, encuadrable en un autoencubrimiento impune. El TSJA rechaza este argumento y recuerda la jurisprudencia que establece que no es necesario un ánimo específico de atentar, sino el conocimiento de que se acomete a una autoridad en el ejercicio de sus funciones.

“Quien sabe que acomete a una persona que ejerce como autoridad tiene el propósito de atentar contra la misma”, señala la Sala, que concluye que aunque el móvil fuera huir, el acusado actuó con el dolo exigido por el delito de atentado.

Un fallecido en aquella misma operación

La persecución y el abordaje de la embarcación trascendieron entonces a la opinión pública por la muerte de uno de los ocupantes, un tripulante marroquí sin documentación, que sufrió una parada cardiorrespiratoria durante el traslado al puerto de Barbate, pese a los intentos de reanimación de los agentes y de los servicios sanitarios. El otro tripulante resultó herido y fue detenido.

El acusado cuya condena ahora ha sido confirmada permanece en prisión desde el mismo día de los hechos, y el TSJA ha declarado de oficio las costas de la segunda instancia, cerrando así el recorrido judicial del caso.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último