Provincia de Cádiz

"Lo voy a marcar como a los toros, dijo, y me quemó con la escopeta"

  • El hombre que recibió dos disparos identifica a Manuel Flores como quien quería rematarlo · "Déjalo que se desangre, le dijo el otro, y me puso el cañón en el brazo"

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El vecino de El Berrueco que la madrugada del 14 de junio de 2008 sorprendió a unos ladrones en el exterior de su casa y recibió dos disparos que estuvieron a punto de acabar con su vida identificó ayer en la Audiencia a Manuel Flores Valverde como la persona que se acercó a él cuando estaba herido en el suelo y le hizo una quemadura en un brazo con el cañón de la escopeta recién usada. El hombre observó a los tres procesados a través de una rendija desde detrás de una mampara y no expresó duda alguna al identificarlos como los ladrones armados que casi lo matan. "Son ellos, son ellos, son ellos", dijo al verlos.

Ya los había visto antes en una rueda de reconocimiento, durante la instrucción del caso. Ayer señaló con seguridad a Manuel Flores y a Fernando Flores Nieto. El hijo de la víctima, que también fue tiroteado aquella noche, reconoció igualmente a los procesados. "Eran ellos; yo lo sé", dijo. "Eran ellos y son ellos", repitió cuando un abogado defensor le hizo notar que antes, al mirar por la rendija del biombo, había dicho que reconocía a los tres pese a que luego dijo que sólo veía a uno. Los procesados tuvieron que ponerse después ante la rendija uno a uno para resolver ese inconveniente.

Los dos testigos declararon en la segunda sesión del juicio a los Flores, acusados de ser los autores de una oleada de robos a mano armada en casas de zonas rurales de la provincia de Cádiz que dejó un rastro de heridos y una muerte: la de la joven Tamara Leyton, que recibió varios disparos cuando salió de su casa en El Marquesado, en Puerto Real, con intención de ahuyentar a quien andaba por allí merodeando.

Los Flores aseguraron anteayer que son inocentes, que robaron un coche a finales de agosto de 2008 en el que había unas escopetas y que luego en un control policial, les dispararon al salir huyendo. Guardias civiles y policías declararon en cambio que los Flores salieron del coche disparando. En ese tiroteo cayó muerto uno de los Flores, Cristóbal. Junto con Fernando y Manuel, en el banquillo se sienta Francisco Flores.

Ayer hubo declaraciones de policías y guardias civiles que participaron en la investigación. Y luego llegó el turno de M. y su hijo J., que estaban en su casa de El Berrueco, en Medina, cuando oyeron ruidos en el exterior y salieron a ver qué ocurría.

Eran las dos de la madrugada. M. relató que se encontró con un hombre junto a su coche, aparcado en la parcela. Qué haces tú ahí, le dijo, y el intruso se fue corriendo hacia su automóvil. En ese momento vio a otro hombre junto al trastero. También corrió hacia el coche, en el que había otros dos. "Arrancaron y se iban, pero salí detrás para intentar ver la matrícula. Entonces frenaron, salieron dos del coche y me dispararon dos veces. Caí al suelo. Uno le disparó a mi perro. También le tiraron a mi hijo. Luego uno le dijo a otro: lo voy a rematar. Y el otro: déjalo, que le he dado de lleno; que se desangre. Entonces voy a ponerle la marca de los toros, dijo el primero, y me hizo una quemadura con el cañón de la escopeta. Que aquí la tengo".

J. contó luego que cuando cuando vio a su padre herido, fue hacia él. Pero entonces advirtió que le disparaban, se tiró al suelo y evitó ser alcanzado. Eran cuatro, iban armados y uno llevaba una escopeta recortada.

Cuando fueron detenidos, los Flores portaban una recortada. Está en la sala de vistas, junto a otras dos escopetas, en una mesilla ubicada entre el tribunal y los tres acusados. La recortada la reconoció ayer en el juicio un vecino de la zona del Cuartillo, en Jerez, a quien le robaron en su casa, en marzo de 2008, un armero que contenía ese arma (con los cañones intactos), otra escopeta y una carabina.

El juicio continúa hoy. Declararán testigos relacionados con la muerte de Tamara Leyton, cuya familia ejerce la acusación particular. El fiscal solicita para dos de los Flores 255 años de prisión. Para el otro, 223 años. Los acusa de varios delitos y de asesinar a la joven, que tenía 19 años de edad.

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