Grazalema, la Numancia socialista
Historias de Cádiz-Herzegovina | Capítulo 54
El Ayuntamiento grazalemeño es el único de la provincia de Cádiz que no ha cambiado de color político desde 1979
La moción de censura que se ultimó en 2004 y el polémico desvío del río casi tumban al PSOE
Carlos J. García: "Grazalema ha mimado hasta la extenuación muchos detalles en pro del turismo"
Antonio Mateos: "En aquella época teníamos poco más de hora y media de agua al día"
Tiene algo que ver, es verdad, pero no tanto como desde fuera se pudiera imaginar. Hablamos de fútbol, de historia y de geografía, y hablamos de una de las provincias y de una las capitales menos habitadas de España. Porque el equipo de fútbol más importante de Soria se llama el Club Deportivo Numancia, sí, pero curiosamente los restos de aquella mítica ciudad no están localizados en la capital soriana sino en un municipio independiente situado a unos ocho kilómetros de distancia que se llama Garray y que tiene menos de 800 habitantes.
Allí, sobre el Cerro de la Muela, puede visitarse un yacimiento que es Monumento Nacional y en el que están los vestigios de aquella población celtíbera que pasó a la historia por su resistencia heroica ante las tropas romanas. Primero sus vecinos se pasaron 20 años repeliendo los continuos ataques de las fuerzas invasoras, pero lo peor llegó en el verano del año 133 antes de Cristo. En ese momento se plantó ante Numancia el mejor soldado que tenía entonces Roma, Publio Cornelio Escipión Emiliano, apodado el Africano Menor. Mandado allí por el Senado, lo primero que hizo fue crear un cerco de nueve kilómetros de extensión rodeando la ciudad con torres, fosas y empalizadas. Y puso sitio a la misma, evitando la entrada de víveres. Lo que nadie se podía imaginar es que la población de Numancia pudiera resistir la friolera de 13 meses en los que la hambruna y las enfermedades estuvieron a la orden del día. Al final tuvieron que sucumbir: unos se entregaron a Roma como esclavos, otros, la mayoría, optaron por quitarse la vida, y todo ello en medio de un incendio voluntario que destrozó la ciudad.
Con los años Roma terminaría ensalzando el ejemplo dado por Numancia, que se convirtió en un mito elogiado por escritores como Plinio o Floro, y que daría pie a la expresión resistencia numantina que hoy, 22 siglos después, sigue vigente.
Grazalema y Garray tienen varias similitudes, porque ambos son municipios serranos, ambos están rodeados de montañas, ambos nombres empiezan por la misma letra y ambos tienen un padrón bastante reducido, aunque el de Grazalema duplica al del municipio soriano. Pero es que además, ambos enclaves son ejemplos de resistencias numantinas, en lo bélico Garray –la denominación actual de la antigua Numancia– y en lo político el pueblo grazalemeño.
Hay un hecho que confirma este ejemplo de resistencia localizado en la Sierra de Cádiz y es que el de Grazalema es el único ayuntamiento de todos los que hay en la provincia que jamás han cambiado su color político desde las primeras elecciones municipales celebradas en democracia en 1979. Por lo tanto, el próximo abril este municipio cumplirá 47 años seguidos con alcaldes del PSOE, una gesta que no ha logrado ninguna otra población gaditana, ni siquiera Trebujena, emblema indiscutible del comunismo en Cádiz y que, pese a ello, tuvo que ver cómo durante cuatro años, entre 1987 y 1991, la Alcaldía estuvo en manos socialistas.
La gesta del PSOE de Grazalema puede tener su reflejo también en Benalup-Casas Viejas, que igualmente sólo ha conocido alcaldes socialistas, aunque la diferencia está en que la localidad benalupense logró su independencia en 1991 y, por tanto, en los primeros 12 años de democracia los votos de sus habitantes iban a parar al escrutinio del que era su ayuntamiento matriz, el de Medina Sidonia. Y algo parecido, aunque a una escala mucho menor, sucede en San Martín del Tesorillo, que apenas ha conocido a un alcalde de IU, aunque su independencia de Jimena es mucho más reciente, de 2018.
Con el paso del tiempo el PSOE de Grazalema se ha hecho fuerte en este ayuntamiento, donde ni la UCD primero, ni el PP después, que suma ya más de 20 años asentada con claridad como primera fuerza de la oposición, han logrado desbancarlo. Y eso a pesar de que los socialistas grazalemeños han sufrido algunas derrotas. En concreto, de las 49 elecciones celebradas desde 1977, el PSOE ha ganado 44, una cifra abrumadora, cierto, pero que, por ejemplo, no alcanza los 47 triunfos que suman los comunistas en Trebujena.
De las cinco derrotas de los socialistas en Grazalema, dos fueron a manos de la UCD, en las generales de 1977 y en las municipales de 1979, y tres frente al PP, en concreto, en las generales de 2011 y 2023 y en las andaluzas de 2022.
La derrota en las primeras elecciones municipales supuso el primer revés serio del PSOE grazalemeño, aunque la solución vino rápidamente gracias al pacto de izquierdas que se extendió por todo el país y que permitió apartar de la Alcaldía a la lista más votada, la de la UCD, y colocar en ese lugar al socialista Antonio Mateos Salguero, con el apoyo de un edil andalucista y otro comunista.
Se iniciaría así una etapa muy fructífera para el PSOE en esta localidad, donde sumaría hasta cinco mayorías absolutas entre las elecciones de 1983 y 1999. Pero todo empezó a torcerse en 2003. En esos comicios el PSOE perdía un concejal, bajaba a cinco y quedaba en manos de una oposición que reunía a cuatro ediles del PP, uno del PA y otro de IU. Antonio Mateos, uno de los alcaldes más veteranos de la provincia, logró superar el cuarto de siglo en el cargo, pero la pérdida de la mayoría absoluta le afectó de lleno porque la oposición le obligó a bajarse el sueldo, le forzó a celebrar plenos municipales en Benamahoma pese a su rechazo frontal y, por último, tras el verano de 2004 empezaron a correr rumores de una moción de censura contra el PSOE.
Ese relevo fue abanderado por un PP cada vez más consistente que estaba liderado por Salvador Ramírez, carnicero de profesión y que llegaría a ser diputado provincial entre 2003 y 2007. Ramírez convenció primero al PA y sólo faltaba la firma del único edil de IU para registrarla en el Ayuntamiento. Parecía que los izquierdistas no iban a dar el paso, hasta que la asamblea local dijo un día que, bueno, que el PP redactara esa moción de censura y que luego la estudiarían. Y ahí todas las alarmas saltaron en el PSOE de Cádiz. Tanto fue así que a su secretario general, Francisco González Cabaña, no le quedó otra que convencer a Mateos para que cediera el bastón. Le costó pero lo terminaría haciendo en octubre de ese 2004. La nueva alcaldesa pasaría a ser su sobrina, María José Lara Mateos, y el relevo frustró automáticamente cualquier opción de moción de censura.
Ese fue uno de los dos momentos angustiosos que ha vivido el PSOE de Grazalema en estos 47 años de hegemonía municipal. El otro se produjo con el famoso desvío del río, una obra ilegal mediante la cual se cambió el transcurrir del Guadalete por el pueblo para la construcción de un bloque de viviendas. Aquello derivó en denuncias de cobros de comisiones ilegales y en una Operación Pinsapar que desembocó en detenciones y hasta en encarcelamientos. La polémica salpicó a la regidora y al alcalde saliente, su tío, que fueron imputados junto a otros dos concejales socialistas, aunque con los años todos terminarían desimputados. Al final todo quedaría en un juicio que tardaría en celebrarse 17 años y que concluiría con penas menores para un ex arquitecto municipal y para tres constructores.
Sorprendentemente aquello no perjudicó a un PSOE local que recuperaría su mayoría absoluta en 2007, aunque la perdería cuatro años después pero, eso sí, sin que el fantasma de una moción de censura volviera a aparecer por el pueblo.
Problemas familiares y cierto hastío por la política llevaron a Lara a no presentarse a la reelección en 2015 y cederle el testigo al periodista Carlos Javier García, que suma ya más de una década en la Alcaldía, siempre con mayoría absoluta y compaginando este cargo con el de presidente de la Mancomunidad de la Sierra.
En las últimas elecciones municipales, las de 2023, el PSOE sólo sacó un concejal más que el PP (cinco frente a cuatro) y además vio cómo el PP arrasó en el pueblo en las andaluzas de 2022 y ganó con claridad en las generales de 2023. Eso sí, en los últimos comicios, las europeas de 2024, el PSOE volvió a saborear las mieles del triunfo, aunque sólo por 16 votos de diferencia.
Estos últimos resultados insuflan optimismo tanto al PSOE como al PP. El alcalde, por ejemplo, cree que las europeas vienen a demostrar que lo peor para su partido ya ha pasado, y asegura que el éxito está “en el trabajo honrado, en la sensatez, en el sentido permanente de la responsabilidad y el sacrificio, en tener los pies en la tierra y en poner siempre, por delante de todo, siglas incluidas, el bienestar del municipio”.
Y el PP, por su parte, ve opciones de que el cambio llegue al fin en 2027, después de estar cerca en 2023 y tras sus claros triunfos en las últimas andaluzas y las generales.
Dentro de 16 meses saldremos de dudas. Zamora no se ganó en una hora y la resistencia de Numancia duró 13 meses. Grazalema va por 47 años.
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