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coronavirus El confinamiento reduce en un 67% la contaminación del aire en la Bahía de Cádiz

  • La emisión de gases tóxicos se redujo en un 67%, la cifra más alta de toda Andalucía

La avenida de las Cortes en Cádiz, durante un atasco. La avenida de las Cortes en Cádiz, durante un atasco.

La avenida de las Cortes en Cádiz, durante un atasco. / Lourdes de Vicente

El entorno de la Bahía de Cádiz es el que, a nivel andaluz, ha registrado una mayor reducción en los niveles de contaminación atmosférica desde el pasado 14 de marzo, cuando se decretó el estado de alarma ante el coronavirus

Así –según el informe Efectos de la crisis de la COVID-19 sobre la calidad del aire urbano en España, elaborado por Ecologistas en Acción– las cinco estaciones de control de la Bahía de Cádiz han visto que el nivel de concentración de dióxido de nitrógeno (proveniente del tráfico rodado) se ha reducido en un 67%. Un porcentaje superior al de los otros cuatro grandes núcleos de población analizados en Andalucía: Córdoba y Granada (64% cada una), Sevilla (56%) y Málaga (54%). De hecho, por medición según estación orientada al tráfico (en la avenida Marconi, en Cádiz capital), la reducción de gases contaminantes llega a ser de un 73% entre el 14 y el 31 del pasado mes de marzo. En toda Andalucía, la reducción en promedio de gases contaminantes se ha situado en un 61% menos que las cifras habituales en estas fechas.

De forma paralela a estas mediciones, la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible ha evaluado la calidad del aire en Andalucía durante la primera semana de confinamiento, corroborando reducciones netas de dióxido de nitrógeno (NO2) que oscilan entre el 72 y el 31%.

“La dramática situación creada por la COVID-19 –apuntan los ecologistas– viene a corroborar algo en lo que viene insistiendo Ecologistas en Acción y toda la comunidad científica: que la reducción del tráfico motorizado en las ciudades tiene claros efectos en la disminución de la contaminación, algo que a su vez supone una importante mejora de la salud pública”.

"Una vez salgamos de esta dura crisis, del confinamiento y las limitaciones a la circulación de las personas -continúan- esta constatación debería marcar las políticas de movilidad urbana, implantando zonas de bajas emisiones ambiciosas, recuperando el transporte público y potenciando la bicicleta y el tránsito peatonal, como medios de transporte alternativos al vehículo privado".  

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