Provincia de Cádiz

Terror en un club de alterne

  • Cuatro días antes de que fueran detenidos, cuatro miembros de la organización golpearon y amenazaron de muerte con una pistola a un hombre en el club La Hacienda de El Puerto

Los últimos días de libertad de los integrantes de la banda criminal liderada por Ismael López Gómez, conocido en los círculos policiales y en el madrileño barrio de Vallecas como El Ojos, no fueron lo que se dice tranquilos. Guardia Civil y Policía Nacional llevaban dos meses siguiendo sus movimientos después de que presuntamente secuestraran, torturaran y asesinaran a David Muñoz Cabeza, un chiclanero de 36 años de edad que había querido jugar en las grandes ligas del narcotráfico sin saber con quien se jugaba los cuartos. A pesar de que Ismael confesó a los agentes que le detuvieron en su casa madrileña de Buitrago de Lozoya que era consciente de que seguían sus pasos, hasta última hora dejó sentir su presencia en la provincia gaditana. Según ha podido saber este medio, cuatro días antes de su detención, esto es, la noche del 12 de octubre, Ismael junto a otros dos miembros de su organización accedieron al Club La Hacienda, situado en El Puerto de Santa María. Fuera los esperaba una mujer también perteneciente a la banda. Precisamente fue la entrada de esta mujer en las instalaciones del club lo que desencadenó una gran trifulca. Un hombre preguntó que si la nueva chica también estaba en el catálogo y, según comentaron fuentes de la investigación, El Ojos se levantó, sacó su pistola y comenzó a darle culetazos en la cabeza hasta dejarlo mal herido. Luego encañonó a los presentes en el establecimiento mientras sus compañeros lo jaleaban: "Mátalos, mátalos", cuentan que decían a su líder, una persona muy violenta y a su vez de gran carisma, frío como el acero, como demostró en el interrogatorio al que fue sometido en la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz.

Porque tras ser detenido en Madrid, Ismael López fue traído a Cádiz, y aceptó con resignación su detención. "Habéis ganado y yo he perdido. Sabía que me seguíais", dicen que comentó.

A El Ojos, de 36 años, le constan otras 14 detenciones por delitos de robo con fuerza, homicidio doloso, tentativa de homicidio y lesiones. En el momento de ser detenido pesaban sobre él dos órdenes de detención e ingreso en prisión dictados por la sección 23 de la Audiencia Provincial y Juzgado de Vigilancia Penitenciaria número 1 de Madrid, y estaba en paradero desconocido desde noviembre de 2013.

Los investigadores también comentaron ayer que Ismael no está casado, aunque tiene dos hijos, uno de ellos de 17 años al que habría visto poco antes de ser detenido. De hecho, según comentaron a este diario, pidió a sus colaboradores que le llevaran al joven al piso donde se escondía para hablar con él, y aseguran que llegó a prometerle que iba a contarle todas sus andanzas para que tuviera material jugoso con el que escribir un libro y poder sacar un buen dinero.

Otras cosas que los cuerpos de seguridad averiguaron en los últimos días, esos en que El Ojos y su banda sentían ya el aliento de la justicia en el cogote, es que Ismael y otros miembros de su organización reaccionaron violentamente cuando tuvieron conocimiento de que uno de los suyos estaba prácticamente acorralado por la Policía Nacional en su domicilio. De hecho su primera intención fue acudir armados hasta los dientes y enfrentarse a la Policía Nacional y la Guardia Civil. Pero no tuvieron ocasión porque la madrugada del 16 de octubre fueron detenidos en la denominada Operación Periplo, de la que este medio avanzó muchos detalles en su edición del día siguiente.

Lo que sí se ha contrastado con el paso del tiempo es que todos los miembros de la banda son españoles. En su día se comentó que podría haber también personas llegadas del Este de Europa, pero ahora se ha sabido que esa información no se correspondía a la realidad. Eso sí, entre los detenidos, además de alguna mujer con antecedentes policiales, también hay dos jóvenes de nacionalidad española pero origen marroquí.

Por último hay que decir que entre los pisos francos que tenían en la provincia, además de los de Jerez, de los que damos cuenta en la información que acompaña esta página, se contaba un piso en el número 13 de la calle Habana de El Puerto de Santa María; y otro en la calle Honduras de Chiclana de la Frontera, localidad de la que era natural David Muñoz Cabeza, el joven asesinado, que estaba casado y tenía tres hijos de corta edad. Su familia ha vivido sin querer salir a la calle por miedo hasta que toda la banda ha sido puesta a buen recaudo en prisión.

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