Sanlúcar se rinde a los pies de sus caballos
Gran ambiente en el ecuador del segundo ciclo en el que los asistentes siguen disfrutando del espectáculo
Cuando suena la sirena que anuncia el comienzo de una carrera, la playa de las Piletas enmudece. Inmediatamente el público comienza a revolverse, en la arena y en las gradas. Tan sólo algunos segundos después del bocinazo ya se pueden intuir a lo lejos los caballos galopando. A una distancia aún considerable el ruido es trepidante. La velocidad se mete en las venas. Los jinetes, literalmente, vuelan. La meta se acerca. Y entonces la gente grita. ¡Vamos, vamos! Los hay a los que les ha dado tiempo a apostar. Cruzan los dedos. El campeón alcanza la meta y la adrenalina vuelve a su sitio. Es el momento de tomarse un respiro, en la carpa o en los palcos.
Esto es lo que ocurre en Sanlúcar durante sus famosas Carreras de Caballos. Una montaña de sensaciones que van desde la euforia hasta la tranquilidad, todo ello en un marco incomparable y con un ambiente donde se respira mar y manzanilla.
Ayer, en el ecuador del segundo ciclo, aficionados y curiosos abarrotaron una vez más el litoral sanluqueño para disfrutar de este espectáculo único en el mundo. También en los palcos se dejaron ver algunas personalidades destacadas de diferentes grupos de empresas.
Si bien a primera hora la mayor parte del público se concentraba en la playa, a medida que caía la tarde fue apareciendo más gente para pasar la velada en las carpas donde la fiesta continuó de noche.
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