Salvar al ibis
Durante los meses de verano, la Consejería de Medio Ambiente desarrolla un proyecto en Barbate que intenta sacar del peligro de extinción a un ave que habitaba los países mediterráneos
La Sierra del Retín (Barbate), situada a orillas de la costa de Zahara de los Atunes, es testigo desde el verano de 2003 del Proyecto Ibis Eremita. En este terreno, inundado por el pastizal, el sol y el aire marinero se persigue salvar a este ave, que se encuentra en peligro crítico de extinción. Y es que, si antaño poblaba los países mediterráneos y el centro de Europa, en la actualidad sólo quedan 112 parejas reproductoras en el suroeste de Marruecos y tres individuos en la región de Palmira (Siria).
El proyecto, llevado a cabo por la Junta de Andalucía en colaboración con el Zoológico de Jerez, trata de desarrollar cada verano el método más efectivo para crear en la Janda una población estable y autosuficiente de la especie, partiendo de ejemplares procedentes de colecciones zoológicas. Para ello, también cuentan con el apoyo de la Estación Biológica de Doñana y del Grupo Internacional de expertos en Ibis Eremita (Iagnbi). Desde el Retín, Miguel Gutiérrez asegura que aunque el proyecto en la actualidad no está destinado a la reintroducción del ave, es cierto que es una posibilidad que ya se está estudiando.
Según el responsable del proyecto, José Manuel López, desde que éste se iniciara en 2003, se han invertido alrededor de un millón de euros. La Consejería de Medio Ambiente es la encargada de contratar al personal y el Zoológico de Jerez proporciona las instalaciones y las crías de los ibis.
Este año, un equipo que ronda las 10 personas trata de sacar adelante 22 ejemplares de ibis, a los que alimentan a mano cada día y cuidan como si de bebés se tratasen. Cada uno de ellos está "clasificado" mediante anillas numeradas que no utilizan caracteres que puedan confundirse entre sí. Por ejemplo, no se utliza la s y la z en una misma anilla.
Además, se encuentran controlados en todo momento por sistemas de videovigilancia que también les permiten obtener imágenes para analizar el comportamiento y el desarrollo de las aves.
Nuria Camacho y Miguel Gutiérrez adoptan en El Retín el papel de "padres adoptivos de los ibis", es decir, se encargan de que los ejemplares más pequeños entren y salgan del aviario en el que se encuentran a las horas previstas y tratan de que todos se alimenten y de que no se extravíen, entre otros cuidados. Con ellos trabajan los voluntarios, que acuden a El Retín a lo largo del verano en tres turnos de 15 días cada uno. Llama la atención la gran disposición e ilusión que muestran ante el proyecto. Muchos de ellos ya ha participado en él en numerosas ocasiones.
Gutiérrez afirma que se trata de un ave que tiende a quedarse siempre en la misma zona, por lo que su labor está focalizada en ayudarles a que se desarrollen precisamente en la Sierra del Retín, ya que es una zona que posee un clima y unas características beneficiosas para ellos.
Uno de los voluntarios es el encargado de controlar mediante un telescopio que los ibis no se extravíen del recinto una vez que se abren las puertas del aviario. El resto desciende hasta la playa de Zahara, donde silban para que los ibis lleguen hasta ellos y se alimenten en el pastizal que decora la zona. Casi todos los ejemplares tienen un transmisor con señal de radio, lo que facilita su localización en el caso de que se pierdan.
Por su parte, Borja Rodríguez y Salvador Domínguez son los responsables de mantener en perfectas condiciones a los ibis adultos. Domínguez ha sido recientemente galardonado con el Premio Andaluz de Compromiso Medioambiental por su gran labor y dedicación al proyecto, en el que ha empleado la mayor parte de su tiempo en los últimos años.
Según la Consejería de Medio Ambiente, se prevé que a finales de este año se inicien los "estudios poblacionales y de hábitats" pertinentes. Las conclusiones que se deriven de los informes contribuirán a valorar "la viabilidad de esta colonia pionera asentada en Andalucía". Esto podría suponer un paso importante para alcanzar el objetivo del proyecto, que no es otro que eliminar la amenaza crítica de extinción del ave y que ésta vuelva a "colonizar sus antiguas zonas de cría".
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