Multitudinaria despedida al niño atropellado por su padre en Vejer
El Ayuntamiento se plantea brindar apoyo psicológico a la familia, alemanes residentes en la localidad hace años
Numerosos vecinos de Vejer asistieron ayer al entierro del pequeño Rubén, el niño de 6 años de edad que falleció la tarde del sábado a consecuencia de las graves heridas sufridas al ser atropellado por su propio padre de modo accidental.
El cuerpo del pequeño pudo por fin recibir sepultura al filo de las siete de la tarde, tras las gestiones que llevó a cabo el alcalde de la localidad, Antonio Jesús Verdú, para agilizar los trámites. El cadáver de Rubén había sido enviado a últimas horas de la tarde del sábado al Instituto de Medicina Legal, en Cádiz, al objeto de practicarle la autopsia. Dado que era día festivo, se hizo necesaria la mediación municipal para que el entierro se produjera ayer.
En el camposanto de San Miguel se vivieron numerosas escenas de dolor. Aunque la familia no es natural de la localidad, hacía cinco años que se habían afincado en Vejer, siendo muy apreciados. El padre, autor del atropello mortal por una cruel jugarreta del destino, hijo de emigrantes españoles criado en Alemania, y la madre, alemana que en el momento del fallecimiento se encontraba en su país y que regresó ayer por la mañana, recibieron el apoyo de infinidad de vecinos, conmocionados por la tragedia.
Rubén estudiaba en el colegio Divino Salvador y jugaba en la Escuela Municipal de Fútbol. Fueron muchos padres de compañeros suyos tanto del colegio como del equipo los que acudieron a confortar a la familia al cementerio.
El alcalde, en declaraciones a este diario, no pudo ocultar el terrible dolor que sentía por la fatal suerte del pequeño, la segunda desgracia que en menos de un mes sacude a Vejer. Porque hace tan sólo tres semanas que falleció Julián Núñez Ureba, de 23 años, mientras practicaba pesca submarina en Barbate. Consciente de las especiales circunstancias que concurren en esta tragedia que se ceba con una familia extranjera que carece de familiares en la localidad, Verdú estudiaba ayer tarde la posibilidad de brindarles algún tipo de ayuda desde el Consistorio. Para ello, no descartaba reunirse hoy con su equipo de gobierno para proponer que se les preste apoyo psicológico.
El matrimonio, que tiene además una hija de 11 años, hacía un año que se había trasladado a vivir a la finca donde ocurrió el fatal accidente, emplazada en el carril de Catalina Pérez, en la carretera de Los Militares, tras dejar el anterior domicilio en el casco urbano. Él regenta un restaurante en Conil.
Fue a las cuatro de la tarde del sábado cuando el padre, V.P., maniobrando marcha atrás en su finca con su todo terreno, atropelló a su hijo, que estaba entretenido jugando con un perro. Una de las ruedas traseras pasó por encima tanto de la cabeza como del cuerpo del pequeño.
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