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Los policías han entrado en el local en el que saben que se juega al bingo pero a los organizadores les ha dado tiempo a ocultar el material. Para eso disponen, por ejemplo, de avisadores con móvil que vigilan en la calle. O de doble puerta. Así que los agentes han irrumpido en el lugar pero no encuentran nada que pruebe lo que estaba ocurriendo. Pronto sospechan que los cartones y el dinero han sido escondidos en un almacén anexo a la sala en la que se estaba jugando. Cuando se disponen a entrar allí, alguien les advierte de que no les está permitido, de que carecen de autorización judicial para ese registro porque, como es fácil comprobar, les dice, esa estancia es privada. Los policías no pueden evitar una sonrisa al ver que en el almacén hay una cama de matrimonio.
Los organizadores de los bingos ilegales repartidos por la provincia recurren a esa y a otras estratagemas para evitar la multa de unos 10.000 euros que prevé la normativa vigente en Andalucía. Responsables del Servicio de Juego de la Delegación del Gobierno andaluz en Cádiz explican que la medidas de protección y vigilancia son cada vez más sofisticadas en una de las provincias de España que cuenta con más bingos ilegales. En una ocasión, los policías que clausuraron uno de esos juegos hallaron el dinero oculto en una pata de jamón a medio cortar. Ya no les sorprende que el local al que acuden disponga de puertas antisorpresa: una normal y tras ella, otra de rejas cerrada con llave.
Cádiz ocupa desde hace décadas un destacado lugar entre las provincias españolas con más bingos ilegales. Aunque la Junta considera que la intensa labor de la Unidad de Policía Adscrita a la Comunidad Autónoma (UPA) y el elevado importe de las multas que han sido impuestas en los últimos años están modificando esa situación.
En todo caso, responsables del Servicio de Juego de la Junta anotan que el juego del bingo está muy arraigado en la provincia de Cádiz en asociaciones, peñas y comunidades de vecinos. Y que por eso no se percibe, o no se percibía, como una actividad ilícita.
Lo cierto es que esa costumbre, señalan, daña al sector del bingo tradicional y legal, que actualmente, además, atraviesa una crisis provocada por las nuevas formas de juego online. Un sector perjudicado, el legal, que crea muchos puestos de trabajo y paga impuestos.
Los datos que proporciona la Junta de Andalucía indican que durante el año pasado, la UPA actuó contra siete bingos ilegales en la provincia de Cádiz: cuatro en la capital gaditana, dos en Algeciras y uno en Villamartín.
En esta última población fue desmantelado en abril de 2016 uno que funcionaba en la calle Consolación. La Policía encontró allí a 92 personas que estaban jugando con apuestas de 50 céntimos, 1 euro y 2 euros. En la operación fueron decomisados un ordenador y 269 euros.
A finales del pasado julio cayó un bingo que congregaba a 105 jugadores en Algeciras, en la carretera de El Rinconcillo. Los agentes hallaron más de 66.000 cartones e intervinieron 646 euros. Menos de dos meses después fue clausurado otro bingo en Algeciras, en la plaza del Querer, en el que jugaban 77 personas. En esta ocasión fueron decomisados 3.000 cartones y 282 euros.
Los cuatro bingos multados el año pasado en la capital gaditana se encontraban la calle Sagasta (27 personas jugando), en la calle García Carrera (61 jugadores, 2.426 cartones y 34 euros), en la zona Grupo Fariñas (25 personas) y en el barrio de El Pópulo, donde los policías hallaron a 29 jugadores e intervinieron 1.646 cartones y 47,20 euros.
El año 2015 sólo anota la clausura de un bingo en Villamartín, en la calle Nueva, donde constaban premios de 31,4 euros al bingo y de 7 a la línea. En cambio, 2014 cerró con intervenciones en seis bingos ubicados en los municipios de Algeciras, Jerez, Arcos, San Fernando y Villamartín.
Desde el 1 de enero de 2014 es ilegal jugar al bingo en Andalucía con dinero, recuerda el Servicio de Juego de la Delegación del Gobierno andaluz en Cádiz. Antes de esa fecha, se podía jugar con dinero al bingo siempre que las apuestas fuesen de escasa cuantía. La normativa vigente hasta entonces explicaba las características de esa salvedad en los siguientes términos: "La práctica como mero pasatiempo o recreo de este juego o la de otros que en esencia sean modalidades del mismo, siempre que la apuesta máxima por cada persona participante y en cada partida no supere el importe de veinte céntimos de euro y al mismo tiempo el importe total jugado en cada sesión tenga un valor inferior al doble del salario mínimo interprofesional diario". Pero eso se terminó al empezar el año 2014. Ahora es ilegal jugar al bingo con dinero y la sanción al organizador de un bingo no autorizado es de 10.000 euros, multa que puede agravarse o atenuarse en función de las circunstancias concurrentes en el caso. Además, si el titular del local en el que se juega es distinto del organizador del bingo, también es sancionado con el mismo importe. Cuando se trata de asociaciones existe una responsabilidad solidaria de la Junta directiva para el pago de la sanción, indica la Junta. Si pese a la denuncia el local continúa siendo un lugar de juego de bingo se arriesga a ser precintado. Desde hace un par de años funciona en Cádiz un Observatorio del Bingo en el que están presentes funcionarios del Servicio de Juego, de la Unidad de Policía Adscrita a la Comunidad Autónoma, representantes de la Asociación de Bingos de Andalucía (Asaebin) y representantes sindicales del sector de Juego (UGT). Se trata de poner en común estrategias y datos para luchar contra los bingos ilegales. En la última reunión fue puesta sobre la mesa una relación de establecimientos que el observatorio considera que deben ser explícitamente vigilados ante la posibilidad de que inicien esa actividad ilegal.
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