Ladrillos en el aire
La provincia está llena de equipamientos públicos, ya terminados o a medio concluir, que se vieron afectados de lleno por la crisis económica y nunca se han puesto en funcionamiento La inversión realizada se cuenta por decenas de millones de euros
De pronto, el grifo se cerró. Los años de esplendor económico habían llevado a todas las administraciones públicas a proyectar equipamientos de distintos tipos y costes en buena parte de las poblaciones de la provincia. Una parte de ellos se quedaron por el camino, a medio construir o equipar, nunca inaugurados, tocados por la crisis y el drástico recorte inversor sufridos por estas mismas instituciones.
Hoy no hay ciudad que se precie que no ofrezca en su trama urbana el ejemplo del fracaso de un modelo de crecimiento basado en el dinero fácil. Equipamientos de incierto futuro pues tanto cuesta la conclusión de las obras como su posterior mantenimiento, cuando ya no hay un céntimo en la hucha.
Un recorrido por buena parte de la provincia saca a la luz estos castillos en el aire. En su conjunto la inversión global ronda los 200 millones de euros, hoy por hoy desaprovechados. Pero la cantidad se podría cuadruplicar sin mayores problemas si contamos también obras planificadas en este periodo de crecimiento pero que, en estos casos, no comenzaron a construirse, quedando de ellos solares vacíos y algún que otro cartel anunciador.
En Cádiz el Plan Plaza de Sevilla iba a convertirse en uno de los referentes económicos de la ciudad. La urbanización de todo el espacio ferroviario, tras la construcción de la nueva terminal de Adif, ponía sobre la mesa un centro de ocio y comercio, un hotel, edificios para oficinas, una estación para los autobuses interurbanos, un parque a pie de la muralla... No es cuestión de recordar todos los problemas políticos que han ido minando esta operación desde hace más de una década. De ella sólo está en funcionamiento la sede de la nueva estación ferroviaria. Y junto a ella, el edificio del vestíbulo que se terminó hace nueve años y que nunca ha estado en funcionamiento y la terminal de la estación de 1905, lujosamente rehabilitada y sólo utilizado durante los días de la Cumbre Iberoamericana, tras lo cual sigue vacía y sufriendo los daños que produce el paso del tiempo y un mantenimiento deficiente. Ambos edificios han supuesto una inversión de unos 18 millones de euros.
El gran emblema de la obra pública aparcada por la crisis en Jerez de la Frontera es la Ciudad del Flamenco, un proyecto para el que no se escatimó nada encargándose a los prestigiosos arquitectos suizos Jacques Herzog y Pierre de Meuron. Las obras se iniciaron pero el Gobierno cerró en 2009 el grifo ante el inicio de los primeros recortes en las inversiones públicas, tras una inversión inicial de 10 millones de euros. Aunque integrada dentro del ámbito privado la obra inconclusa más destacada es la del Palacio de Congresos. La inversión rondaba los 40 millones de euros e incluía una sala de convenciones con dos mil butacas y un hotel de cuatro estrellas. La estructura de hormigón que se levanta junto al Hospital y junto al complejo comercial nacido junto a Ikea es el claro ejemplo del fracaso de una época.
En San Fernando, el icono de la crisis es el Parque de la Historia y del Mar. Nueve millones se gastaron en este edificio, que nunca se ha abierto. Aunque la iniciativa se remonta a la década de los noventa, las obras no se iniciaron hasta 2004. Situado junto al Puente de Hierro, cerca de La Carraca, está prácticamente acabado desde 2009, aunque posteriormente se han realizado diversas obras. La idea era reunir un conjunto de novedosos y amplios acuarios y compaginar las instalaciones con exposiciones vinculadas al mar y a la conexión de este con la historia de La Isla: salinas, la Armada...
En su construcción se emplearon fondos europeos, estatales, autonómicos y municipales. El edificio está hoy vacío, con lo que ello supone de coste de mantenimiento. El Ayuntamiento intentó hace pocos meses adjudicarlo, con un polémico pliego de condiciones, fracasando en el intento.
También en La Isla se encuentran las inacabadas obras del Centro de Salud de Camposoto, considerado una prioridad debido al crecimiento urbanístico de esta zona de la ciudad. Apenas se ha completado la estructura del edificio cuando las obras llevan ya más de un año paralizadas y sin visos de continuar en breve, sobre todo desde que la Junta le da ahora prioridad a la adaptación a su red del antiguo hospital de Defensa.
Varios son los equipamientos en El Puerto que están en lista de espera para su apertura. Con un coste de 1,3 millones de euros está el pabellón de Angelita Alta, un centro que está pendiente de su apertura desde 2008. En la misma situación está el Centro de Emergencias Sociales de La Florida, que se construyó con cargo al Plan E del gobierno del PSOE y con una inversión superior al millón de euros, a los que hubo que sumar otros 200.000 euros para la construcción de un acceso provisional a las instalaciones. La falta de homologación del edificio como casa de acogida y las necesidades presupuestarias impiden por el momento el estreno de las dependencias. A esta lista se le unen también la Ermita de San Clara, con 700.000 euros de coste, o la Biblioteca Municipal de la Zona Sur, con 235.000 euros, a la que le falta la eliminación de las barreras arquitectónicas y la dotación de material.
En Chiclana destaca el caso del Centro de Salud Los Gallos, con una inversión de 2 millones de euros. Construido hace ya cuatro años, presenta un estado lamentable debido al estado de abandono y los actos vandálicos que soporta. Ayuntamiento y Junta buscan una solución a este necesario equipamiento sanitario a fin de ofrecer atención médica a una zona de la costa muy poblada, especialmente durante la temporada estival, a la vez que descongestionaría de pacientes a los otros centros de salud de la ciudad. El estado de las arcas de las dos administraciones hace suponer que la solución está muy lejana.
Otra infraestructura con un alto coste, un millón de euros, es el parque de la Rana Verde, un enclave destinado a convertirse en uno de las principales zonas de ocio y deporte de la localidad y que ahora se ha convertido en una terreno medio destrozado. Hace cuatro años ya concluyeron las obras de construcción de un cauce de piedra para encauzar las aguas hacia una laguna.
En noviembre de 2009 se anunció en Puerto Real la construcción de una sala de barrio deportiva financiada por el Ayuntamiento y la Junta, con una inversión de 2,4 millones de euros. Tras quebrar la empresa, las obras se paralizaron hasta el punto que el Ayuntamiento debe devolver a la Junta 812 mil euros que recibió como subvención.
Pero el proyecto más emblemático que no acaba de despegar es el Real Carenero. Rehabilitado dentro del plan de recuperación de edificios relacionados con la Constitución de 1812, el equipamiento está terminado pero sin que ello haya supuesto su apertura al público y, sobre todo, la planificación de su uso. Este proyecto estaba estrechamente relacionado con la rehabilitación del Puente Zuazo, ya en el término de San Fernando y el segundo baluarte ubicado ya en La Isla, con una inversión que superaba los 10 millones de euros pero que nunca han llegado a ejecutarse.
En la comarca de la Janda uno de los proyectos que más retraso acumula y que mayor incidencia tiene en la calidad de vida de la población es la puesta en servicio del Centro Hospitalario de Alta Resolución y Especialidades. Las obras, iniciadas a finales de 2007 debían de haber estado lista dos años más tarde, con una inversión de 16,4 millones de euro. El proyecto, sin embargo, apenas se encuentra al 80% de la ejecución. Además de la Junta, en esta operación participa también la Diputación Provincial, que ha destinado 400.000 euros para la construcción de los accesos al centro y las acometidas de los diversos servicios que permitirán su funcionamiento. De forma paralela, el centro médico contemplaba una mejora de la carretera A-2233 que une Vejer con El Palmar y Los Caños de Meca, en la que la Junta preveía una inversión de un millón de euros para la reforma de los diez primeros kilómetros.
En la Sierra hay dos equipamientos deportivos que se encuentran paralizados. Son dos piscinas cubiertas que se levantan en Arcos y en Villamartín, con un coste global de 3 millones de euros. En el caso de Arcos las obras quedaron a mitad de camino con el anterior mandato municipal por falta de disponibilidad económica. Algo parecido ocurrió en Villamartín que fue la primera piscina cubierta que se abrían en la Sierra, a finales de 2008, y que está cerrada a cal y canto desde finales de 2010 por culpa de falta de liquidez para su gestión. El vandalismo sí ha actuado destrozando partes del inmueble.
También siguen los problemas en Chipiona para concluir las obras del nuevo colegio de Los Argonautas. Y en La Línea, otro ejemplo del fracaso de las infraestructuras sanitarias en la provincia es el nuevo Hospital de La Línea que, con un coste de 53 millones de euros todo hace temer, según las previsiones de la propia Consejería de Salud, que las obras no van a concluirse al menos hasta que mejore la economía.
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