Europa abre los ojos y empieza a reducir su flota
Francia, Italia y Malta retirarán 39 cerqueros industriales de la pesquería y la UE pide más
Como el maestro que alecciona a sus desobedientes alumnos de primaria, el Comisario Europeo de Pesca, Joe Borg, ha reiterado a los países pesqueros que ya disponen de todos los instrumentos para que 2009 sea "el año del cumplimiento" de los acuerdos sobre la captura del atún rojo. La Comisión Internacional para la Conservación del Atún en el Atlántico (ICCAT, en inglés) determinó en noviembre el reparto de cuotas entre los 46 países participantes y aprobó un tibio plan para garantizar la supervivencia de la especie, una corrección del programa que está en vigor desde 2007 y que llega después de dos años de flagrantes incumplimientos.
En el encuentro de Marrakech, la organización redujo los límites de captura hasta las 22.000 toneladas -lejos del tope de 15.000 recomendado por sus propios científicos-, acortó la campaña de los cerqueros a tres meses entre el 15 de abril y el 15 de junio, incrementó la inspección de buques y se comprometió a crear zonas de reserva para el desove en el Mediterráneo. Entre las nuevas propuestas, la ICCAT reseñó a los países la necesidad de reducir la cifra de los depredadores barcos industriales que persiguen al atún. Atendía, por fin, a la base del crudo problema de la especie: la sobredimensión de una flota que ha desplegado en los últimos años una capacidad extractiva cinco veces superior al Total Admisible de Capturas (TAC) y que, aun así, ha seguido colmatando sus bodegas de lomos plateados. En 2007, con un TAC de 29.500 toneladas, se capturaron más de 61.000 toneladas del túnido, según denunciaron los científicos de la comisión internacional.
Europa, a la que corresponde más de la mitad de la tarta atunera, es también la principal responsable de la esquilmación que sufre la pesquería. Ahora, el desbarajuste de las cuentas, la amenaza de la extinción de la especie y la presión social, alentada por los ecologistas, han obligado a la Comunidad Europea a atender los requerimientos de la ICCAT, y varios de los mayores pescadores del continente, por primera vez, se han comprometido a reducir sus flotas. Francia, con un 30% del TAC europeo de 12.406 toneladas, retirará del mar ocho de sus 36 barcos; Italia, con un 26%, sacará de la pesquería 19 de sus 69 cerqueros; y Malta (2%), hará lo propio con dos de sus cuatro barcos. España (33% de la cuota europea) mantendrá sus seis embarcaciones, una capacidad ajustada, a priori, a su asignación.
La Unión Europea ha valorado la decisión de los países pero ha advertido de que es necesario reducir en aproximadamente otro 5% una flota que, tras los recortes comprometidos, ronda el centenar de embarcaciones. La medida, según Bruselas, es "necesaria" para que los países puedan adaptarse a la reducción del 27% de la cuota pesquera acordada en el ejercicio, y para que no se repita el cierre prematuro de la campaña impuesto en los dos últimos años.
Los barcos industriales localizan los cardúmenes mediante tecnologías avanzadas e incluso con el apoyo de avionetas -prohibidas desde 2007-. Los cerqueros faenan utilizando grandes redes que rodean los bancos de peces y son capaces de levantar un millar de ejemplares por lance. La flota asume más del 75% de las capturas declaradas y, durante años, ha albergado a piratas de la pesquería que han puesto el recurso contra las cuerdas ante la pasividad de los países de origen, la impotencia de la comunidad internacional y la indignación de todos los colectivos ecologistas.
El plan de conservación remozado en noviembre en Marruecos, el que marca la senda de la campaña, ha sido rechazado de plano por grupos conservacionistas. Greenpeace y WWF-Adena tacharon la cumbre internacional de "desastre" y "escándalo", e insisten en la necesidad de prohibir las actividades industriales en la pesquería como única garantía real del futuro de la especie.
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