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Provincia de Cádiz

El verano que viene: Se busca casa con piscina

  • El sector de los alquileres vacacionales vislumbra una temporada complicada y en la que la demanda estará marcada por el distanciamiento social

Imagen aérea de una casa con piscina en Zahara de los Atunes, en la costa de Barbate. Imagen aérea de una casa con piscina en Zahara de los Atunes, en la costa de Barbate.

Imagen aérea de una casa con piscina en Zahara de los Atunes, en la costa de Barbate.

A un mes del inicio oficial del verano, la incertidumbre derivada de la crisis del coronavirus mantiene más en el aire que nunca las vacaciones estivales. El miedo al contagio y el impacto económico de la pandemia se han convertido en elementos determinantes parar explicar cómo está evolucionando el sector de los alquileres de temporada. Una temporada que se vislumbra complicada y que sin duda se verá marcada por la necesidad de mantener el distanciamiento social como la mejor manera de combatir la propagación del Covid-19.

Rumbo al Sur es una empresa portuense que desde hace 15 años focaliza su negocio en el descanso y el ocio cuando llega el buen tiempo. La intermediación en la búsqueda de viviendas para disfrutar del clima y el medio natural de la provincia durante unos días, semanas, quincenas o meses, entre junio y septiembre, hace de sus propietarios, Teresa Roselló y Antonio Lucero, auténticos especialistas en la materia. "Hasta que no tengamos una vacuna o un tratamiento eficaz para la cura no nos queda otra que vivir con el virus. Lo que hace falta es educarnos y aprender a convivir con él", afirma con rotundidad Antonio antes de desgranar lo que viene observando en cuanto a las prioridades de quienes piensan en pasar unos días de asueto en algún punto de la geografía gaditana lejos de la cotidianidad.

Realista en la repercusión para el turismo. "El impacto por todo lo que ha ocurrido se nota en el sector, más allá de los hoteles, que por supuesto. En el caso de los alquileres vacacionales veo hasta normal que la gente tenga inseguridad, miedo, temor a cómo transcurrirán las cosas. Casi nadie se atreve a hacer planes incluso a corto plazo".

Preferencias de sus clientes. "Con la pandemia la gente ha decidido dejar al lado los apartamentos para evitar las aglomeraciones y ha apostado por casas con piscina privada. Respecto a otros años, el bajón en los alquileres de apartamentos ha sido espectacular, no llega ni al 20% de lo habitual por estas fechas. Las casas individuales también han bajado, pero no tanto. El año pasado tenía cerrado a estas alturas el 70% de la oferta y ahora no llego al 40%".

Búsqueda de soluciones. "En el caso de los bloques de apartamentos intentaremos salvarlo agrupando a familias, pero no es fácil. El veraneante tiene sus miedos porque se hace preguntas sobre el contagio, qué pasa con la playa, con la piscina… Y además no podemos dejar de lado el tema económico. Habrá que armonizar precios para salvar la temporada".

La ley de la oferta y la demanda. "Creo que muchos propietarios no son conscientes de lo que estamos viviendo. La crisis es sanitaria pero también económica. Muchos se empeñan en mantener los precios de otras temporadas, se resisten a bajarlos, y deberían asumir la realidad. Hoy por hoy no se puede pedir 800 euros por una semana en un apartamento con piscina comunitaria en Conil, por poner un ejemplo".

El perfil del veraneante en 2020. "Por el momento, lo que predomina son grupos de jóvenes, quizás porque las personas de más edad asumen menos riesgos, y hasta ahora lo que más se pide es para la última semana de julio y la primera de agosto. Eso no es muy diferente a lo de otros años. En cuanto a la procedencia, tengo ya cerradas bastantes reservas del País Vasco y otras zonas del norte de España, mientras que con Madrid lo que abundan son las anulaciones. Se nota el miedo a un rebrote y la incertidumbre por los desplazamientos".

Más movimiento fuera que dentro de Andalucía. "En nuestra comunidad autónoma, quizás por el nivel económico, se hacen menos reservas. Hace nada firmé una de 2.500 euros a una familia sevillana por una semana en un chalet con piscina, pero no es frecuente. Aquí tenemos menos poder adquisitivo, y el que lo tiene buscará playas largas y sitios tranquilos".

El mercado europeo. "A la zona de la Bahía de Cádiz, La Janda o el Noroeste de la provincia no le afecta tanto la caída del turismo de extranjeros, pero tengo un compañero en Tarifa que gestiona 80 viviendas y que alquila el 70% a alemanes e ingleses, porque son precios más elevados. Ahí sí habrá más problemas".

Adaptación a la realidad. "No queda otra que ser creativo y decirle a los propietarios que lo que va a venir es el turismo nacional y tienen que bajar el precio. Este verano el negocio de los alquileres vacacionales va a estar más en la cantidad que en la calidad. Julio y septiembre, fijando precios razonables, van a compensar la reducción de ganancias de agosto".

Optimista a pesar de todo. "Creo que aún estamos en el túnel pero falta poco para ver la luz. Ahora mismo el 50% de las reservas con antelación se han quedado paralizadas, aunque cuando pase algo de tiempo, si seguimos yendo a mejor, estoy seguro que con la subida de temperatura y el aumento de la confianza van a incrementarse las reservas. La gente ahora mismo está viendo el toro desde la barrera, psicológicamente lo está viendo todo negro. Pero en mi opinión, si todo sigue mejorando, septiembre será la gallina de los huevos de oro".

Temor a las cancelaciones. "Ante tanta incertidumbre, estamos intentando dar más confianza a nuestros clientes en las reservas firmando seguros en caso de cancelación por causa de fuerza mayor. Si se trata de una reserva de  200 euros, les damos un bono de 100 para más adelante, y si la reserva es de más de 200 euros, uno de 150. Intentamos minimizar el golpe que supondría tener que renunciar a las vacaciones”.

Protocolos de limpieza para dar más garantías. "He buscado una empresa especializada en desinfección de viviendas, con sello de garantía homologado. Es verdad que la mayoría de la gente no quiere realizar un desembolso añadido y puede que renuncie a eso. Sin embargo, tengo claro que merece la pena porque por entre 50 y 100 euros, según el tamaño de la casa, te aseguras que está libre del coronavirus".

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