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Calderilla para Trump

exportación | el futuro de las empresas gaditanas en la américa de donald trump

El proteccionismo prometido por el presidente electo de Estados Unidos crea incertidumbre en las empresas gaditanas con un hueco en este mercado

Cambio de bandera en la Base naval conjunta de Rota en los días previos a la visita de Barack Obama. / Fito Carreto
Pedro Ingelmo Cádiz

13 de noviembre 2016 - 02:16

James Costos, original del muy demócrata estado de Massachusets que el pasado martes voto por Hillary Clinton y por la legalización de la marihuana, es miembro de la comunidad gay y proviene de un despacho de la muy liberal industria del ocio como alto ejecutivo de la HBO. Obama le nombró embajador de Estados Unidos en España en 2014. "España es muy importante para nosotros y especialmente Cádiz", dijo al poco de tomar posesión en una entrevista en este periódico. Ahora ya no vana estar ni Costos ni Obama. Las elecciones presidenciales las ha ganado un multimillonario proteccionista contrario al libre comercio y que considera que si en Europa queremos seguridad nos la paguemos nosotros. Un mensaje inquietante que la consejera para la Diplomacia Pública de la embajada de Estados Unidos, Emilia Puma, quiso rebajar en una declaración a los medios tras conocerse los resultados de las presidenciales: "Tenemos muy buenas relaciones con España y con Europa, no pensamos cambiar esto", dijo.

Eso es lo que tienen ahora a lo que aferrarse las aproximadamente 150 empresas del sector del Metal que en mayor o menor medida trabajan para Navantia y la US Navy en el mantenimiento de los buques de la Base de Rota y las 416 empresas gaditanas que durante la crisis apostaron por salir de España y eligieron Estados Unidos como destino para situar sus productos, logrando líneas de introducción para asentarse, principalmente, en el sector agroalimentario en tiendas gourmet. Esas y otras cosas han supuesto que en 2015 se alcanzara una facturación de 125 millones de euros en el mercado yanqui, lo que no está mal, aunque sea calderilla para una fortuna personal como la de Donald Trump, que Forbes sitúa en 4.000 millones de dólares y él mismo en 10.000 millones. Trump prometió en campaña proteger con proteccionismo a los americanos. ¿Y qué pasa con nuestros humildes 125 millones en exportación a Estados Unidos?

Manuel Álvarez es el experto en exportación de la Cámara de Comercio de Cádiz. Vivió durante un tiempo en California, que, como él dice, es otro Estados Unidos y tiene una visión bastante clara de que la política allí no es la política de aquí. "En Estados Unidos la visión de las elecciones presidenciales no es la que tenemos en Europa, que hemos reducido la contienda a un duelo entre la heroína y el villano. Toda campaña presidencial tiene un componente de espectáculo asumido. También Obama hablaba hace ocho años del libre comercio con Europa y de cerrar Guantánamo y no ha podido hacer ni una cosa ni la otra. Ahora Trump se va a encontrar con un contrapeso dentro de su propio partido". También se sonríe con las dramatizaciones contradictoria a las que nos ha llevado el 'espectáculo'. "He asistido a seminarios a los que acudía como el único defensor del Tratado de Comercio con Estados Unidos, el TTIP, que Trump dijo en campaña que no está dispuesto a firmar. Ahora ha ganado Trump y todos los que pensaban que ese Tratado de Comercio era un espanto lo enarbolan como un ejemplo de lo que va a significar Trump para nuestras economías. En Europa nos hemos quedado con el Trump de las formas, tan groseras para nosotros, pero mira, en Wall Street no se ha producido ningún cataclismo, incluso sube el Dow Jones".

Álvarez divide los intereses exportadores de la provincia en Estados Unidos en tre grandes bloques. Se trata de combustibles y aceites minerales, productos agroalimentarios y vinos. "Si hay un planteamiento proteccionista, nuestro flujo comercial se verá afectado, qué duda cabe. Pero contamos con una ventaja. Si de lo que hablamos es de los productos agroalimentarios, nos encontramos con productos singulares. Es decir, sólo se producen aquí. Hablamos de las salinas o de la miel, por poner un ejemplo. Ellos ya han abierto un mercado, un mercado gourmet. Y entonces decidirá la demanda. Si el cliente de buena posición económica, el que está por encima de los 100.000 dólares al año, que es quien accede a ese mercado, sigue queriendo ese producto, tendrá que pagar más por él. El perjudicado será el consumidor".

Para Álvarez, habitual en ferias de alimentación por todo el mundo para trazar relaciones con empresas de Cádiz, lo bueno que ha podido tener la crisis, si es que ha tenido algo, es que el empresario de la provincia ya ha aprendido que con el mercado local no sobrevive. Tiene que salir. "Ya tiene la experiencia. Si eligió Estados Unidos por considerar que tenía unas condiciones de seguridad jurídica y unos costes arancelarios asumibles y esas condiciones se cambian sabrá posicionarse en otro mercado porque ya cuenta con la experiencia". En cualquier caso, no estamos ante un hecho dramático en cuanto a volumen de facturación. Según los datos del ICEX, Cádiz exportó a Estados Unidos en Alimentación, Bebida y Tabaco productos por valor de 36 millones de euros. Es sólo una parte de los 600 millones de dólares que este sector exporta desde Cádiz al mundo.

Sólo hay que ver algunas de las empresas que han encontrado un pequeño nicho en los estantes estadounidenses para darse cuenta de la singularidad de sus propuestas. Onesixone es un ejemplo. Es un producto de laboratorio de la industria de la piel. Un diseñador, Adrián Salvador, aliado con la consultora Susana Campuzano, con la colaboración de la IES Business School, y productores tradicionales de Ubrique han sacado una línea exclusiva de lujo que rápidamente ha encontrado cobijo en las más selectas tiendas de Nueva York y la Costa Oeste a base de calidad y creación de marca. Pure Miel, radicada en Prado del rey, produce, como su nombre dice, miel. En Prado del Rey hay decenas de productores de miel y la venden en botes grandes en los mercadillos de la Sierra. Pure Miel busca los canales, vende miel con esencias en botes pequeños. No se diferencia en exceso del resto de las mieles -miel es miel-, pero, con diseño, consigue colarse en las mejores gourmets de las dos costas veniendo cincuenta veces más caro que quienes se quedan en el mercaod local. O Salinas San Vicente, con sus sales aromáticas para ala alta cocina que puede vender en Manhattan cada tarrito a diez dólares. Son sólo ejemplos.

Otro ejemplo es la principal empresa en el ámbito de la innovación c reada en Cádiz en los últimos veinte años. Hablamos de ingenieros, hablamos de fibra aplicada a la automoción o a la industria aeroespacial, hablamos de Carbures. Hace dos años colocó una bandera de la provincia en territorio americano, en Greenville, Carolina del Sur, 'estado Trump'. Fuentes de la firma asisten con incertidumbre al relevo en la Casa Blanca, pero no creen que su proyecto norteamericano corra ningún peligro más allá de que, en caso de que Trump cumpla con su programa de devolver los sueldos a los niveles de antes de la recesión, se puedan elevar ligeramente los costes laborales.

Todas estas inversiones tuvieron una punta de lanza hace décadas con el vino de Jerez, el primer producto de la provincia que se adentró en teritorio americano. Actualmente, el mercado norteamericano es el quinto del Marco, pero es sumamente rentable porque los estadounidenses no quieren sherry de marcas blancas, buscan la alta gama. Dicho de otro modo,demandan jerez caro. César Saldaña, director general del Consejo Regulador, quiere pensar que esa es suficiente garantía para las dos millones de botellas que cada año llegan a unos Estados Unidos que se intuyen más proteccionistas. "Si Trump quisiera proteger sus vinos, nos encontraríamos ante la misma situaciónque el resto de los vinos del mundo, todos estaríamos en el mismo escenario y combatiríamos con las mismas armas". La batalla que en realidad le interesa es el reconocimiento de las denominaciones de origen. En 2006 se dio un paso de gigante. Fue el Wine Accord, donde todas las denominaciones históricas, incluisas el sherry, el Oporto, el Champangne o el Burdeos, estaban recogidas. Por entonces Estados Unidos cambió cromos y hubo el compromiso de que nadie más pondría sherry en una etiqueta americana ue no fuera sherry. El problema era que los que lo hacían antes lo podrían seguir haciendo. Ahí se acabaron los cromos, el vino europeo no tenía nada más que intercambiar, pero el Tratatado de Libre Comercio entre Europa y Estados Unidos que se negocia es una oportunidad de conseguir intercambiar cromos de otos sectores a cambio de vino. "La llegada de Trump a la presidencia, en principio, no ayuda mucho al TTPI, pero estoy seguro de que tarde o temprano se acabará consiguiendo". Mientras tanto, las bodegas del Marco seguirán operando en Estados Unidos porque, más allá de la política, si alguien quiere beber jerez, "lo seguirá bebiendo aunque tenga que pagar un poco más".

El otro sector de la provincia que se puede ver afectado por las promesas de Trump, si estás se cumplen, es el naval. Muy especialmente las firmas auxiliares que trabajan para Navantia en el mantenimiento de la US Navy gracias a un acuerdo que ha permitido que cada año 2.000 trabajadores del acero, la pintura o la electrónica tengan una carga laboral que antes no existía. José Muñoz, secretario general de la Federación del Metal de la provincia, se muestra prudente y afirma que "es pronto para evaluar cómo nos puede afectar, pero pienso que lo lógico es que los acuerdos firmados se cumplan". Recuerda Muñoz que "las empresas de la provincia han invertido grandes cantidades en formación para lograr un alto nivel de calidad en los encargos". Quiere pensar que con Trump puede pasar algo parecido al Brexit, "que al principio hubo mucha convulsión y a la hora de analizarlo se dieron cuenta de que ponerlo en práctica no era tan sencillo".

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