Investidura

Pedro Sánchez se adentra en un campo de minas

  • La irrupción del factor Torra va a complicar la complicada ecuación entre ERC y PSOE para investir al líder socialista  

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, durante la rueda de prensa que dio este miércoles en el Palacio de la Moncloa. El líder del PSOE, Pedro Sánchez, durante la rueda de prensa que dio este miércoles en el Palacio de la Moncloa.

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, durante la rueda de prensa que dio este miércoles en el Palacio de la Moncloa. / Fernado Villar (EFE)

Pedro Sánchez ha aceptado el encargo que le hizo el miércoles el rey Felipe VI tras su octava ronda de contactos y se adentra de lleno en un jardín complicado, tanto que puede acabar convertido en todo un campo minado, a derecha e izquierda.

El líder socialista se presentará a una investidura que sigue sin fecha, con lo que las agujas del temible reloj de la convocatoria de unas terceras elecciones generales en poco más de un año seguirán de momento clavadas en el punto y hora del tira y afloja entre ERC y el PSOE.

Lógicamente, el candidato a la investidura quiere marcar los tiempos del proceso, y por eso ha convocado una inusual ronda de contactos con todas las fuerzas políticas. El lunes se entrevistará con los líderes del PP y Ciudadanos, Pablo Casado e Inés arrimadas, mientras que la portavoz socialista, Adriana Lastra, se reunirá con el resto de partidos. Sin cordones sanitarios de por medio: la procelosa ronda incluirá a todos, desde EH Bildu hasta Vox.

Que ya ha demostrado su falta de entusiasmo ante la convocatoria. Santiago Abascal ha adelantado este jueves en su cuenta de Twitter que no va a sentarse a hablar de la investidura mientras el PSOE "la negocia con los enemigos de España".

Torra entra en danza

Hasta este punto todo se ajusta al guión. Lo que ha roto moldes es el anuncio de Sánchez de que, en paralelo a las reuniones con los partidos, él mismo también va a llamar a todos los presidentes autonómicos "para transmitirles el deseo de poder contar con un Gobierno cuanto antes". 

Un lote en el que entra el jefe del Govern, Quim Torra, con quien el líder socialista no sólo se ha venido negando en redondo a verse las caras sino incluso a darle un mísero telefonazo, tal como el presidente de la Generalitat le ha demandado sin descanso cuando las calles de Cataluña ardían tras la sentencia del procés.

Casado acusa a Sánchez de usar a los presidentes autonómicos como "comparsa" para su momento de "bilateralidad" con Torra

Una impostura sin más a juicio de Casado, que acusa a Sánchez de utilizar a los barones territoriales como "comparsa" para tener su momento de "bilateralidad" con Torra

Telefonazo a la vista que para ERC es un timbre de gloria y que ya se ha puesto la medalla. "Le pedimos al PSOE que se tenía que respetar las instituciones catalanas y a sus máximos dirigentes y que hacía falta una llamada al president como gesto", ha afirmado este jueves la portavoz de los republicanos, Marta Vilalta, uno de los miembros del equipo negociador de la formación independentista con los socialistas.

Vilalta incluso ha subrayado que en el encuentro celebrado en Barcelona el pasado martes exigieron a los socialistas "reconocer las instituciones (catalanas) y a los máximos responsables de estas instituciones, como es, obviamente el presidente de la Generalitat".

La portavoz de ERC también ha dejado claro este jueves que reclamaron al PSOE que Torra "pueda liderar y encabezar los contactos para construir la vía política", es decir, ser el máximo interlocutor de la Generalitat en la mesa de negociación sobre el "conflicto político" catalán.

Con la sartén por el mango

ERC se le está subiendo a las barbas al candidato socialista a la investidura y con la sartén por el mango para la formación de un Gobierno progresista -con sus 13 vitales escaños en el Congreso- se puede poner más que flamenca en la negociación con el PSOE, que se ralentiza muy a pesar de Ferraz, que quería presentar al Gobierno por Navidad y tendrá que esperar como poco a los Reyes, con la amenaza latente del carbón.

Y la del  Partido Popular, que considera que Sánchez "ha unido su destino a (Oriol) Junqueras (líder de ERC encarcelado por el procés) y Torra".

Ciudadanos también sigue en el no a la investidura de Sánchez e insiste en intentar que el PSOE se les sume a ellos y al PP, "la única salida sensata para tener una legislatura estable".

La clave de bóveda está en todo caso por ahora en ERC, que exhíbe una firme voluntad de acuerdo con el PSOE, pero la irrupción del factor Torra puede arruinar la ecuación y devolver a Sánchez al kilómetro cero en su intento de ser investido presidente a la tercera.

La envolvente

Visto desde fuera, da la sensación de que ERC le está haciendo muy bien la envolvente al líder del PSOE. De momento, ya le ha arrancado el reconocimiento de un "conflicto político" en Cataluña, lo que ha dado pábulo a la necesidad de crear una mesa entre gobiernos, otra concesión de Moncloa al independentismo.  

Desde el entorno de Torra, según informa El Periódico de Catalunya, apuntan que "el problema no es una llamada, lo que se necesita es respeto institucional , bilateralidad, reconocimiento de los sujetos políticos y una propuesta democrática para dar salida a la autodeterminación y poner fin a la represión".

A Sánchez le van a apretar muy mucho las tuercas. "Todos deben estar a la altura del momento político y encarar el conflicto con valentia y coraje, no con gestos vacíos y estériles", insisten esas fuentes. Se está adentrando en un jardín de incierta salida y que con la irrupción de Torra se ha convertido en un campo de minas. Por si no estaba  claro, Torra ya ha recordado a PSOE y ERC durante la sesión de control del miércoles en el Parlament  que la mesa de negociación deberá tratar la "autodeterminación" la "amnistía" de los presos independentistas y estar supervisada por un "mediador internacional".

Está por ver cómo se manejan Sánchez y compañía ante el trágala que se les viene encima. 

Y además Casado no quitará el dedo del gatillo. Es el planteamiento de Arrimadas, quien ha afirmado este jueves que ve difícil convencer a Sánchez de que se abra al pacto que ella postula entre el PSOE, el PP y Cs, y que también ha lamentado que los populares no se muestren partidarios de esta opción porque están "pensando en gobernar después".  

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