El Puerto

Sin acuerdo con los vecinos del grupo de Pescadería, y la zona abandonada

  • Aunque hay una valla metálica que rodea el jardín del complejo para evitar su utilización como aparcamiento, el recinto ofrece una imagen lamentable y se encuentra lleno de matojos y suciedad

A finales del pasado año 2010 el Ayuntamiento procedía al derribo de dos de los bloques del complejo de viviendas de La Pescadería, en la avenida de la Bajamar, para despejar parte de la zona desde la que partirá el futuro puente sobre el río Guadalete.

Un año después el solar resultante del derribo, que en un principio se anunció que iba a ser asfaltado y utilizado como aparcamiento, presenta una lamentable imagen de abandono, toda vez que los vecinos de los bloques que aún quedan en pie no han llegado a ningún tipo de acuerdo con el gobierno municipal y no permiten la ejecución de obra alguna en los terrenos, junto a los cuales se levanta un pequeño jardín comunitario que ahora queda a la vista desde la calle.

Tras los primeros problemas con los vecinos, el Ayuntamiento inició una serie de conversaciones con ellos para tratar de adecentar la zona y actuar en el solar que antes ocupaban los bloques derribados, pero al estar el suelo en régimen de pro indiviso y no haber un portavoz claro de los intereses de los propietarios, no se ha podido llegar a ningún acuerdo y únicamente se ha procedido al vallado perimetral del recinto para evitar que la zona sea tomada por los gorrillas como espacio para el aparcamiento.

Los concejales de Mantenimiento Urbano, Damián Bornes, y de Patrimonio, Francisco Aguilar, han explicado con respecto a este asunto que el Ayuntamiento "está a la espera de poder llegar a un acuerdo y una solución consensuada con los vecinos, que sea beneficiosa para ambas partes, si bien de momento no se ha llegado a una postura común al no poder entablar una negociación con ningún representante legal de este grupo de vecinos, ya que no están constituidos en comunidad. En estos momentos se está a la espera de que se resuelva la ejecución legal de la división de la zona común, para que cada parte pueda actuar de forma separada en su espacio".

En cuanto al aspecto que presenta el enclave, ambos concejales consideran que "no está para nada en precario, ya que tras varios intentos para evitar que los gorrillas ilegales se adueñaran de este espacio para aparcar coches de forma irregular, esta fórmula (el vallado) ha sido la única con la que se ha conseguido impedir que tanto gorrillas como indigentes se metan en este espacio". Los concejales afirman además que "esta zona se ha limpiado ya en varias ocasiones por parte del área de Medio Ambiente", por lo que consideran que "no está abandonado", una opinión muy distinta a la de muchos portuenses que transitan por allí y observan cómo el pequeño vertedero en el que se ha convertido la zona ofrece una pésima imagen del centro de una ciudad que presume de ser turística.

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