Llega hasta las escaleras de la Alcaldía para reclamar la vivienda social que se le ha concedido
Esther Meseguer teme quedarse en la calle, pues el alquiler de su actual casa expira en diez días
El caso que se vivió ayer en el patio del Ayuntamiento es una muestra más de la carencia de viviendas sociales que padece la ciudad y la lentitud burocrática que impide soluciones urgentes. Esther Meseguer, de 24 años, lleva desde que nació su hijo (ahora, con dos años y medio) apuntada en las listas de Suvipuerto para poder acceder a una vivienda social. "Soy madre soltera, no tengo padres y tengo un hijo enfermo", reclamaba entre llantos la afectada, mientras trataba de subir hasta el mismo despacho del alcalde para que la recibiera.
Meseguer había sido citada ayer a mediodía con la edil de Bienestar Social, Mariola Tocino, pero ésta no apareció. Entonces, presa de la frustración, se decidió a poner punto y final a su espera hablando directamente con el alcalde. Sin embargo, las escaleras que suben hacia la Alcaldía fue lo más lejos que pudo llegar. Los escoltas de la alcalde y la seguridad municipal le impidieron continuar, pues no tenía cita. Meseguer aseguraba que sólo quiere vivir sin más angustia, pues en diez días se le acaba el contrato de alquiler (que paga con la ayuda municipal) y este lunes finaliza su contrato de trabajo. Sabe que Suvipuerto le ha concedido una vivienda, pero "todavía no me han entregado las llaves". La tardanza administrativa hizo que Meseguer se lamentara a viva voz de las ayudas que se conceden a personas "con buenos sueldos" y no a la gente que de verdad lo necesita.
Al poco, la edil de Bienestar Social bajó la escalinata y la atendió in situ para decirle que el miércoles próximo tratarían su caso en la "comisión de ayuda". La secretaria local del PA también se acercó a ella, comprometiéndose a ayudarla desde el Área de Vivienda, que gestiona el concejal de su partido.
6 Comentarios