Crítica de teatro

Juego de amor y de muerte

Romeo y Julieta (****)

 Lugar: Teatro Municipal 'Pedro Muñoz Seca' de El Puerto de Santa María. Compañía: Teatro Clásico de Sevilla. Fecha: 21 de Noviembre de 2020. Aforo (Limitado): Completo. Autor: William Shakespeare. Versión y Dirección: Alfonso Zurro.

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Sería una pedantería por mi parte explicar la trama de una obra como Romeo y Julieta, que forma parte del imaginario cultural de nuestra civilización y que todo el mundo conoce. La historia escrita por Shakespeare para el teatro, convertida en un referente de la Cultura Universal, se ha llevado, con mayor o menor fortuna, a todas las formas existentes de expresión artística, Ballet, Cine, Ópera o Musical y en cualesquiera de ellas siempre ha conseguido interesar a todos los públicos. Sin duda es una de las obras mas famosas, conocidas y representativas de toda la obra de William Shakespeare, junto a Hamlet. Los dos protagonistas de este drama, de esta tragedia, sentimental y romántica, se han convertido en paradigma de las parejas de jóvenes enamorados, habría que decir que seguidos, de lejos, eso sí, por nuestros amantes de Teruel, Diego e Isabel y por Calixto y Melibea, los amantes de La Celestina de Fernando de Rojas.

La función que ahora hemos visto, ha estado nominada este año en los Premios Goya a Mejor Espectáculo de Teatro, Mejor Dirección, Mejor Adaptación Teatral y Mejor Vestuario. La propuesta de Alfonso Zurro se asienta en el peligro, en ese sentimiento tan humano que mezcla amor, odio, venganza y cómo se enfrentan Romeo y Julieta a ese ambiente de destrucción en el que no cabe el perdón ni la comprensión si no es por la fuerza del amor.

Con un lenguaje directo, Zurro despierta las conciencias de los espectadores situando la historia en nuestro país durante los años 30, aunque no renuncia a seguir fielmente la obra original, para lo cual recurre a una puesta en escena basada en la dualidad y el enfrentamiento entre adversarios, adaptando los decorados a los personajes y no al revés.

La sobria escenografía se apoya en un muro central giratorio que muestra en una de sus caras el exterior y en la otra, el interior que se presta a múltiples usos y al que Zurro saca un extraordinario partido. Es un recurso eficaz que proporciona al espacio escénico un efecto impactante para el espectador.

Zurro ha personificado inteligentemente a los Montescos y a los Capuletos con dos bandas enfrentadas a muerte, poniendo un especial énfasis en el odio, un odio que nos recuerda al de las dos bandas que veíamos en la versión cinematográfica en clave musical, West Side Story.

No sería justo olvidarme de la cuidada producción que, a pesar de tratarse de una compañía privada, han tenido el valor de poner en escena a nueve intérpretes apoyados por un excelente equipo técnico, con Curt Allen Wilmer en la escenografía, Carmen y Flores de Giles en el vestuario, Jasio Velasco en la música, Isa Ramírez en la coreografía y Florencio Ortíz en la iluminación.

No puedo dejar de destacar las interpretaciones de Ángel Palacios y Lara Grados en los papeles protagonistas que dan frescura y credibilidad a sus interpretaciones, así como los jóvenes José Luis Bustillo, Santi Rivera y Luis Alberto Domínguez y los veteranos Manuel Monteagudo en su doble papel de fraile y narrador, Antonio Campos como el padre, Amparo Marín como la criada y Rebeca Torres como la madre.

Los aficionados portuenses que acudieron al Teatro Municipal Pedro Muñoz Seca, salieron felices comentando la función, que encantó al respetable y a la que premiaron con una prolongada ovación al término de la misma que obligó a toda la compañía a salir repetidamente al proscenio a agradecer los aplausos.

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