El Alambique
Libertad Paloma
Felicitación
La Escuela Oficial de Idiomas funciona en El Puerto desde el curso 2007/2008 y este año terminará sus estudios la primera promoción del centro, aunque en todos estos años el proyecto inicial de dotar a estas enseñanzas de una sede propia no ha podido materializarse. La escuela ha venido funcionando desde sus comienzos en horario de tarde en el colegio público La Florida, creado en el mismo año y por tanto infrautilizado en sus primeros años de andadura. Para el presente curso, no obstante, el colegio comenzó a quedarse pequeño por lo que ahora la escuela funciona desdoblada entre La Florida y el IES José Luis Tejada.
De cara al próximo curso la Escuela de Idiomas tendrá que dejar por completo la sede de La Florida, donde cuentan con aulas especialmente dotadas para estos estudios, y aún a falta de confirmación oficial, se prevé que todas las aulas se trasladen al IES José Luis Tejada, una opción que no disgusta a los alumnos, que prefieren esta sede al posible traslado al edificio San Agustín, que tendrían que compartir con el Conservatorio.
Descartado el traslado a la sede que en teoría tienen asignada en la segunda planta de la Casa de la Cultura, cuyas obras de reforma ni siquiera cuentan aún con presupuesto, desde el Consejo Escolar del centro consideran que la ubicación de la Escuela en San Agustín sería incompatible con las clases de música del Conservatorio, que ya funciona allí, ya que las clases de idiomas requieren de un gran silencio para evitar que los alumnos pierdan la concentración. El único problema que presenta ubicar la escuela en el IES Tejada (que es centro TIC y permitiría utilizar los medios tecnológicos con los que cuenta la escuela) es que al compartir las instalaciones con un instituto, únicamente podría haber clases por la tarde, tal y como ocurre en la actualidad.
Para el próximo curso la escuela ha solicitado un nuevo idioma, el alemán, que si se concede se sumaría a las clases de inglés y francés ya existentes. También para el próximo curso se ofrecerá un modo de enseñanza semipresencial, que permitirá a los alumnos seguir los estudios sin necesidad de asistir a todas las clases.
La Escuela de Idiomas cuenta actualmente con 779 alumnos matriculados, con un perfil muy variado en el que hay desde estudiantes hasta amas de casa o personas jubiladas. El inglés es el idioma más demandado pero también hay muchos estudiantes matriculados en francés, sobre todo en los primeros niveles.
Los estudios en la Escuela de Idiomas constan de cinco cursos, a los que se puede acceder en distintos bloques en función del nivel de dominio del idioma. El ciclo más demandado es el B1, que se requiere para poder homologar en Europa muchas titulaciones universitarias.
Los criterios de acceso a la hora de acceder al centro son similares a los de otros ciclos educativos y entre otras cosas se tienen en cuenta criterios como el nivel de renta o la existencia de alguna discapacidad. La edad mínima de acceso es 16 años, aunque se puede entrar con 14 años en el caso de aquellos alumnos que quieran cursar un idioma distinto al que hayan elegido como primera opción en Secundaria.
El centro cuenta con diez profesores y dos auxiliares de conversación y las clases se extienden durante cuatro horas y media a la semana, repartidas normalmente en dos clases semanales de dos horas y cuarto.
Una de las alumnas de la escuela, Esperanza Cebrián, afirma que el nivel en el centro es muy alto. "Exigen mucho. Yo empecé de cero y ya estoy en cuarto, pero tuve que repetir tercero. Me matriculé estando ya jubilada y el inglés me ha servido para muchas cosas, desde viajar a entender el prospecto de una lavadora", dice. Para Esperanza "hoy en día el analfabetismo es no saber idiomas y estas escuelas juegan un papel fundamental".
Otra de las alumnas, Elena Díaz, es a la vez madre de alumno, aunque ella estudia inglés y su hijo francés. "Yo también comencé desde cero y he repetido tercero, pero he aprendido muchísimo y además hay muy buen ambiente. Creo que saber idiomas no solo es importante para conseguir una salida laboral, sino también como forma de cultivarse y sentirse activo". De hecho, en la escuela hay muchas alumnas de más de 40 años que deciden reciclarse una vez que sus hijos son mayores y tienen algo más de tiempo libre.
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