Concluye la campaña escolar de Los Invisibles con ayudas por valor de más de 1.700 euros
Solidaridad
En las ayudas ha sido fundamental la colaboración de la comunidad educativa portuense
El colectivo Los Invisibles entregó durante el mes de octubre más de 45 lotes de material escolar individual y dos cajas de material para futuras necesidades, repartidos por cinco centros de Primaria, así como 35 lotes de material para Secundaria para el alumnado de dos institutos locales. Se ha apoyado además económicamente para la compra de material escolar de algunos de los jóvenes de la Red de Acogida a Personas Inmigrantes y se ha dotado de material a un alumno de Grado Medio.
Para sufragar el gasto se han recogido, en apenas un mes, donaciones por valor de 1.760 euros, un 10% más que en la campaña del año pasado, lo que ha permitido llegar a un nivel similar de lotes a pesar de la gran subida de precios de los materiales. La mayoría de las donaciones han sido de 25 euros, aunque las hubo mucho más modestas y mucho más amplias.
El colectivo quiere agradecer de nuevo la colaboración de la comunidad educativa –los docentes y los equipos directivos, fundamentalmente- que como dicen "han sido nuestros ojos y nuestras manos en los centros detectando las necesidades y ayudándonos en las donaciones y el posterior reparto. En Los Invisibles no tenemos otra manera de detectar la precariedad familiar. Sabemos que no es una tarea fácil y menos en los comienzos de otro curso tan difícil como este que avanza. Gracias. Otros centros han declinado nuestra oferta porque han conseguido atender los casos más precarios con recursos propios", explican.
Cuando finaliza la campaña, aparece otra de la Junta de Andalucía, ya anunciada en septiembre, prometiendo el cheque de cien euros “para las familias vulnerables” que no superen los 15.000 euros de ingresos. "Esta ayuda llega tarde y mal. Los gastos de material escolar se realizan a principios de curso y las ayudas de esta convocatoria se recibirán, si acaso a finales de este primer trimestre o a principios del siguiente, siendo muy optimistas. Sus recursos son limitados, y solo permitirán atender, tarde y mal, a una parte de las familias andaluzas necesitadas", señalan.
El director de Save the Children en Andalucía, Javier Cuenca, afirma que "los datos más recientes en Andalucía señalan un aumento de niños y adolescentes que sufren carencia material extrema, que ha pasado de afectar al 5,9% de la infancia en 2020 al 9,3% en 2021, situando a muchos niños y a sus familias ante una situación de carestía como pocas veces antes se había visto en el pasado reciente andaluz".
Para Los Invisibles "es infame que en el mismo paquete se incluya una deducción de hasta 150 euros, superior a la cuantía del cheque ayuda, para clases extraescolares de idiomas o actividades tecnológicas, sin límite de cupo, que están dirigidas hacia una franja de familias con niveles de ingresos muy superiores a las familias vulnerables. La formación adecuada en tecnologías e idiomas debe ser parte sustancial del currículo de la educación pública, no un negocio para las academias privadas. Todas las deducciones en este sentido, nos tememos, fomentan el negocio de unos pocos y terminarán por mermar los recursos presupuestarios necesarios para una educación pública de calidad", insisten.
Los Invisibles agradecen este gesto solidario de la gente portuense, aunque algunas donaciones hayan llegado de las Islas Canarias, Cataluña o Sevilla. "Este esfuerzo, como el que se organizó para hacer llegar alimentos y productos de primera necesidad durante el confinamiento de la pandemia, son expresiones de la ternura popular. Solo el pueblo salva a el pueblo, nos repetimos con frecuencia, pero no olvidamos que es el deber de todas las administraciones garantizar el derecho a la vivienda, la vida digna, la alimentación, la sanidad y la educación en pie de igualdad, y la existencia de tanto alumnado que necesita esta ayuda para iniciar el curso es una muestra de que la gestión de la protección pública de las familias vulnerables sigue muy deficitaria y es cuando menos inmoral convertir el necesario apoyo a estas familias en una excusa bajo la que ocultar la puesta en disposición de los recursos públicos para aquellos núcleos familiares que los necesitan menos", concluyen.
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