Elecciones municipales Cádiz | Polígono exterior de la Zona Franca Del idealismo al realismo

  • El Proyecto Zona Base es el pistoletazo de salida del polígono exterior de la Zona Franca tras promesas incumplidas

Recreación del Proyecto Zona Base del Consorcio. Recreación del Proyecto Zona Base del Consorcio.

Recreación del Proyecto Zona Base del Consorcio.

En la campaña electoral para las municipales de 2011 hubo una propuesta estrella que se vendió con el que pocos meses después se iba a convertir en Ministerio de Hacienda en el Gobierno estatal, Cristóbal Montoro. En el mes de mayo de hace ocho años, con un PP todavía en la oposición en Madrid, Montoro acompañó a Teófila Martínez y se comprometió a que si ganaban las elecciones, tal y como ocurrió en el mes de noviembre, apoyarían la operación del desarrollo del polígono exterior de la Zona Franca que supone el 70% de las actuaciones que aparecen en el actual Plan General de Ordenación Urbana de Cádiz.

Entonces se comprometió a poner en marcha un plan específico de reindustrialización para esta operación urbanística. Los números que se sacaron a relucir parecía que a Cádiz le había tocado la lotería: 600 millones de euros que tendrían que salir de las arcas de la Zona Franca, el Ayuntamiento, con las plusvalías de la operación, y la cofinanciación del Gobierno central y la Unión Europea. Gracias a ello se podrían duplicar, según lo anunciado aquel día, el número de empleos existentes en la zona hasta llegar a los 5.000.

Si alguien se da una vuelta hoy ocho años después por el polígono exterior de la Zona Franca, se va a encontrar que poco o casi nadie ha cambiado y el aspecto que presenta es el de unas naves industriales que en muchos casos están en un aspecto ruinoso, vacías o , las que están funcionando, presentan una imagen muy lejana a la modernidad.

En todo este tiempo salieron a la luz proyectos de futuro como un centro comercial con una gran torre que podría servir de hotel en la zona donde se encuentra el antiguo Hipersol o un centro polivalente de espectáculos para todo tipo de conciertos y eventos en la antigua Navalips.

Pero después de muchos debates, de haber creado una oficina de inversiones entre el Ayuntamiento y la Zona Franca, de haber hecho trabajos de estudios previos e incluso el realojo de algunos empresarios en otros edificios más modernos, se parte de un problema de origen y es que esta es una operación que depende no sólo de la inversión pública, sino sobre todo de la privada. Pero para que ésta entre en escena tiene que verle color y ahora mismo el panorama presente es negro. Por eso siempre se ha dicho que el primer impulso debe venir con una operación pública que sirva de escaparate para todo lo que pueda venir detrás.

Después de todos estos años en el que con un gobierno central del PP y otro local del mismo partido, la operación no salía adelante y poco más se supo de ese plan de reindustrialización del que habló Montoro. El dinero que fue llegando a cuentagotas fue para ir ampliando el recinto interior y montando otros recintos fiscales en la provincia dependientes del Consorcio gaditano.

Ocho años después el panorama político es radicalmente distinto y en el Estado se encuentra el PSOE y, por lo tanto, al frente de la Zona Franca hay una delegada del Estado de este partido, Victoria Rodríguez. A nivel municipal, Teófila Martínez dejó el sillón de San Juan de Dios y llegó José María González, de Podemos.

Hay otro aspecto que añade un punto de complejidad a toda esta operación y es que a pesar de que se llama polígono exterior de la Zona Franca, ésta sólo es propietaria del 7% de los 514.000 metros cuadrados y en toda la superficie hay más de 200 propietarios.

Para colmo, en el planeamiento urbanístico se dividió toda la superficie en 15 unidades de ejecución, lo que significa que en cada una de ellas haya hasta una media de 30 propietarios. Una auténtica locura.

Con todos estos antecedentes, la actual dirección de la Zona Franca ha decidido acometer proyectos que sean abarcables tanto desde el punto urbanístico como económico.

De este modo, al tener la propiedad al cien por cien de la antigua Ibérica Aga, van a acometer el proyecto que ya presentara hace años el Grupo Municipal Socialista y en el que participó la propia Victoria Rodríguez y para el que ya se han dado los primeros pasos.

Lo han llamado Zona Base y se ha configurado como un centro de innovación y expansión tecnológica. Según lo que oferta la propia Zona Franca, “es la base del futuro del empresariado tecnológico de la provincia, un centro diseñado para atraer empresas, generar oportunidades, promover nuevos modelos productivos y paliar la brecha digital”.

Una de las principales novedades es su diseño, ya que las empresas que se ubiquen en este lugar lo harán en unos contenedores marinos que se adaptarán a las necesidades de cada empresa.

De momento estos contenedores ya están en fase de precomercialización y hay uno piloto que está en la misma Zona Franca y que está siendo visitados por las empresas. Una de las cosas que se está haciendo es la de entregar un cuestionario a todos los que están visitando este contenedor piloto para que puedan proponer mejoras.Además de esta precomercialización, ya se está trabajando en conseguir financiación para el proyecto a través de fondos europeos, en los trámites urbanísticos y en el proyecto final, al que también se le van a incluir las propuestas de las empresas.De momento, ya se ha licitado el acondicionamiento de los terrenos para poder actuar en cuanto se avance en todo lo demás.

Desde la Zona Franca se considera que si se hace esta operación, posteriormente se puede ir atrayendo a inversión privada para ir actuando poco a poco en el resto.La Zona Franca y el Ayuntamiento decidieron hace meses volver a montar una estructura conjunta para poder trabajar en el desarrollo del polígono exterior, pero tal y como se advierte desde el Consorcio “para seguir caminando hace falta un compromiso municipal”.

Una de las posibilidades que Victoria Rodríguez entiende que se podría realizar es la de hacer una modificación urbanística para que las grandes unidades se puedan segregar en otras más pequeñas para poder ir desarrollando con más facilidad la operación. Desde luego, los grandes números idealistas de antaño cayeron como un castillo de naipes y se ha pasado al realismo.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios