La paguita de los flojos
Doña Cuaresma
Leí en algún sitio que en los mejores años de la factoría Delphi las bajas por enfermedad se triplicaban durante la época de las carnestolendas. No me extraña que cerrara. Luego se llevan las manos a la cabeza. Si toda esta tropa de vividores dejara de lado sus grititos estridentes y sus golpes de pecho por su ciudad para centrarse en trabajar otro gallo nos cantaría. ¡Cádiz está sucia!, critican en sus coplas, resposabilizando al pobre Brunetino, mientras ellos no paran de tirar confeti y serpentinas, de orinar por las esquinas y de abandonar litronas de cerveza que consumen, ay Dios Todopoderoso, delante de sus vástagos en la señorial Plaza Mina. En vez de leerles misales y enseñarles a cantar ‘Vienen con alegría’, ‘Juntos como hermanos’ o ‘Qué alegría cuando me dijeron’, los corderitos crecen oyendo cuplés satirones a la prima Carmeluchi. Por sus actos los conoceréis. Algunos cogen bajas por depresión mientras están penene en las peñas viñeras, recostándose en mostradores que aporrean con sus nudillos pretendiendo que a la gente de bien se nos erice el vello. He visto que hasta el Sheriff parodia este año a unos gaditanos que no pueden trabajar porque simulan una enfermedad. Si es que hasta ellos mismos lo reconocen. Son más flojos que un ministro socialista. Lo único que hacen bien algunos de estos en todo el año es meterse debajo de un paso para cargar sobre sus hombros al Señor cuando llega Semana Santa.
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