Una ciudad a la deriva

Doña Cuaresma

Doña Cuaresma vuelve por Carnaval

26 de febrero 2022 - 06:00

Puedo perdonarles a estos desarrapados del Ayuntamiento sus múltiples tropelías contra la moral y el buen gusto. Incluido, Dios me perdone, el oprobio contra Don José María Pemán, príncipe de las letras gaditanas. Pero jamás olvidaré que hayan consentido la celebración de dos carnavales en lugar de uno. Una, resignada a soportar al año una semana de fiesta tan malsonante como vulgar, tendrá que aguantar esta vez dos.

Borrachos, bocas con dientes mellados al aire, niñas meonas, mujeres desvergonzadas... todo por partida doble. La evidencia de una ciudad a la deriva. Las agrupaciones callejeras (arrabaleras, diría yo) se permiten el lujo de exigir a Horeca qué días tiene que elegir para ampliar horarios de bares. Menos mal que el piadoso y siempre pío De María (qué glorioso apellido) no ha transigido ante tamaña desfachatez.

Y mientras que el Consistorio claudica ante las agrupaciones ilegales por no quedar de autoritario, las estrellitas del Carnaval salen corriendo hacia otras poblaciones a ganar dinero, dejando a su ciudad en la estacada (cosa que se agradece, menos garrulos cantando). Ahora todo el mundo tiene antología aunque haya salido un año o, lo que es más grave, ninguna de sus agrupaciones haya destacado por algo. Así está el Carnaval: prostituido por el dinero.

El cambio de fecha ha sacado de debajo de las piedras las miserias de todos estos barítonos de garrafón y esta fiesta del demonio se encamina a su desaparición por sus intereses crematísticos, cosa que a mí, dicho sea de paso, me alegraría profundamente.

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