El balance del Concurso del Falla: 2026 se despide con dudas sobre el formato de 2027

El recorte de una fase que pretende llevar a cabo el Ayuntamiento supone eliminar la fase con mayor calidad, lo que va en detrimento del Concurso cuando existen soluciones para encajar el calendario

El análisis del fallo del jurado del COAC 2026: Una decisión muy controvertida

La comparsa 'DSAS3' de Jesús Bienvenido en el Falla.
La comparsa 'DSAS3' de Jesús Bienvenido en el Falla. / Miguel Gómez

Cuando esta noche se queme la Bruja Piti, se abrirá un periodo de reflexión sobre lo sucedido en el Concurso del Gran Teatro Falla de 2026 y, sobre todo, lo que va a pasar en 2027. En principio –solo en principio porque no existen verdades absolutas–, el COAC va a sufrir el recorte de una fase por la premura de tiempo para encajar todas las piezas. Esto se debe a que la Gran Final se celebrará el 5 de febrero, ocho días antes que en este 2026.

Esto supone que no existe margen si se mantienen las piezas exactamente igual que en esta edición. Es decir, si no se toca nada, lo más fácil es cargarse una fase al completo en detrimento de las propias agrupaciones y el Concurso.

Este fue el camino que decidió el Ayuntamiento de Cádiz con dos años vista, ya que en los preparativos de 2026 decidió dejar cerrado ya el de 2027. Una resolución cuestionable debido a que lo más normal es atender lo inmediato en cuanto a la planificación, dejando margen una vez acabado el presente Carnaval para afrontar la difícil papeleta del próximo año.

Existen bastantes voces dentro de la fiesta que no están de acuerdo con el recorte del Concurso en una fase, sobre todo por hacerse en el momento en el que hay más calidad sobre las tablas. Contando con que las grandes hacen una inversión importante, consideran que las semifinalistas canten solo dos veces no compensa para el enorme esfuerzo que se realiza, tanto de ensayos como económico.

El debate existe y con poco que empujen los colectivos al Ayuntamiento –tal y como sucedió, por ejemplo, con el tema de la tramoya–, este se puede volver a abrir. Sin embargo, si se quiere mantener un Concurso del Falla con cuatro fases, esto exige sacrificios por todas las partes.

Hay que tener en cuenta que el COAC 2026 ha durado 34 días –33 si se descuenta la jornada de luto por el accidente de Adamuz–, comenzando el 11 de enero y finalizando el 13 de febrero. Si la final de 2027 se celebrará el 5 de febrero, como muy pronto podría empezar el certamen el 8 de enero si se quiere dejar al menos un día de respiro respecto a la celebración de los Reyes Magos. Así, el calendario se reduciría a 29 días. Es decir, sobran cinco días respecto a 2026.

Para llegar a esto, existen varios debates encima de la mesa con el objetivo de conseguir el recorte de jornadas. Uno de ellos es la realización de una fase previa. Esta solución siempre presenta una serie de dudas sobre su ejecución. Así, además de cortar la libertad para presentarse a un concurso popular y abierto, nadie es capaz de poner las condiciones adecuadas para su realización. Un aspecto relevante es la fecha, ya que debería existir un margen suficiente que permita la organización del COAC. Otra es si este filtro lo pasarían todos o solo un número determinado de grupos. Otras cuestiones indispensables son el repertorio a interpretar, las condiciones en cuanto a tipo y escenografía, si se haría a puerta abierta o cerrada, si se emitiría por televisión y radio, o el escenario.

Este mantra es muy repetido, pero es que una fase previa acabaría desvirtuando el Concurso del Falla tal y como lo conocemos, además de jugar las agrupaciones que tengan que pasarla en desventaja por no tener el mismo margen de tiempo para preparar un repertorio a la perfección que los grupos consagrados. Y junto a todo ello, la enorme inversión que supone participar en el Falla, por lo que esta se puede ir al traste sin estrenar la obra en el escenario y el ambiente adecuados, que no es otro que el Gran Teatro Falla.

Otras voces apuntan a la posibilidad de establecer un número máximo de agrupaciones que pueden participar en el Concurso del Falla. Sin embargo, esta posibilidad se choca con los mismos problemas que la realización de una fase previa. ¿Cuál es el número ideal para establecer el tope de agrupaciones que pueden participar en el COAC? ¿Quién lo decide? ¿Cómo se decide? ¿Se hace el recorte solo con las agrupaciones de fuera o se incluyen también a las de Cádiz capital, teniendo en cuenta que es un certamen que organiza el Ayuntamiento y que se sostiene con fondos públicos, es decir, con los impuestos que pagan todos los gaditanos? Todo lo que suponga cerrar puertas puede dar pie a que la creatividad de los nuevos valores se acabe perdiendo si se encuentran con cortapisas simplemente para poder participar, además de que exista la posibilidad de una censura previa dependiendo de las manos en las que caiga el COAC.

Por estos argumentos, tanto una fase previa como un número máximo de agrupaciones siempre deben ser descartados porque solo mirarían por el corto plazo, siendo claramente contraproducentes a medio y largo plazo para el futuro del Concurso del Falla, sobre todo cuando se habla de la tan cacareada falta de relevo generacional, algo que no es real tal y como se ha comprobado en 2026. Pero es mejor no jugar con fuego no vaya a ser que cunda el desánimo entre los que tienen que llegar por detrás. Incluso, también se habla de establecer una fecha fija, pero eso acabaría despegando al Concurso del propio Carnaval, con la colisión que supondría en el calendario la inclusión de la fiesta tanto en relación a la cuaresma como a otros carnavales del entorno.

Entonces, si se quiere un Concurso del Falla de cuatro fases, todos deben ceder para que pueda encajar.

Para ello, hay que acudir al modelo más parecido de lo que nos vamos a encontrar en 2027. Y este es el COAC de 2016, cuya Gran Final se celebró un 5 de febrero, al igual que se producirá en 2027. En esta ocasión, no hubo tanta polémica y el certamen se celebró en solo 27 días.

Miguel Ángel Moreno en un momento de la actuación del cuarteto '¡Quen no vengan!'.
Miguel Ángel Moreno en un momento de la actuación del cuarteto '¡Quen no vengan!'. / Lourdes de Vicente

A partir de aquí, se pueden hacer todas las comparativas posibles. Si nos centramos en adultos, en 2016 participaron 119 grupos, frente a los 123 de este 2026. Es decir, números muy parecidos y que permiten establecer el calendario.

Así, en 2016 se celebraron 14 sesiones de preliminares del 10 al 23 de enero, con sesiones de ocho y nueve agrupaciones. La diferencia es que en ese año las funciones empezaban a las 21 horas, cuando en la actualidad arrancan a las 20 horas.

Por su parte, los cuartos de final se celebraron en 2016 del 25 al 30 de enero. Un total de seis sesiones, una menos que en 2026, con 54 grupos, los mismos que superaron el primer corte en esta edición. Por su parte, las semifinales se realizaron con tres sesiones del 1 al 3 de febrero y contando con 27 agrupaciones. Es decir, una función y tres grupos menos que en 2026.

Con estos datos, la primera conclusión que se saca es que el COAC de adultos de 2016, con números parecidos, contó con 24 funciones, cinco menos que en 2026. Con ese recorte, y contando con que la final de romanceros se vuelva a celebrar fuera del Gran Teatro Falla como en este año, el certamen de adultos se puede encajar ya que nada apunta a una explosión de grupos en unas fechas tan ajustadas.

En donde aparece el problema es en el encaje de la cantera, que se encuentra en crecimiento. Así, en 2016, hubo un total de 32 agrupaciones (15 infantiles y 17 juveniles), mientras que en 2026 han participado 56 grupos (38 infantiles y 18 juveniles).

Aquí es donde está el problema. Sin embargo, nunca se habla ni de fase previa ni de un número máximo de grupos de la cantera, algo que es totalmente lógico. Por ello, en el encaje de los infantiles y los juveniles está la solución de este problema. Si se contara desde el 8 de enero, existen los mismos fines de semana para meter por las mañanas las semifinales infantiles, teniendo que pasar las de juveniles a funciones de tarde entre semana. Con estos ajustes, todo podría encajar.

Sevilla no ganó, venció el Falla

La chirigota 'Ssshhhhhh!!'.
La chirigota 'Ssshhhhhh!!'. / Lourdes de Vicente

Llegó el apocalipsis. En 2026, una chirigota sevillana se llevó el primer premio. Y al día siguiente no sucedió nada. Que una agrupación de Sevilla pudiera ganar en el Falla entraba dentro de la normalidad si se sigue el discurrir del Concurso del Falla en las últimas dos décadas. De hecho, el primer premio de ‘Ssshhhhh!!’ coincide con el 20º aniversario del tercer premio de ‘¡Esto es pa verlo!’, la primera agrupación sevillana que consiguió entrar en la final.

En las últimas dos décadas se ha podido comprobar la evolución de las agrupaciones sevillanas, con varias finales en el COAC. A esto hay que sumar que antes que Antonio Álvarez el Bizcocho y Pablo de la Prida, otros autores sevillanos como Antonio Burgos, Antonio Pedro Serrano el Canijo y Lolo Seda ya habían alcanzado el triunfo, aunque escribiendo a grupos de Cádiz.

Al final, quien gana es el Concurso del Gran Teatro Falla al hacer una demostración de que se valoran los repertorios sin importar su procedencia. Especialmente, cuando se hacen con el respeto y el buen hacer que ya llevan muchos años demostrando tanto el Bizcocho como Pablo de la Prida, a los que el triunfo les ha llegado cuando les tocaba.

En 2027, la competición comenzará de cero y nada va a cambiar el hecho de que en este 2026 haya ganado una chirigota sevillana. Otra cuestión es la lectura que deben hacer las chirigotas gaditanas.

La principal cuestión sobre la que se debe de reflexionar es la falta de gaditanismo en todos los repertorios que se escucharon en la final de esta modalidad. De hecho, grupos que sí apostaron por el localismo en sus planteamientos y en las letras se quedaron fuera. Un asunto que debe invitar a meditar no solo a los carnavaleros, sino a quienes se dedican a enjuiciar los repertorios, ya que los jurados siempre acaban marcando tendencia en los años venideros.

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