Ponle freno
Opinión
LA campaña Ponle freno está pensando incluir al Concurso del Falla entre sus próximos objetivos. Frenazo a la masificación, a la simpleza compositiva, la repetición de tipos, la novelería, barrera a una preselección agotadora, insulsa las más de las noches, con grupos impresentables, repertorios mal cantados y demasiada poca vergüenza. Eso de que todo el mundo tiene derecho a participar en esta fiesta tiene mucha miga. Particularmente, aún a riesgo de que me tachen de fascista, siempre he sido un defensor a ultranza de una preselección sin público, a realizar preferiblemente en los propios locales de ensayo por el presidente del jurado, el secretario y algún vocal de su confianza, vocales con experiencia claro, no me vale eso tan de moda ahora en los currículos de algunos de aficionado. Un aficionado al vino no está capacitado para enjuiciar caldos en una cata, como un simple aficionado al Carnaval, sin nociones musicales la mayoría y con muchos años aún para madurar su pasión por la fiesta, no debería formar parte del jurado del Concurso más importante del mundo para los gaditanos. Dicho lo cual, alguien debería, en serio, parar la locura que suponen 16 días de fase previa, un corte que, salvo alguna sorpresa honrosa, siempre superan los mismos y que cualquiera podría recitar de memoria.
Poniéndome negativo, chovinista si quieren, cada vez me cuesta más encontrarle la gracia a las agrupaciones exóticas que nos visitan de Murcia, Santoña o Llerena. Todavía tolero peor que el Falla grite chirigota, chirigota a una composición que si se hubiera realizado en la Viña recibiría como mínimo indiferencia. El precedente es peligrosísimo. Entre otras cosas porque el año próximo repetirán la gozosa experiencia y puede que incluso contagien su locura a algún otro paísano, con lo cual hasta el acento perderemos.
Lo de la novelería tiene un pase con la chirigota de los Morancos, Monchi y compañía, que al fin y al cabo tienen arte sobre las tablas, aunque ni mucho menos son el pelotazo que alguno quiere vender, pero de ahí a aplaudirlo todo por mero agradecimiento... El Carnaval de Cádiz tiene sus puertas abiertas, pero el Concurso debería entrecerrarlas por su propio bien, por el espectáculo, por la salud de sus trabajadores y por mero decoro. Si seguimos con el crecimiento habitual, puede que en pocos años se lleguen a las 200 agrupaciones adultas inscritas. Ah, y nadie quiere cantar tarde y noche, como se hacía antes. Así que nada, un mes y medio de preselección. Que alguien pare esto.
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