Manolo Morera | Autor de cuartetos

“La calidad la da el repertorio, seas clásico o moderno”

  • Con siete primeros premios, cinco de ellos consecutivos, empieza hoy a defender el ‘1’ y el ‘pelotazo’ alcanzados en 2018 con ‘El equipo ‘a’ minúscula’

Manolo Morera con pose carnavalera en el Parque Cinco Continentes. Manolo Morera con pose carnavalera en el Parque Cinco Continentes.

Manolo Morera con pose carnavalera en el Parque Cinco Continentes. / Julio González (Cádiz)

Al sol y en la terraza del bar Altrastero, de la avenida Juan Carlos I, robamos a Manolo Morera parte del escaso tiempo del que dispone el día antes de debutar en el COAC 2019. Se agradece, por tanto, que nos haga un hueco en las vísperas del debut de ‘Brigada Amarilla (agüita con nojotro)’, esta noche, un año después del pelotazo de ‘El equipo ‘a’ minúscula (Comando Caleti)’. En su bagaje, siete primeros premios, cinco de ellos consecutivos entre 2008 y 2012.

–¿Cómo se reinventa uno después de un triunfo tan sonoro y después de presentar unos personajes tan celebrados?

–Creo que el secreto está en intentar hacer el mejor cuarteto posible y trabajarlo mucho, siempre divirtiéndonos y desde nuestro estilo, pero sin compararte tú mismo con el año anterior. Sería un error pensar en el cuarteto de 2018, entre otras cosas porque sería comparar una cosa que ya está probada con algo que solo sabemos nosotros cuatro y que hemos visto en el local de ensayo. Yo mismo no sabría cómo medirlo.

–¿Es quizás lo más complicado dar con personajes que enganchen? Sobre todo para usted y Carlitos Mení.

–El problema es que nosotros mismos, como casi todas las agrupaciones, acostumbran al público a una serie de cosas que parece que cuando no están, todo va a peor. Entonces, casi que nos obligamos a seguir una línea con personajes marcados. Hemos sacado ya muchos y los del año pasado están muy arraigados, pero hemos intentado de nuevo dar con la tecla con dos personajes que yo creo que van a gustar y que van a estar a la altura de lo que la gente espera.

"Hemos intentado dar en la tecla con los personajes y yo creo que van a gustar y que van a estar a la altura"

–¿Llegó a pensar en algún momento no acudir al COAC 2019 ante la responsabilidad de superar el pelotazo del año anterior?

–Claro. Ha habido varios momentos en los que hemos pensado no salir. Teníamos esa presión, el tiempo se nos echaba encima y sacar un cuarteto a mí me cuesta mucho trabajo. Tiene mucho texto y los personajes tenían que estar a la altura. Lo que pasa es que el final la ilusión y sobre todo, sobre todo, las ganas de devolverle a la gente todo lo que nos ha dado, nos ha hecho tirar para adelante y trabajar mucho para ir al Falla con algo que nos gusta.

–¿Con qué momento se queda del cuarteto ‘El equipo ‘a’ minúscula’?

–Es complicado porque hubo muchos. Creo que la actuación en el Liceo de Barcelona fue espectacular. En nuestros sueños nunca estuvo actuar en un teatro de esas características. Era inimaginable que un cuarteto actuase allí algún día. Tuvimos actuaciones muy bonitas por todas partes. Y en el Concurso del Falla me quedo con la final, que fue mágico. Siempre llevaremos en el recuerdo la intervención de Martínez Ares. Fue algo muy histórico que se unió a la admiración que le tenemos. En el escenario Antonio estuvo muy a gusto. 

–¿Alguna anécdota destacable?

–Nosotros solemos viajar como los toreros en una furgoneta alquilada de nueve plazas, nueva, nueva, perfecta. A mitad de camino hacia Lucena comenzó a parpadear una lucecita y el conductor nos decía que nos íbamos a quedar allí, porque le faltaba al vehículo un líquido. Una vez allí actuamos de los últimos y para regresar la furgoneta no arrancaba. Llamamos a un taxista de allí que nos dijo que a Cádiz no iba él. En Lucena tampoco había alojamiento y gracias a la chirigota del Bizcocho nos fuimos en su autobús hasta Sevilla y desde allí cogimos taxis para Cádiz. Si no fuese por la chirigota, a lo mejor tendría yo ahora un dúplex en Lucena.

–Adelante todo lo que pueda adelantar del cuarteto de este año.

–Es también un cuarteto gaditano, con ramalazo nuestro. Nosotros siempre queremos encuadrar los cuartetos en Cádiz. Somos cuatro porque Cristian no sale este año. Y para los cuplés y tema libre estará Javi, el director de la comparsa de Iván Romero y Nono Galán, pero no interviene en la parodia. Los cuatro tenemos un personaje marcado y el cuarteto estará en nuestra línea.

–¿Qué aporta cada componente?

–Javi aporta mucha positividad y en cuestión de infraestructuras. Es verdad que sus papeles no brillan como los nuestros, pero yo esa figura la valoro muchísimo. Es como en un equipo de fútbol, donde todos son importantes. Ese papel es necesario y no es fácil de llevar a cabo, lo que pasa es que el reconocimiento es para el que marca los goles. Pero también hay que robar el balón y despejar. No, no es fácil. Carlitos Mení es mi mano derecha. A la hora de escribir, en escena, a la hora de sentarnos y pensar, de compartir agobios. Iván Romero aporta una figura entre Javi y Carlos. Es ese personaje de doble vertiente, con la parte cómica y un toque serio. Era una posición que no teníamos cubierta.

–¿En qué situación está ahora la modalidad de cuartetos?

–Creo que en los últimos años ha dado un subidón grande. Lo digo por repercusión en el público. Ahora se sigue con mucho interés la competición de cuartetos. Apartando la comparsa, creo que nos hemos igualado al resto de modalidades. Pienso que el cuarteto goza de buena salud, tanto en calidad como en repercusión en público, prensa, instituciones, contrataciones fuera del Concurso...

–¿Hasta qué punto influyen la redes sociales en el humor que se hace en el COAC?

–Desde hace muchos años tengo una máxima: lo que yo lleve al Falla debe ser mío, de cosecha propia. Que nada se parezca a un tuit o algo de Facebook. Lo llevamos a rajatabla porque creemos que es un Concurso de creatividad. A un concurso de pintura no te puedes presentar con Las Meninas. Debe ser algo propio, aunque un año estés más acertado que otro, pero que sea tuyo. Eso es algo que valoro mucho en las agrupaciones. Nuestro proceso creativo es siempre ajeno a las redes.

–¿Y la influencia de las redes sociales en el Carnaval?

–Se han ido de las manos. Como todos los grandes inventos, son monstruos mal usados en manos de ciertas personas. Es cierto que muchas veces se les da más importancia de la que tienen. Pero hay ciertas cosas a las que no hay derecho. Opinar es libre, pero debe hacerse con un criterio, con una exposición respetuosa. Otra cosa es que se creen cuentas con el afán de destrozarlo todo, haciendo una crítica destructiva y llegando al insulto. Hay mucha gente ávida de hacerse notar y de crear cuentas que sean más graciosas que lo que está ocurriendo en el escenario. Con no seguir ese tipo de cuentas y con hacerle el caso que merecen... Me merece mucho respeto la persona a la que no le gusta lo que hago, pero siempre desde la crítica constructiva.

–De la rivalidad entre los cuartetos de Morera y Gago se hablará en años venideros, como cuando se cuentan batallitas. ¿Cómo lo lleva?

–Vamos para viejos y eso se nota para bien. Tuvimos una primera etapa cordial y después se enturbió un poco la relación. Y no sé por qué, porque en realidad no ocurrió nada entre ellos y nosotros, pero nos dejamos llevar por una ¿guerra?. Pero desde hace tiempo para acá la relación es muy buena, es muy sana. Por mi parte te lo digo sinceramente y creo que por la suya es igual de sincera. Los dos llevamos nuestros cuartetos intentando hacerlo lo mejor posible. Cuando ganan ellos les felicitamos y al revés, pues igual. Y nos deseamos suerte cuando vamos a actuar. A día de hoy tenemos una rivalidad sana y somos compañeros intentando remar en una modalidad bastante compleja y en la que tenemos que darnos cariñito entre nosotros. La Asociación de Cuartetos también ha unido a los compañeros para tener un fin común.

–¿Se considera usted un revolucionario de la modalidad de cuartetos?

–A mí me gusta considerarme pocas cosas, pero sí es verdad que nuestro estilo ha marcado una tendencia y un giro. Hemos crecido con el cuarteto de Rota y ellos sí que fueron revolucionarios en su momento. Un momento más delicado que ahora, que es más común innovar en todas las modalidades. En aquellos tiempos era un riesgo bastante más elevado que el que nosotros hemos asumido. Intentamos, dentro de nuestro estilo, arriesgar cada año.

"Nuestro estilo ha marcado tendencia, pero los del cuarteto de Rota sí que fueron los revolucionarios”

–¿Han aceptado ya los puristas su cuarteto?

–Bueno, este año te diré (risas). El año pasado pareció que sí, porque fue un éxito abrumador. Parece que el cuarteto cayó de pie. No sé si este año volverán los fantasmas. Siempre decimos lo mismo: nos ceñimos a lo que marca el reglamento sobre lo que debe ser un cuarteto. Cuestión de estilos, vale. Pero este concurso no es una guerra de estilos, es una guerra de calidad. Yo me puedo reír muchísimo con Selu y ser el primer premio y al año siguiente gustarme mucho Manolo Santander y ser también el primero. Es cuestión de calidad, no de estilos. No te da un plus de calidad ser más clásico o más moderno, te lo da el repertorio que lleves y cómo lo defiendas.

–¿Cree que está bien tratada la modalidad de cuartetos en el Concurso?

–Yo no me siento maltratado. Es más, nosotros hemos defendido que queremos ser una modalidad más. No nos hemos opuesto nunca a cerrar una función ni hemos pedido privilegios diferentes a las otras modalidades. A base de hacerlo bien somos una modalidad más. Eso se nota en el entorno. Quizás quede algún rescoldo. Por ejemplo, los cuartetos no se pueden subir a cantar en los concursos de la calle. Y hay cosas del reglamento que tenemos que tratar porque el cuarteto es una modalidad un poco especial. Es complicado hacer un cuarteto ciñéndote al tiempo que piden en escena. Los parones, el público, una improvisación... eso es difícil de controlar por muy medido que lleves el repertorio desde los ensayos.

"Uno de los problemas del Concurso es que no nos ponemos de acuerdo para buscar el bien común"

–Acabamos con el COAC. ¿Qué opinión le merece su desarrollo y su organización?

–A día de hoy podemos asegurar que en el 2025 habrá COAC. Entonces, no entiendo porqué nos sentamos a organizarlo en diciembre. En caliente es cuando mejor se corrigen los errores. Hay que dejar de poner parches y decir qué modelo de COAC queremos. Y vamos a ponerle de una vez por todas cordura a todo esto. El reglamento lleva muchos años parcheado. Ahora puntúo, ahora no. Ahora se arrastran los puntos de la preselección y el año que viene lo contrario. Esa medida de no arrastrar los puntos desde la primera fase me parece muy mal. El repertorio es desde que canto el primer día hasta el último. Por qué no va a contar el repertorio de preselección, si llevo currándomelo el mismo tiempo que el del resto de las fases. Hay muchas cosas que no tienen sentido. Y como esas, 6.000. A nivel organizativo hay unos cacaos... Hace poco se desvelaba el supuesto reparto de modalidades en cuartos y semifinales. De repente los coros dicen que no quiere cerrar función... Hay un problema: que no nos ponemos de acuerdo para mirar por el bien común. Hasta que no seamos capaces de decir ‘esto me perjudica, pero es bueno para el Concurso’, será imposible tener un modelo en condiciones de un Concurso amateur pero con un entramado y un entorno de profesionalismo absoluto. Desde lo que mueve, la cobertura de la prensa, la afición, la venta de entradas... Esto es un monstruo muy grande que tenemos ahí entre manos. Y es complicado conjugar lo profesional y lo amateur.

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