José López Prat, incesante investigador de su obra

"Paco escribió como no ha escrito nadie en Carnaval"

Paco Alba, sentado entre sus 'Vendedores de mariscos', su primera chirigota. Paco Alba, sentado entre sus 'Vendedores de mariscos', su primera chirigota.

Paco Alba, sentado entre sus 'Vendedores de mariscos', su primera chirigota.

Para hablar de Paco Alba es poco menos que imposible prescindir de la fuente mejor documentada sobre el creador de la comparsa: José Lopez Prat. Concienzudo investigador del Carnaval, López Prat es, además, como él mismo confiesa, "un enamorado de la obra de Paco".

Buena parte del tiempo que dedica a hurgar en esa pequeña historia de nuestra fiesta lo ha empleado en recopilar documentos, datos y testimonios que añadir a los que ya poseía gracias a su conocimiento personal de nuestro autor.

Es el mejor conocedor de la vida y obra de Francisco María del Sagrado Corazón de Jesús Alba Medina, nacido en Conil el 22 de abril de 1918, el último de seis hermanos. Como si se tratara de una vieja leyenda de predestinaciones, la casualidad hizo que, a los seis años cuando su madre, ya viuda, se trasladó con ellos a Cádiz Paco Alba fuera a vivir al barrio de la Viña, concretamente en la calle Trinidad, número 20.

López Prat recoge en una breve biografía como este feliz anclaje en el cogollo del ambiente chirigotero vino a sumarse a la tradición musical de la familia Alba, que integraba en Conil la modesta banda municipal.

Comenta como Paco recordaba que su primera ocupación en Cádiz fue la de monaguillo de la parroquia de San Lorenzo y, a los 13 años, empezó a trabajar en una fábrica de bombones, donde pasó casi toda su juventud, en que también estudió solfeo y formó parte de la Banda de Educación y Descanso y de la Filarmónica gaditana como clarinete. Ya entonces aprovechaba las músicas que conocía para ponerles letrillas de su cosecha.

Tras finalizar la guerra organizó un conjunto musical llamado Los Fernández, con el que realizó una gira por Andalucía, que tuvo que abandonar por el fallecimiento de su hermana. Cuando iba a incorporarse de nuevo recibió la noticia de que había sido admitido en los Astilleros, donde trabajó en principio en la reparación de vagones de ferrocarril, desempeñando después la labor de listero y de técnico de organización.

Según cuenta López Prat, Paco aprovechaba los ratos libres para componer letrillas y fueron sus compañeros de trabajo los que le llevaron hasta Francisco Patrón Quisirán -aquí hay un muchacho que canta y escribe bien- para ver si le interesaba para su agrupación. Y tanto le interesó a Patrón que le encargó la letra y la música de la agrupación que dirigió ese año, 'Los vendedores de mariscos', con los que la figura, la letra y la música de Paco Alba irrumpían en el Carnaval gaditano, en el que -nadie lo sabía entonces- se quedarían para siempre. Aunque a lo mejor era algo con lo que Paco soñaba cuando, siendo un niño, salió vestido de enanito con Joaquín Garaboa, el Quini, en el coro en carroza 'Los cuentos de Calleja'. Bajo la dirección de Francisco Patrón, integraban la chirigota del 53, junto a Paco Alba, Francisco Vedeli Ayants, Rafael Rueda Vazquez, Agustín Patrón Ruiz, Emilio Fernández Vaz quez, Juan García Gutiérrez, Francisco llerrera Ortiz, Juan Gal vín Domínguez, Juan Aviala Martínez, Alfonso Montesino Solís y José Toscano Gómez.

Ya en este primer repertorio se adivinaban, según López Prat, las virtudes que llevarían a Paco Alba a convertirse en el más conocido y celebrado de los autores carnavalescos, junto a los legendarios Cañamaque y Tío de la Tiza.

El investigador destaca entre estas características que "Paco escribía como no ha escrito nadie", junto a "su forma peculiar de ensayar y afinar a las diferentes cuerdas e instrumentos".

Asimismo, subraya López Prat su "esfuerzo en documentarse sobre los tipos que representaba en sus agrupaciones, de forma que respondieran lo más fielmente a la realidad, tanto en su aspecto exterior como en las letras, todas, por otra parte, acordes con la figura de la agrupación".

Sus conocimientos y facilidad para escribir se la debía a una gran afición a la lectura, que le llevaba a recorrer los baratillos de la plaza buscando los libros que le interesaban ya que, como recuerda José López, Paco no se recataba de reconocer que "yo no tengo títulos, no tengo más que la carrera de mi vida con la que hay que dar de comer a los cinco hijos".

En cuanto a su trato humano, López Prat considera que "a muchas personas les parecía muy serio porque, efectivamente. cuando llegaba a los ensayos, se acababan las bromas y había que ponerse a trabajar. Sin embargo, después era todo lo contrario, tenía un gran sentido del humor. Creo que es algo que no habría ni que decir; basta con apreciar la ironía de sus letras, ese doble sentido que manejaba como nadie para conseguir decir las cosas, incluso atrevidas, pero con finura, sin recurrir a la vulgaridad de lo chabacano".

A pesar de su gran afición al Carnaval y su admiración por Paco Alba, José López Prat sólo salió una vez en una agrupación.

"Fue -comenta- precisamente en ese año de 1953 y canté en el concurso del Falla con un grupo mixto, de niñas y niños, llamado 'Las castañuelas', que llevaba letra de Cañamaque, lo último que escribió. Yo no había cumplido todavía los 14 años".

Fue su hermano Emilio el que durante varios años formó parte del grupo de Paco Alba, lo que permitió a José asistir a los ensayos y seguir de cerca la trayectoria de nuestro autor y "enamorarse" de su obra, para convertirse en un experto en su figura, sobre la cual ha escrito un libro editado por la Universidad de Cádiz.

Sus trabajos de investigación, a los que lleva dedicando su tiempo libre desde hace más de 30 años, no se quedan ahí y abarcan a toda la historia del Carnaval gaditano, del que posee un amplísimo fondo documental, con más de 4.300 agrupaciones registradas.

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