Carnaval de Cádiz COAC, TV y un mar de dudas

  • El Carnaval está íntimamente ligado a la televisión y cualquier cambio provoca inquietud entre quienes la protagonizan y quienes la consumen

Una cámara de Canal Sur grabando en 1998 una de las actuaciones de 'El cielo de Cádiz' Una cámara de Canal Sur grabando en 1998 una de las actuaciones de 'El cielo de Cádiz'

Una cámara de Canal Sur grabando en 1998 una de las actuaciones de 'El cielo de Cádiz' / J.B.

El mundo del Carnaval, tanto el que lo protagoniza como el que lo disfruta, se mueve estos días en un mar de dudas. La fiesta hace mucho tiempo que está íntimamente ligada a la televisión y cualquier cambio o novedad provoca inquietud en quienes la tienen como un trampolín para que sus coplas se disfruten (o se contraten) más allá de Cortadura y en quienes esperan con ansia doce meses para sentarse ante la tele y ver a sus ídolos, especialmente los aficionados foráneos de poblaciones (son tantas) a las que no llega la señal de Onda Cádiz. Por eso, la concesión de los derechos de retransmisión del Concurso de Agrupaciones a la cadena local y la posibilidad de que Canal Sur se desmarque, dolida, de una posible compra de las semifinales y la final, ha provocado sorpresa, extrañeza, alegría, malestar o incertidumbre.

De momento, y a la espera de más datos clarificadores, hay que agarrarse a las suposiciones. Porque se supone que el consejo de Onda Cádiz, donde también se supone que se ha aprobado la oferta presentada al Patronato y donde están representados todos los partidos, ha sopesado la posibilidad de que Canal Sur decidiera no comprarles las dos últimas fases y, por tanto, la dificultad, posterior, de colocar el producto a otra empresa con menos (o mejor dicho, ninguna) experiencia que una televisión que lo ha venido haciendo en los últimos 30 años, casi nada. Como también se supone que tiene muy claro, a tenor de las cuentas que este periódico publicaba ayer, que la RTVA iba a pasar por el aro de adquirirles ambas fases. E igualmente se supone que ha valorado el riesgo económico que supondría para un Ayuntamiento no muy boyante comerse con papas los más de 400.000 euros anuales que le costaría emitir el Concurso al completo.

Se supone que no ha caído en el error de pensar en que la difusión estará asegurada aunque haya que hacerla por internet, fórmula en la que se manejan bien las nuevas generaciones pero que, sin embargo, no es la manera de consumir Carnaval que tienen cientos de miles de andaluces de cierta edad.

Habrá que suponer que todo está pensado y repensado dada la magnitud de la decisión

Se supone igualmente que esto no es una jugada política ni una venganza hacia Canal Sur por el COAC 2019 y la polémica de los horarios con las agrupaciones de la cantera. Igual que se supone que los que han decidido esta operación están, en el fondo, agradecidos al trabajo de una cadena que ha hecho más por el Carnaval que muchos que se las dan de gaditanos, aunque en el comunicado municipal de la decisión de otorgar los derechos a Onda Cádiz la Junta del COAC se olvidase de dar las gracias. Y jugando a las suposiciones, los colectivos de la Junta Ejecutiva del COAC habrán pensado en las agrupaciones a las que, supuestamente, representan y en la posibilidad de que la difusión de sus coplas pudiera ser menor o que los ingresos por derechos de emisión, al nivel de los últimos años, estén asegurados aunque no esté la RTVA en el ajo.

Se supone que todas las asociaciones del COAC, y no solo algunas, como parece que ha ocurrido, han consultado con sus asociados sobre esta decisión tan trascendente para el futuro del Carnaval

Y se supone que se han interrogado si las empresas que ponen la publicidad estática en el escenario pagarán lo mismo (o nada) en el caso de que las coplas no llegasen hasta los hogares de, por ejemplo, Almería. Se supone además que todas las asociaciones, y no solo algunas, como parece que ha ocurrido, han consultado con sus asociados sobre esta decisión tan trascendente para el futuro del Carnaval. Eso suponiendo, además, que todos los colectivos tengan una representatividad tal que les avale para tomar decisiones de este calibre.

Habrá que suponer, por tanto, que todo está pensado y repensado teniendo en cuenta la magnitud de la decisión. De lo contrario, el mar de dudas puede convertirse en una tempestad.

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