Reyes Magos
La puesta de sol en Cádiz. En Ocho Leguas.
Cuando el sol se esconde en Cádiz En esta hermosa provincia el sol se convierte en una bola roja que cada tarde se hunde con lentitud en el océano. Contemplar este rito diario es un espectáculo indescriptible en esta época del año.
Carolina Oubernell Andalucía
En la costa, en los pueblos y ciudades que se asoman al Atlántico propios y extraños celebran el final del día con un regalo de la naturaleza. En Cádiz capital, en el castillo de Santa Catalina, todos los miércoles desde julio hasta agosto el sol se despide al compás del flamenco, la poesía y la danza. La cita son los días 17, 24 y 31 de julio y 7, 14 y 21 de agosto. La fortaleza fue construida tras el asalto anglo-holandés de 1596 y desde un primero momento fue modelo de muchas otras erigidas en el continente americano.
El castillo se adentra en el mar, a un lado de la populosa playa de la Caleta. El sol también y los gaditanos aguardan con música de fondo a que el astro rey se esconda. Al final todos aplauden como si esta vez lo hubiera hecho mejor que nunca y terminado el ritual pasean por la playa de La Caleta antes de volver al populoso barrio de la Viña y pedir asilo en algunas de las tabernas que lo jalonan. Los colores al sol En Chiclana un barco sale todas las tardes para ver cómo se pone el sol en torno a la silueta del islote de Sancti Petri. El barco zarpa desde el 1 de julio hasta el 15 de septiembre, y sale del puerto deportivo de Sancti Petri deteniéndose frente al islote donde la mitología cuenta que Hércules tenía su templo. Si el héroe separó el continente europeo del africano, no es de extrañar que tuviera su santuario en esta isla que se encuentra a solo una milla de la costa y a treinta y ocho del Estrecho de Gibraltar.
Y al fondo, la ciudad.La embarcación ancla próxima a la isla, y los viajeros a bordo absortos contemplan cómo el sol se desliza sobre la silueta del castillo. No es una ilusión óptica sino la magia de la naturaleza. Podría ser la humedad comenta Javier Ramírez, armador del barco, para el que sigue siendo un misterio que el sol se coloree de rojo e invite a mirarlo de frente. Ni la mejor fotografía es capaz de reproducir cómo se esparcen las ondas azules por el Atlántico y el resplandor del sol poniente se transforma en una luz roja y anaranjada, púrpura y rosácea. El fenómeno tiene el nombre de efecto Rayleigh, pero aún no hay un término que defina la emoción que produce contemplar esta luz crepuscular sobre la lámina quieta del agua. El sol cae de izquierda a derecha, con lentitud y parece que rueda, bordeando las ruinas del castillo, quieto durante un instante en el aire hasta que al fin se hunde. Las visitas marítimas se adaptan a los caprichos del sol. El barco sale todos los días de julio a las nueve de la noche. En agosto hay que embarcar a las ocho y media y en septiembre, como anochece antes, a las ocho de la tarde. A la luz de la luna llena Este rincón está enaltecido por leyendas. A él llegaron personajes de la antigüedad como Aníbal o Julio César. También cuentan que en Sancti Petri estuvo el santuario fenicio consagrado a Melkart. Los navegantes que llegaron a estas costas hace tres mil años le rendían culto y a pocos kilómetros fundaron Cádiz, la abuela de Occidente. El paseo por este parque natural marítimo dura una hora y el precio oscila entre los 12 euros para los mayores y seis euros para los niños de entre 6 y 12 años. Los mayores de 65 tienen un descuento del veinte por ciento y los niños viajan gratis hasta los 5 años.
Atardecer en el mar.Muy cerca de las playas de Zahara de los Atunes y de los Caños de Meca está Montenmedio Arte Contemporáneo (NMAC), un parque de esculturas al aire libre que empieza por la contemplación del atardecer en la obra de James Turrell. La visita se realiza, linterna en mano, con un duración de 45 minutos. El aforo es limitado y el horario varía según el día. La entrada cuesta treinta euros, excepto los sábados, que cuesta 15 euros. El 31 de julio y el 21 de agosto el centro acoge la visita Bajo la luna llena, un singular paseo al parque de esculturas lleno de magia. La obra de James Turrell está bajo el nivel de la tierra y se accede por un túnel. Dentro sorprende una estupa de piedra con una apertura circular por la que se ve el cielo. La obra adquiere mayor significado en la puesta de sol porque se puede percibir el espectro de colores del cielo y la sensación de que se encuentra al alcance de nuestra mano. Montenmedio Arte Contemporáneo acoge un parque de esculturas donde artistas internacionales de prestigio como Marina Abramovic, Sol Lewitt, Olafur Eliasson o Maurizio Cattelan han realizado proyectos específicos. La colección está compuesta por unas 30 obras que conviven con pinos piñoneros, acebuches y sabinas.
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