Lo del sábado en la fachada de San Telmo fue un espectáculo cateto, una boda de clase media aspiracional donde solo faltó algún chaqué , que es como piensan que consiste en vestir elegante. Desde la bajada de las escaleras de Juanma Moreno de la mano de su mujer, ya todo presagiaba lo que ocurrió después. Faltó el juramento sobre una biblia sostenida por la esposa del ungido presidente. Todos aquellos a los que les gusta un sarao y aquellos que aspiran a retener u obtener un cargo se sentaron bajo el inclemente sol de julio para luego ir a la croquetada a resguardo de las cámaras, consistente en un mollete con aceite, qué age andalucista de los fontaneros de San Telmo, un desayuno de venta de carretera, faltaba el café con leche en un vaso ardiendo , el suelo con serrín, el griterío de la parroquia sobre la ola de calor y el remedio del taxista de turno “abanico, cobijo y botijo”. Arenas y Susana han envejecido mal, mucho pero que los de “Cuéntame”, los dos se han puesto fondones aunque retienen la rapidez para los besos y abrazos, ella con el “cari” , “canija” y “cielo”, él quedando para tomar café con todos y cada uno y el “te sigo por la prensa” como siempre ha tenido por costumbre. Esos 600 invitados ajenos a los pesares de los andaluces, ninguno sabe lo que cuesta un litro de leche ni un kilo de arroz, todos tienen eso que los ingleses llaman “bag carrier”, los llevadores de maletas que se encargan de que al señorito no le falte de ná. Esa boda cateta de gente que vive en otra galaxia, que no tiene sobre sí el problema de que en el centro de salud le dan cita para dentro de 15 días porque todos tienen seguros médicos privados, que no van a las urgencias de los hospitales porque llaman al gerente de turno para buscarse el cuelo, ninguno tiene que pasar la noche en el infernal potro de tortura que son los sillones para acompañantes de los hospitales andaluces bajo un tórrido calor y el ruido del vecino de cama. Ni uno de esos 600 tiene el problema de que la vida sube un 10% y a ellos no les suben , ni uno tiene un contrato de media jornada con trabajaos diarios de 12 horas como la mayoría de los camareros de Andalucía, ninguno recoge remolacha, fresa o pimientos, ninguno tiene la incertidumbre de si sus hijos tendrán trabajo, de si el salario llegará a final de mes. Todos viven en la burbuja de la política o los despachos de influencias, unos como Arenas y Susana, esponjando de acomodar las posaderas en los escaños del Senado a razón de 5.000 euros netos al mes. Juanma pide 1.200 millones al Gobierno aunque luego anuncia que va a bajar impuestos por 620, no hay dinero para contratar médicos pero sí para los 700 millones en el concierto con las clínicas de Pascual.
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