Reconocer un error es algo que cuesta poco y alivia mucho. Lo digo por experiencia, que me equivoco a menudo. Todos aquellos que se opusieron de manera furibunda al traslado al carnaval a mayo y junio cometieron un error, el Equipo de Gobierno tenía razón. Si ha sido suerte, prudencia o acierto de Adelante Cádiz es otro asunto, el alcalde y la concejala acertaron de pleno. En febrero no podía haber concurso porque diciembre y enero fueron meses nefastos por la pandemia, nadie hubiera podido ensayar. Incluso los que con tanto ardor criticaron al alcalde como Los Carapapa y Martínez Ares terminaron por concursar en mayo. El COAC, como dicen los cursis, se ha desarrollado sin más incidentes que la ineptitud del jurado, con sus ganas de protagonismo fruto de quien los eligió. Como cada año, siempre hay gente que está en desacuerdo con el fallo, eso no es novedad, ni siquiera meter a alguien en la final por razones políticas para que la de bildu y sus mariachis pudieran volverse a cagar en el patriarcado, heteropatriarcado o donde sea. Al fin y al cabo el jurado dejó fuera a Los Cubatas en su día, una de las mejores chirigotas de la historia. Yo he visto a integrantes de agrupaciones ir a pegarle al Rubio del Aceite, tengo en la memoria a Manolo Gómez de la Torre el año que presidió el jurado de pie en el palco mientras se leía el fallo mientras aguantaba los gritos y las críticas, que por aquel entonces al jurado no le daba miedo la reacción del público. El concurso se ha desarrollado sin incidentes, lo que es una buena noticia. Convendría que todos los partidos que votaron contra el traslado del día festivo reconociesen públicamente su error, los que dijeron que el cambio de fechas era volver a las Fiestas Típicas deberían hacer un ejercicio de humildad, que es cosa sana, por mucho que los más viejos recordasen aquello de “fiestas típicas gaditanas, eso a mí no me dice ná, nosotros lo que queremos es carnaval, carnaval, carnaval” de la comparsa Carnaval 76.
Por su parte el propio Equipo de Gobierno tiene que reconocer que el carnaval de la calle en junio ha sido un fracaso estrepitoso. Los coros cantan para los adoquines, las barras de los bares vacías, por no haber no había ni meados por las calles. Los que vivimos en el centro hemos podido hacer vida normal. El Equipo de Gobierno ha organizado mal esta parte. Por último está LLORECA, que en su afán lastimero no sabe ni hacer cuentas: igual si suma los beneficios de febrero y los de junio les sale los de un año normal, al fin y al cabo ha habido dos carnavales motivo por el cual la cuenta hay que hacerla con la suma de las dos fechas. LLORECA no saben de aritmética, piensan que 12 horas es media jornada.
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