concert music festival en chiclana

Volver a empezar

  • En su única cita este año, la chiclanera María Parrado se rodeó de los suyos para arrancar una nueva etapa artística en el Concert Music Festival

La cantante chiclanera María Parrado en Sancti Petri.

La cantante chiclanera María Parrado en Sancti Petri. / Sonia Ramos (Chiclana)

Si José Luis Garci cató Hollywood haciéndolo, ¿por qué no puede ella seguir alimentando el sueño, de nuevo tomar impulso y desplegar alas ante un prometedor horizonte? Nunca es tarde para volver a empezar y veinte años no son nada, sobre todo cuando solo han pasado veinte desde que abrió los ojos al mundo. Volver a empezar, poner puntos y aparte para arrancar capítulos ignotos desde otra mirada, más curtida, madura, motivadora.

"Ya sé quién es, es rapera", afirmaba convencido un niño fuera del recinto del poblado chiclanero. "No, canta reguetón", le contestaba otro mientras trataban de adivinar quién protagonizaría la velada del sábado en Sancti Petri y recorrían con la mirada la fila de asistentes que entraban a acompañar a María Parrado en su único concierto de 2021, en Chiclana -su tierra- y sobre el escenario del Concert Music Festival.

Erróneos en sus divertidas pesquisas, los pequeños seguramente contaban la edad que tenía ella cuando se dio a conocer para la música. Se les perdona la hilarante imprecisión porque desde entonces muchas cosas le han pasado a la joven artista como para hacerse un perfil certero de su éxito. La historia está aún por escribir en canciones, esas que ya ocurrieron y las que están por llegar en una trayectoria labrada con pasos ilusionantes. ¿Quién fue y es María Parrado? ¿Hacia donde se dirige esa nueva María a la que hizo los honores de presentar ante el calor de su tierra?

De momento poco sabemos de su futuro sonoro aunque alguna píldora dejó caer en Chiclana en forma de canción. Pero eso llegaría más adelante. Para los posibles despistados, pequeños y grandes -un público muy variado en edad se dio cita en el concierto-, Parrado reservó como comienzo del espectáculo unos visuales en los que en pocos minutos se rememoraba el sueño cumplido: videos domésticos de su infancia dándole ya al micro con la ternura de los ojos infantiles, su paso por Menuda Noche y La Voz Kids, sus primeras veces en un estudio de grabación... Tanto concentrado en tan poco para dejar entrever el origen de la historia. Y Sancti Petri, el punto de llegada y partida de lo que le espera. "Es un trabajo muy duro pero también se disfruta", afirmaba ya de muy renacuaja la chiclanera desde la pantalla, hoy convertida en mujer de talento innegable. Mientras, su banda se preparaba para arrancar el concierto. Parece ser que, hoy sí, Parrado ha logrado conseguir ese difícil equilibrio entre sacrificio y gloria que preludia esta nueva etapa llena de sensaciones por experimentar. 

Saltó al escenario para regalar las composiciones que la han acompañado durante su primera etapa musical. Temas donde el amor y el desamor se alternaban en su preciosa y límpida voz, aunque por momentos la instrumentación le robara protagonismo por desequilibro de volúmenes. Una garganta que sutilmente remataba ciertos finales en giros entre aflamencados y negroides, con potencia pero sin acrobacias exageradas de concurso musical, pese a su pasado televisivo.

Precisamente se hizo acompañar de otro talento de la tierra salido de la pequeña pantalla, Julia Medina, "una chica con una voz angelical que tiene entre manos un proyecto maravilloso y a la que quiero muchísimo -presentaba la chiclanera a la isleña-", para regalar una versión de 90 minutos, de India Martínez, donde sus voces empastaron emocionadas en varios fragmentos; se echaron de menos, sin embargo, más versos al alimón en una interpretación que fue uno de los momentos de la noche. "Es como mi hermana pequeña y vais a ser testigos de algo superbonito cuando pase", le devolvía los cumplidos Medina al hablar del próximo trabajo de Parrado, previsto para octubre en el sello Concert Tour.

La chiclanera presentó varios temas de su próximo álbum, previsto para octubre

De ese proyecto, entonces sí, la chiclanera descubrió un tema muy especial como primer sencillo. "Todos los finales son un nuevo comienzo. Para mí todo comenzó en el 71", ya que así se titula una bella composición a su padre ausente que sonó, más que nada, como un canto repleto de esperanza a pesar de ese "no hay futuro sin ti" de sus estrofas. Sí que lo hay para Parrado, seguro.

Fue otra versión la que siguió retando la sensibilidad de la audiencia. Lucía de Serrat, un tema que no estaba en su selección de preferidos para cantar en La Voz Kids pero que se ha tornado talismán de su carrera. Una certera casualidad que la llevó, otra vez, al recuerdo de la figura paterna con el único acompañamiento del piano: "Él incluyó esta canción en la lista sin decírmelo, fue un miniengaño y desde entonces no puedo bajarme del escenario sin hacerla, se ha convertido en parte de mí. Se la dedico a mi ángel de la guarda", hablaba emocionada desde el recuerdo.

Confesaba la chiclanera "ser un flan andante" ante esa cita tan importante y exclusiva con su tierra antes de volver al estudio de grabación. Eso no impidió que defendiera convincente un repertorio compuesto por Si me dejas, Todo a cambio de nada, Frío, Abril, Quién -versión del tema de Pablo Alborán-, Corazón inquieto, Tarde, Debería -de Pablo López-, Un milagro, Se me da bien, Pequeñitos, Me quedo aquí -a piano y voz-, Quien cambia soy yo, Yo, mi, me, conmigo -otro adelanto del nuevo álbum- y una emocionante Vuelvo a verte. "Esta canción es como si entrara en una nave del tiempo. Qué bonito es recordar de donde es uno, cantar en mi tierra....". Casi no la terminó de la emoción. "Siempre me pasa -admitía-, hoy no la acabo tampoco".

Para volver a empezar ha de conocerse la raíz, enramar fijamente el equipaje con lo malo y lo bueno y dejar crecer sus ramas hacia nuevos cielos. En este otro despertar de María Parrado como artista hay canciones, talento e ilusión. El futuro está por hacerse. El presente existe para volver a desayunárselo cada día. Lo asume con cabeza y lo practica libremente desde el alma, como una religión sin dogmas: "Arriba o abajo del escenario, la música siempre va a estar ahí", se despidió de su Chiclana dejando un muy buen sabor de boca y grandes expectativas.

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