Largando que es gerundio

El Carnaval en la calle

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HOY, y algunos martes más, les contaré algunas cosillas del carnaval en la calle. Siempre desde la perspectiva de un romancero que también ha vivido la experiencia de salir en ilegales. En primer lugar habría que clarificar eso de carnaval en la calle. Porque se tiende a confundir el carnaval oficial en la calle -carruseles, pestiñadas-ostionadas-erizadas, tablaos, concursos peñísticos con asistencia de ninfas y sus cuidadoras, cabalgata...- con el carnaval de las ilegales. Nada que objetar a este carnaval oficial. Todo tiene su público. Pero cuando dicen que el carnaval en la calle funciona de maravilla me imagino que se referirán al oficial. El de las ilegales es otro cantar. Mientras que el primero cuenta con todas las subvenciones y ayudas habidas y por haber, el de las ilegales funciona solo. Bueno, lo de funciona es un decir. Por cierto, que me encanta el nombre de ilegal, tanto que aún siendo el romancero una modalidad legal, tiendo a identificarme más con lo ilegal. Por lo transgresor, sinvergüenza, desenfadado, irreverente, revulsivo, golfo…

Así que, mientras que el carnaval oficial cuenta con toda la energía del Patronato de Fiestas, del otro ni se acuerdan. Con la excusa de que por su naturaleza es inorganizable, está abandonado. Por supuesto que no necesita ni orden ni organizacion, pero sí PROTECCIÓN. De la misma manera que el Seprona no le monta un nido al águila imperial, pero sí impide que montes una tienda de campaña cerca de él. Algo hemos avanzado con lo de la música en las barras improvisadas, pero queda mucho por recorrer. Por ejemplo:

Proporcionar gratuitamente a los residentes de las zonas donde habitualmente cantan las ilegales plaza en algún aparcamiento pÚblico cercano.

Vallas al comienzo de estas calles, con carteles informativos.

Más servicios públicos y mejor situados.

Vendedores en tartanas: la ubicación de éstos fuera de la zona. Me dirán que no hay dinero para eso. Y será verdad, no lo pongo en duda. Pero lo hay para otras muchas cosas. Vamos a repartir un poco. Supongo que si el dinero viene de lo oficial, éstos tienen más posibilidades de mangar. Mangar en su acepción gaditana, claro. Así que vamos a mangar todos. Cierto cuando se habla del mérito grande de las ilegales, de haber subsistido durante años sin la debida protección oficial. Creciendo a pesar del botellón, de los indios de la altiplanicie andina y de Tere vendiendo bocadillos como le da la gana, nunca mejor dicho.

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