El resultado del Cádiz-Elche Todo bien menos el gol (0-0)

  • El líder no encuentra premio a sus insistencia ante un rival que se defiende con orden

Salvi avanza con el balón perseguido por Juan Cruz. Salvi avanza con el balón perseguido por Juan Cruz.

Salvi avanza con el balón perseguido por Juan Cruz. / Jesús Marín

El Cádiz CF hizo todo lo que buenamente pudo pero se estrelló contra la eficaz muralla del Elche en un partido que acabó como empezó, sin goles.

El equipo amarillo sólo pudo sumar un punto en casa pero eleva a ocho la distancia sobre el tercer clasificado. Algo es algo después de que se le escapara la victoria en casa. Hizo todo lo que debía para ganar excepto el acto más relevante, que es el gol, el gran ausente en el último encuentro de la 19ª jornada. Pese a todo, el líder dejó buenas sensaciones, llega a los 40 puntos y da un pequeño paso más.

Arrancaron muy enchufados los de casa, con plena iniciativa con y sin balón ante un rival ordenado que apenas podía salir de su parcela. Todos los jugadores de ataque entraban en acción. Alberto Perea, por aquí, Salvi por allí, Choco Lozano con irrupciones peligrosas, Álex Fernández por todas partes…

El control era absoluto con el aderezo de una presión alta que impedía el avance de los visitantes. Sólo faltaba mirar a puerta. Álex lanzó fuera un libre directo en el primer intento serio (minuto 12).

El paso del tiempo sin que nade sucediese favoreció los intereses de los alicantinos, que empezaron a asomarse de verdad en el área contraria. En el 18, Josán regateó a Fali y con todo a su favor desde la frontal tiró desviado. Un pequeño susto a modo de aviso que no alteró el guión.

El Cádiz siguió a lo suyo, con un dominio apabullante que no conseguía traducir en llegadas con un mínimo de claridad mientras el árbitro perdonaba la expulsión a Manuel Sánchez, que se había hecho acreedor a la segunda cartulina (minuto 23) tras una entrada sobre Lozano. Con qué facilidad vio la roja Rhyner una semana atrás mientras el central del Elche era indultado por Trujillo Suárez. Cosas que pasan. El colegiado no anduvo muy fino con sus decisiones.

El único lunar de los amarillos era la ausencia de remate. Y eso que Álex, al filo de la media hora, recibió un magistral servicio en profundidad de Fali (el único contragolpe que pudieron montar los locales), se internó en el área con el cuero en una posición ventajosa hasta que lo perdió en el último toque cuando Lozano esperaba para el remate.

El partido derivó en un quiero y no puedo de los anfitriones, que chocaron una y otra vez contra el muro ilicitano. Los foráneos se sintieron cómodos en la retaguardia y además fueron los que más cerca tuvieron el gol. En el 37, una indecisión de Espino la aprovechó Josán para escaparse de uruguayo y soltar un derechazo que se escapó por poco.

Por más que los de Álvaro Cervera tuviesen el balón, el que disponía de oportunidades era el conjunto de Pacheta. En el 43, Nino se plantó delante de Cifuentes aunque sin ángulo suficiente para poner la pelota entre los palos.

Los locales se iban a marchar al descanso sin un disparo que llevarse a la boca hasta que Alberto Perea, justo en el 45, se inventó un latigazo con la derecha que llevó el balón hasta el larguero después de rebotar en Ramón Folch.

El misil del albaceteño se convirtió en el único ¡uy! que brotó de la grada en una primera parte intensa, con muchas faltas y la enésima demostración de que la posesión no es sinónimo de gol.

El dominio de los gaditanos se tornó infructuoso frente a un contrincante disciplinado que además metió miedo. La equis hacía justicia en el ecuador.

Poco cambió el decorado en la reanudación, con el líder volcado en busca del gol ante un adversario que no dio respiro. En el 52, un zurdazo de Espino que rebotó en un zaguero obligo a Edgar Badía a estirarse al máximo para atrapar el esférico.

Continuó el equipo de casa con una presión arriba que no terminaba de dar rédito. Cada vez costaba más robar el balón pero el empuje fue constante, con protagonismo de Álex y Perea. Un centro del madrileño se paseó por el área pequeña sin aliado (en el 58) y poco después el manchego fabricó una jugada de mérito pero falló en la definición.

Pero que el que falló de verdad fue el visitante Andoni López, quien nada más sustituir a Josán desperdició la ocasión de su vida solo delante de Cifuentes (en el 66). Remató fuera cuando lo fácil era meter el cuero en la portería.

El Elche perdonó el 0-1. Dejó con vida a un Cádiz que insistió sin apenas margen. Cervera apostó por Javi Navarro y Caye Quintana en la recta definitiva hasta la meta. El extremo ocupó la banda derecha en lugar de Salvi y el delantero se unió a Lozano para que Álex se retrasara hasta la media para ocupar el hueco de Edu Ramos. Sin duda una apuesta ofensiva.

El duelo caminó sin remedio hacia el empate sin goles que Lozano estuvo a un paso de deshacer con testarazo en el 83 que no sorprendió a Edgar Badía, bien colocado para quedarse con el balón.

Los anfitriones lo intentaron hasta el último instante ante unos visitantes que se conformaron con las tablas. Los últimos minutos fueron de acoso pero no derribo. El Elche, muy bien plantado, resistió hasta final y Perea, ya en prolongación, lanzó fuera un cañonazo con todo a su favor.

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