Cádiz CF

El Cádiz CF pierde con el Sevilla (1-0), pero deja una mejor versión

  • Los amarillos se reponen de la mala imagen del Carranza y plantan cara en muchos momentos a su rival a pesar de no conquistar el Trofeo Antonio Puerta

Mabil aparta al sevillista Rekik para ganar un balón.

Mabil aparta al sevillista Rekik para ganar un balón. / CÁDIZ CF

Otro Cádiz CF el que se ha visto en el Ramón Sánchez-Pizjuán, con motivo del XI Trofeo Antonio Puerta, a pesar de la derrota mínima (1-0) contra un Sevilla que no pudo en el primer periodo y que sacó tajada de una segunda mitad a la que llegó más fresco. No queda el pesar de lo del Trofeo Carranza, pero la realidad es evidente en cuanto a la necesidad de elevar el nivel en forma de refuerzos. En tan claro que faltan jugadores como que sobran otros.

Sergio González, con la cita del Trofeo Carranza aún coleando a todos los niveles, sacó un equipo B casi al completo, salvo Conan Ledesma, Víctor Chust y Luis Hernández. Presencia de canteranos como Momo Mbaye y Etta Eyong, y titularidad de tres jugadores que huelen a descartes: Martín Calderón, Pombo y Álvaro Giménez.

Defensa de tres con dos carrileros -al igual que ante el Atlético de Madrid-, y dos aspectos diferenciales de una cita a otra: El Sevilla de la primera mitad no fue el conjunto colchonero y la aportación cadista estuvo por encima a pesar de ser, en teoría, un once más débil. Pero esto es fútbol y la grandeza de este deporte recoge en infinidad de ocasiones que uno más uno no siempre suman dos.

Etta Eyong trató de hacerse fuerte en la zona ancha, con un físico que le acompaña, y Pombo ejercía la presión alta como pocas veces se le ha visto. A pesar de eso en el 2’, En-Nesyri estuvo a punto de revivir lo sucedido en el Trofeo Carranza porque se coló por la izquierda y le falló el tiro, levemente cruzado.

No estaban los amarillos por la labor de ser otro juguete roto y asomaron por el área de Bono. Si no era de cerca, se comprometía desde lejos al portero como hizo Arzamendia con un chut seco que se escapó por el poste izquierdo y con una pinta muy cercana al gol. Sin pegada pero con llegada, al paraguayo le tomó el testigo Perea en un tiro al lateral de la red. Eran los minutos de más frescura para llegar y aprovechar los espacios de un Sevilla lejos de sus mejores prestaciones. El arreón amarillo siguió con Pombo, genial en el control y el regate pero demasiado inocente en la ejecución.

Con leves pitos por parte de la grada, la mejor oportunidad para un Cádiz CF que seguía sorprendiendo la firmaron Perea y Pombo, y le cayó a Álvaro Giménez. Era el 42’ y el atacante lanzó al lateral de la red. Era la previa al camino a los vestuarios en el descanso con la parroquia local no muy contenta. Y es que cadistas y sevillistas comparten una pretemporada de dudas y malestar casi a la par.

Mejor el Sevilla en el segundo periodo dirigido por un Rakitic que se topó con el larguero en dos ocasiones. La primera, en un tiro lejano que antes de tocar en el travesaño rozó el argentino; la siguiente más cerca y esta vez con suerte para el cancerbero al darle en la espalda el balón y salir de fondo tras tocar el larguero.

Sergio González empezaba a efectuar variaciones de nombres y posiciones, lo que dificultaba conceptos tácticos a pesar de que era necesario por el reparto de minutos. Apretaban los de Lopetegui y cayó el gol. Oliver la pone desde la derecha y Delaney, sin oposición, fusila a Ledesma.

El encuentro se empezó a romper con cambios y ataques alocados de un lado a otro con la evidencia de la mayor calidad local a pesar de los problemas en la pegada como se vio en varios ataques. Especialmente en un balón picado por Munir que sacó Pacha Espino sobre la línea.

Agonizaba el amistoso con el Sevilla llegando y el Cádiz CF apostando por los centros de Zaldua que enganchaba Choco Lozano con poca puntería. Por entonces en el once amarillo abundaban los canteranos y ese atrevimiento que se permite a esta altura.

La derrota por la mínima era inamovible pero con una sensación más favorable que la del Trofeo Carranza, si bien esa lectura no debe restar un ápice a la velocidad que precisa el mercado cadista para fichar y hacerlo bien. La Real Sociedad espera el día 14, cuando los aciertos y los errores hacen ganar y perder puntos.

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