Los vecinos de las Casitas Bajas reciben las llaves de sus viviendas

Tras años de espera, el pasado lunes escrituraron los nuevos pisos Cuando tengan luz y agua empezarán a mudarse

El edificio que se alza en el solar que ocupaban las Casitas Bajas y que en breve será ocupado por sus inquilinos.
El edificio que se alza en el solar que ocupaban las Casitas Bajas y que en breve será ocupado por sus inquilinos.
Pedro M. Espinosa Cádiz

05 de enero 2013 - 01:00

El pasado lunes se escrituraron 36 de los pisos resultantes de la promoción de las Casitas Bajas. Los propietarios recibieron sus llaves tras firmar las escrituras ante el notario Castro Reina y ahora están a la espera de realizar los pertinentes contratos de agua y luz para poder iniciar las mudanzas y habitar unas viviendas que llevan esperando casi una década.

La historia de las Casitas Bajas, construidas en su día para alojar a las personas que perdieron sus casas por la explosión de agosto del 47, se remonta muchos años atrás, cuando formaban parte de una unidad de ejecución del antiguo Plan General de Ordenación Urbana. En total eran 50 casas, pero seis quedaron fuera de la operación y 44 se permutaron por el derecho a una nueva vivienda cuando se construyera el edificio que acaba de ser entregado. Las seis restante fueron expropiadas y a cinco de los propietarios se les otorgó una nueva vivienda de realojo, mientras que la restante, al haber fallecido la dueña y no tener herederos, se la quedó el municipio.

Fue en ese momento cuando los vecinos acordaron crear una comisión de trabajo y se inició una búsqueda para encontrar la empresa que mejores garantías les daba a la hora de construir sus nuevas casas. Entre todas ellas la que destacó fue Imobisa (Inmobiliaria Isleña). Comprobaron que tenía un colchón registral importante y les ofrecía garantías. La empresa les ofrecía unos 7.440 metros cuadrados de volúmen, 1.400 metros cuadrados en planta. "El 50% para ellos y el 50% para realojo de los vecinos que permutamos nuestras viviendas en su momento", recordaba ayer uno de los afectados por esta operación. Con el dinero resultante se pretendía financiar la urbanización. No obstante, una de las condiciones que la empresa puso es que sus viviendas serían de renta libre mientras que el resto de viviendas serían VPO. "Como no había intención de especular con las viviendas lo vimos bien", comentaba ayer este vecino.

La operación parecía ir bien pero irrumpió otra inmobiliaria, SyC95, propiedad de José Luis Costa, que negoció con unos cuantos propietarios por su parte y alcanzó acuerdos privados, amén del global al que ya se había llegado con la inmobiliaria isleña. "Ofrecieron unas mejoras que posteriormente no han existido", dicen algunos vecinos. "Yo -asegura en la conversación uno de ellos- advertí que el patrimonio registral de esta empresa era de 3.000 euros y que era un riesgo, pero no hubo manera de convencerlos".

Todo esto llevó a un proceso judicial que retrasó la promoción. El juez optó finalmente por una decisión salomónica: que las dos empresas formaran una UTE para realizar la promoción. En el nuevo PGOU había previsto también la construcción de una gran torre de unas 30 plantas, pero finalmente ese proyecto se ha abandonado y el tope será de 20 plantas. Además, teniendo en cuenta el estado por el que pasa ahora mismo el mercado inmobiliario el proyecto está en serio peligro.

Los promotores acordaron con los vecinos de las antiguas Casitas Bajas que les entregarían 24.000 euros para cubrir el realojo de los tres años que estaba previsto que duraran los trabajos y posteriormente darían 600 euros al mes para que pudieran pagarse un alquiler. Sin embargo, los impagos se sucedieron y muchas familias han pasado serios apuros para poder mantener un techo bajo el que dormir, viéndose amenazadas por el fantasma del desahucio antes de poder llevarse la gran alegría de recibir las llaves de sus casas, algo que se produjo el pasado lunes, como ya hemos comentado.

La promotora también se había comprometido a entregar 4.800 euros a los vecinos por diferentes conceptos compensatorios, así como 2.000 euros para hacer frente a las mudanzas. Algunos vecinos han preferido ceder sus derechos de los nuevos pisos por 180.000 euros.

Otra sorpresa desagradable se la ha llevado los vecinos cuando han ido a darse de alta en el servicio de luz y agua y se les ha informado que no pueden porque la promotora aún no ha abonado el dinero que debe por la acometida de agua.

Los vecinos también lamentan que en el lugar donde debía ir un parque se encuentren de momento, y parece que va para largo, una explanada que posiblemente sea utilizada en un futuro como zona de acopio de material para la futura torre, si es que empieza a construirse alguna vez.

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