Los hoteles de Cádiz capital saben que no abrirán durante las primeras fases de la desescalada por el coronavirus "¿Qué más quisiéramos nosotros que poder abrir nuestros hoteles?"

  • Los establecimientos hoteleros de la capital tienen claro que hasta que no se despejen muchas de las incertidumbres y no se establezca un protocolo de actuación, "no abriremos"

Una señora pasa por la puerta del Hotel Las Cortes. Una señora pasa por la puerta del Hotel Las Cortes.

Una señora pasa por la puerta del Hotel Las Cortes. / Julio González

Todos a una como en Fuenteovejuna. Los hoteles de la capital saben que no tiene ningún sentido abrir sus puertas este lunes mientras que no se permita la movilidad entre las provincias o mientras que las fronteras internacionales no vuelvan a ser lo que eran.

"Imposible, imposible, imposible, porque no tenemos clientes. ¿Cómo vamos a abrir si no tenemos ni un solo cliente?". Era Pepa Díaz, la dueña del Hotel Las Cortes, uno de los establecimientos con más encanto de Cádiz. Pero con su propietaria pasa algo similar. Tiene también un encanto que la hace muy cercana y desde el minuto uno empieza a darte tratamiento de "cariño".

Pepa, presidenta también de la Asociación de Empresas Turísticas de Cádiz, afirma que ya está recibiendo llamadas de personas interesándose por reservas para julio "y las estamos registrando. Son poquitas, pero si ese volumen de clientes me da para sostener el personal, encantada de abrir de nuevo mis puertas".

Junto a Pepa Díaz, trabajan en este hotel ubicado en la calle San Francisco, 25 personas sin contar con tres bajas de larga duración. Ahora mismo han tenido que aplicar un ERTE "con todo el dolor de mi corazón. Me senté con ellos con la verdad por delante y me entendieron". Ella sabe que la realidad es la que hay. "¿Qué más quisiéramos nosotros? Si tuviéramos ocupación, nosotros abriríamos ya mismo".

Se da la circunstancia de que el de Las Cortes ha sido uno de los hoteles seleccionados por el Gobierno central por si hacía falta el alojamiento de algún sanitario a lo largo de la crisis sanitaria, pero realmente y, por fortuna, no ha hecho falta.

Pepa Díaz recuerda con cariño a los últimos clientes que tuvo antes de decretarse el confinamiento. Fueron uno señores alemanes, concretamente dos parejas, a los que estuvieron atendiendo hasta el último momento. Pepa Díaz dejó un retén en el hotel sólo para ellos: una cocinera, una camarera y un recepcionista. "No se puede usted imaginar cómo hablan de nosotros por las redes sociales y lo contentos que se marcharon". Los empleados del hotel, entre los que se encuentra la hija de Pepa, Natalia, les orientaron sobre como llegar a Málaga, dónde dormir allí, todos los trámites para conseguir un vuelo, "vamos, todo lo que siempre he creído que había que hacer por un cliente cuando uno quiere conseguir que vuelva en otra ocasión".

Sobre la que se avecina, Pepa confiesa que la pandemia les va a obligar a reinventarse. "Y que sepáis que os vamos a sorprender con lo que estamos preparando. Ahí estamos dándole vueltas y le aseguro que va a ser un auténtico puntazo, lo mismo que pasó en su día cuando abrimos el Mirador de Las Cortes". Pero ahora todos son planes porque para todo eso hace falta capital y mantener un hotel de estas características cuesta mucho dinero. Se trata de una especie de palacio de unos 200 años de antigüedad que le obliga a estar siempre echándole dinero encima.

Pepa Díaz fue en su día dueña de cuatro hoteles, de dos geriátricos, pero llegó el momento en el que decidió volcarse con este espectacular proyecto de hotel con encanto en pleno centro de Cádiz.Pero ahora ni se le pasa por la cabeza abrir en mayo o junio.

Ni se me pasa abrir ni mayo ni en junio y el único habitante del hotel es el señor de mantenimiento que se ocupa de los "arreglillos y de su correcto mantenimiento".

Pepa es muy conocida y querida en el sector, y confiesa que diariamente tiene conversaciones con propietarios y directores de los hoteles de la capital. Algunos, como el Patagonia de la calle Cobos, le preguntan a ella porque ellos tampoco tienen fecha de reapertura.

"Estamos deseando abrir. Las medidas están tomadas y planificadas. Estamos preparados, pero nos falta lo principal, los clientes", afirma Pepa Díaz.

En cuanto a su opinión sobre la organización de la desescalada por parte de las distintas administraciones se moja igualmente sin problemas y dice que se está haciendo de manera "incoherente". Ella cree que debería ser la ministra de Turismo la que tomara las riendas de esta situación que atañe a este sector, "pero no nos hacen caso. Ella es la que tiene que estar a pie de obra, pero esa señora parece que está escondida". Considera que la responsable de Turismo se tiene que sentar a dialogar con la patronal y "entre todos seguro que nos sale una paella grande y maravillosa que es lo que nos hace falta ahora, pero no hay manera. Es un Gobierno inepto que lo que ha hecho es crear una comisión repleta de ineptos. Sus discursos dan fatiga".

Hotel Playa Victoria de Cádiz. Hotel Playa Victoria de Cádiz.

Hotel Playa Victoria de Cádiz.

Mari Carmen Villegas no es menos encantadora, pero su hotel, bueno, el hotel que ella dirige, tiene ya 26 años y se ha convertido en un punto de encuentro, casi en una especie de monumento que ha sido capaz de robarle el nombre a la plaza en la que se levanta. Casi nadie habla de Ingeniero La Cierva. Casi todo el mundo habla del Hotel Playa.

Villegas lleva allí 25 de esos 26 años. Allí empezó como secretaria de Dirección, "pero la verdad es que a mi empresa le gusta apostar mucho por el personal de la casa y optaron por confiar en mí para el puesto de directora".

Y ahora, 25 años después de llegar a este cuatro estrellas, le ha tocado vivir esta papeleta provocada por el bichito del coronavirus que no les va a dejar abrir el lunes, 11 de mayo, como propone el Gobierno en esta desescalada. "Nosotros estamos esperando a que se aprueben los protocolos de actuación porque sin protocolos no podemos abrir". Estas indicaciones las están trabajando el Instituto Tecnológico Hotelero (ITH) y el Instituto de Calidad Turística Española. Y luego toca presentárselo al Gobierno para que se les apruebe.

En ese protocolo se dictan las medidas que hay que tomar tanto con los clientes como con los empleados. Mari Carmen Villegas pone unos ejemplos: "que a la entrada del establecimiento haya que poner una alfombrilla para desinfectar los zapatos antes de entrar, o que en los mostradores de recepción haya que instalar tantas pantallas protectoras como ordenadores de atención al cliente...". Son una serie de protocolos que ya esperan como agua de mayo para saber qué tendrá que hacer con su hotel y, entonces, será el momento para poner fecha a la reapertura.

La directora del Hotel Playa, de la cadena Palafox, opina que "abrir sin que haya intercambio entre las provincias, no sé, no lo veo". Lo tiene claro. Si le dicen que tiene que abrir, ella abre, pero resulta que el cliente no puede hacer uso de ningún espacio del hotel, solamente de su habitación, "yo dudo que un cliente quiera venir así a un hotel".

La ocupación del Hotel Playa de Cádiz en mayo de 2019 fue del 85% y en junio del 80%

Este emblemático hotel cuenta, por ejemplo con una espectacular pérgola con unas vistas impresionantes a la playa, o una piscina, una terraza en el restaurante, "pero si esos espacios, al ser comunes, no los va a poder disfrutar el cliente y va a tener que desayunar en la habitación...".

A pesar de todo, las habitaciones de este establecimiento cuentan con unas terrazas grandes con espacio suficiente para pegarse un buen desayuno, pero el cliente no viene a quedarse dentro del hotel.Y si encima sale a la calle y se encuentra con bares y restaurantes con un aforo muy limitado que les obliga a hacer colas allá por donde vayan, es lógico que los clientes se echen para atrás.

En cuanto al personal, el Hotel Playa tiene una plantilla mínima de unas 40 personas y roza el centenar en temporada alta. Ahora mismo están todos metidos en un ERTE y no tienen el hotel abierto, aunque cuentan siempre con personas que vigilan el edificio y para mantenimiento.

Y como no les faltan ganas, Mari Carmen Villegas confiesa que "estamos cuidando de nuestro edificio porque estamos deseando abrir y tenemos que cuidarlo". Ya hay clientes que llaman para interesarse por la situación. De hecho, la directora de este centro recuerda que tienen muchos clientes fidelizados que suelen venir todos los años. "Lo que hicimos fue llamarlos de manera personal uno a uno y lo han agradecido una barbaridad. Después de 25 años, tenemos a muchos clientes enganchados a este hotel”.

Villegas  recuerda con cierta tristeza los últimos clientes en abandonar el hotel. Fue el 19 de marzo y fueron unos alemanes. El resto fueron abandonando poco a poco el recinto días antes. "Fue muy triste porque te llevas toda la vida intentando llenar el hotel y luchando por tus clientes y, de repente, tu objetivo es conseguir que no venga nadie. Es algo muy extraño".

Los hoteleros de la capital saben que ahora mismo carecen de argumento de venta

El Hotel Playa tiene ya reservas para junio, julio y agosto, ya que tienen clientela que dejan las habitaciones reservadas de un año para otro.

Y las cifras indican el éxito de este establecimiento de la cadena hotelera Palafox. En mayo de 2019 tuvieron una ocupación del 85%, y en junio, un 80% . En verano llegan a tener días con un lleno hasta la bandera, aunque Mari Carmen Villegas confiesa de manera modesta que son pocos los días de lleno total.Su empresa anda ya haciendo cálculos sobre lo que le va a costar las reformas que serán necesarias según dicten los citados protocolos, pero este extremo no puede cuantificarse hasta no tener más datos. "Sabemos, por ejemplo, que habrá que poner papeleras con pedal, alfombrillas de desinfección en cada puerta de acceso o en cada puerta de salida a la playa". "Quedan muchas cosas por hacer, pero en el momento en el que estén esos protocolos, creo que podremos empezar a trabajar, salvaguardando siempre la calidad del servicio y, como no podría ser de otra manera, la seguridad tanto de nuestros clientes como de nuestro personal”.

El Hotel La Catedral, con un cartel en uno de sus escaparates en el que avisa de los motivos del cierre actual del local. El Hotel La Catedral, con un cartel en uno de sus escaparates en el que avisa de los motivos del cierre actual del local.

El Hotel La Catedral, con un cartel en uno de sus escaparates en el que avisa de los motivos del cierre actual del local. / Julio González

Otro establecimiento hotelero que también lo tiene claro es el que regenta el empresario Javier Bote. El suyo es el Hotel La Catedral. Bote sí es capaz de avanzar una fecha. Por supuesto, el 11 de mayo ni hablar. Habla de junio. No sabe si a principios, mediados o finales, "Todo depende de la movilidad de las personas entre las provincias. Esperamos también que el tiempo sea bueno porque esta semana, sin ir más lejos, llueve" . Es que la norma les obligará seguramente a utilizar sólo las terrazas y si el tiempo no acompaña, mejor retirarse.

Javier Bote confiesa que ya tiene reservas para agosto, septiembre e incluso octubre y eso que comenta que se ve que la gente no lo tiene aún nada claro. "No saben cuándo podrán empezar a moverse por el país. Los madrileños, por ejemplo, van a tardar en venir un poco más”.

En cuanto al perfil de su clientela, comenta el propietario del Hotel La Catedral que, en Carnaval, Semana Santa y verano es más español que extranjero. "El resto del año es mitad y mitad”.

Lo bueno es que este hotel goza de un completo casi todos los días del año en la era precoronavírica. Cierto es también que sólo cuenta con 14 habitaciones a un precio de media de unos 120 euros, "aunque en noviembre estamos a unos 60 euros".

El hotel es pequeñito, muy familiar, "le damos al cliente un trato muy personal y eso hace que repitan mucho".

La  plantilla está compuesta por una docena de personas que ahora están padeciendo un ERTE. "Yo soy autónomo societario, y además propietario, director, gerente, chicuco, camarero, el que va por los recados. Aquí somos todos iguales".

Él sí dice tener ya un protocolo claro y preparado. "Lo típico, el gel en la puerta de clientes y empleados, desinfectar cada vez que un cliente use el wc o una mesa o una silla, limpiar bien las habitaciones cuando el cliente no esté dentro". Alerta de que le han indicado que se está dando un tipo de clientela que, con los tiempos que corren, piden que nadie les haga la habitación para así evitar que algún extraño toque su entorno más personal.

Las zonas comunes las tendrá cerradas, a no ser que de aquí a junio cambien mucho las cosas. De hecho ellos ofrece en una zona común el desayuno de los clientes, de manera que si no pueden usar esa zona común tendrá que reservar la habitación sin esta comida incluida, aunque "espero que para junio ya se puedan acceder a zonas comunes por el bien de todos".

Ahora mismo afirma que la situación ofrece muy pocas posibilidades comerciales. "Hay pocos argumentos de venta o, mejor dicho, ninguno. Si los clientes no pueden ni llegar hasta aquí, qué le vamos a ofrecer una vez aquí".

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