El covid deja KO al sector de los cruceros El puerto de Cádiz tendrá que esperar a 2022 para recuperar la normalidad

  • Las navieras aplauden el final de la suspensión que impedía el atraque de los cruceros internacionales, aunque critican la planificación de la desescalada

Alfredo Serrano, director general de CLIA

Alfredo Serrano, director general de CLIA / D.C. (Cádiz)

El Gobierno confirmaba este sábado, mediante su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE), el levantamiento de la suspensión de la prohibición de los atraques de los cruceros internacionales en los puertos españoles.

Más de 60 asociaciones y empresas del sector del turismo hicieron público un manifiesto en días pasados en el que urgían al Gobierno a tomar esta decisión.

La totalidad de las escalas que recibía el puerto de Cádiz antes de la pandemia tocaban otros países además de España, por lo que las navieras consideraban que la solución de levantar la suspensión sólo para cruceros con rutas nacionales no era la solución a la crisis portuaria provocada por el covid.

Esta suspensión ha llevado al puerto de Cádiz a acumular pérdidas que pueden llegar a superar incluso los 30 millones de euros.

El director de CLIA, Alfredo Serrano, declaraba a este Diario que “las navieras se han llevado mucho tiempo en un limbo porque han permanecido muchos meses esperando una respuesta” como la que definitivamente llegó el sábado pasado.

El levantamiento de la suspensión llegó, pero muchas compañías consideran que ha tardado demasiado y que puertos como el de Cádiz tendrán que esperar al menos hasta 2022 para recuperar la completa normalidad. “Lo importante no es la fecha de la reactivación, que ahora sí se conoce oficialmente, tal y como ya adelantó este Diario la semana pasada, sino esta notificación y que la noticia del levantamiento de la suspensión en España llegue lo antes posible a oídos de las navieras porque los barcos necesitan varios meses para ponerse en marcha, no tienen capacidad para hacerlo antes”, según el director de CLIA, asociación que representa a las principales navieras del sector de los cruceros.

Alfredo Serrano reconoce que parte de la culpa la han tenido también las propias navieras por el hecho de no haber hecho fuerza suficiente para que se les tomaran tan en serio como se han tomado, por ejemplo, a las grandes cadenas hoteleras o a las aerolíneas. A eso le suma “una falta de planificación en la desescalada” por parte de las autoridades nacionales, algo que lamenta “porque echa por tierra la labor de puertos que, como el de Cádiz, acumulan años haciendo las cosas bien”.

Alfredo Serrano achaca también parte de la culpa a que el de los cruceros es un sector “muy fragmentado”. Con esto se refiere a que no sólo son las navieras sino que la presión debería haber llegado desde todos los frentes:desde el taxista, el guía turístico, el que tiene una pequeña tienda en Cádiz que depende sólo de los cruceristas, las compañías de autobuses...”.

A pesar de todo, el director general de CLIA afirma que es pronto aún para saber cuáles serán “los efectos negativos o positivos o saber quién ha ganado o quién ha perdido. Lo veremos dentro de dos años, cuando conozcamos las rutas que ahora mismo se están proyectando para el período 2022-2023”.

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